domingo, 20 de abril de 2014

Domingo 25 mayo 2014, VI Domingo de Pascua (año A).

SOBRE LITURGIA

Instrucción «Memoriale Domini» sobre el modo de administrar la comunión (1969)

Con las reformas indicadas se han hecho más vivos y transparentes el signo del convite eucarístico y el cumplimiento omnímodo del mandato de Cristo. Pero, al mismo tiempo, la participación más plena de la celebración eucarística, significada por la comunión sacramental, ha suscitado en algunas partes, durante los últimos años, el deseo de volver al uso de depositar el pan eucarístico en la mano de los fieles, para que ellos mismos, comulgando, lo introduzcan en su boca.

Más aún, en algunas comunidades y lugares se ha practicado este rito, sin haber pedido antes la aprobación de la Sede Apostólica, y a veces de manera que les ha faltado a los fieles la oportuna preparación.

Es verdad que, según el uso antiguo en otros tiempos, se permitió a los fieles tomar en la mano este divino alimento y llevarlo a la boca por sí mismos, y también, en tiempo antiquísimo, llevar consigo el Santísimo desde el lugar en que se celebraba el sacrificio, principalmente con el fin de aprovecharse de él como viático en el caso de tener que luchar por la confesión de la fe.

Sin embargo, las normas de la Iglesia y los documentos de los Padres manifiestan con abundancia la máxima reverencia y la prudencia suma con que se trataba a la sagrada Eucaristía. Porque «nadie... come aquella carne sin adorarla antes», y, al asumirla, se amonesta a todos: «... tómala, y estate atento para que no se te pierda nada»: «Porque es el Cuerpo de Cristo.»

CALENDARIO

25 +
VI DOMINGO DE PASCUA

Misa del Domingo (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. Pasc.
LECC.: vol. I.
- Hch 8, 5-8. 14-17. Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
- Sal 65. R. Aclamad al Señor, tierra entera.
- 1Pe 3, 15-18. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.
o bien: 1Pe 4, 13-16. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros.
- Jn 14, 15-21. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor.
o bien: Jn 17, 1-11a. Padre, glorifica a tu Hijo.

Presencia y fuerza del espiritu. Cristo vuelto al Padre no deja huérfanos a los suyos. Permanecerá entre ellos de una forma nueva, por medio del Espíritu (Ev.), que él mismo comunicará a la Iglesia mediante el ministerio de los apóstoles (1 Lect.), para que cada cristiano sepa dar razón de su esperanza y pueda soportar la cruz que conlleva el ser fiel a la vocación (2 Lect.).

* Hoy no se permiten otras celebraciones, tampoco la Misa exequial.

Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 26 de mayo, pág. 329.

TEXTOS MISA

VI DOMINGO DE PASCUA DOMINICA VI PASCHAE
Antífona de entrada Cf. Is 48, 20
Con gritos de júbilo anunciadlo y proclamadlo; publicadlo hasta el confín de la tierra. Decid: el Señor ha redimido a su pueblo. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Is 48, 20
Vocem iucunditátis annuntiáte, et audiátur, annuntiáte usque ad extrémum terrae: liberávit Dóminus pópulum suum, allelúia.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Concédenos, Dios todopoderoso, continuar celebrando con fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, y que los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifieste en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Fac nos, omnípotens Deus, hos laetítiae dies, quos in honórem Dómini resurgéntis exséquimur, afféctu sédulo celebráre, ut quod recordatióne percúrrimus semper in ópere teneámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Domingo de la 6ª semana de Pascua. Año A.

PRIMERA LECTURA
Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 5-8. 14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacia, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos, paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aún no había bajado sobre ninguno, estaban sólo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20
R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente. R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

SEGUNDA LECTURA
Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3, 15-18

Queridos hermanos:
Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo; que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal.
Porque también Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ALELUYA
Jn 14, 23
El que me ama guardará mi palabra –dice el Señor–, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. Si quis díligit me, sermónem meum servábit, dicit Dóminus; et Pater meus díliget eum, et ad eum veniémus.

EVANGELIO
Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 15-21
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros.
No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
243 Antes de su Pascua, Jesús anuncia el envío de "otro Paráclito" (Defensor), el Espíritu Santo. Este, que actuó ya en la Creación (cf. Gn 1, 2) y "por los profetas" (Credo de Nicea - Constantinopla), estará ahora junto a los discípulos y en ellos (cf. Jn 14, 17), para enseñarles (cf. Jn 14, 16) y conducirlos "hasta la verdad completa" (Jn 16, 13). El Espíritu Santo es revelado así como otra persona divina con relación a Jesús y al Padre.
244 El origen eterno del Espíritu se revela en su misión temporal. El Espíritu Santo es enviado a los Apóstoles y a la Iglesia tanto por el Padre en nombre del Hijo, como por el Hijo en persona, una vez que vuelve junto al Padre (cf. Jn 14, 26; Jn 15, 26; Jn 16, 14). El envío de la persona del Espíritu tras la glorificación de Jesús (cf. Jn 7, 39), revela en plenitud el misterio de la Santa Trinidad.
687 "Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios" (1Co 2, 11). Pues bien, su Espíritu que lo revela nos hace conocer a Cristo, su Verbo, su Palabra viva, pero no se revela a sí mismo. El que "habló por los profetas" nos hace oír la Palabra del Padre. Pero a él no le oímos. No le conocemos sino en la obra mediante la cual nos revela al Verbo y nos dispone a recibir al Verbo en la fe. El Espíritu de verdad que nos "desvela" a Cristo "no habla de sí mismo" (Jn 16, 13). Un ocultamiento tan discreto, propiamente divino, explica por qué "el mundo no puede recibirle, porque no le ve ni le conoce", mientras que los que creen en Cristo le conocen porque él mora en ellos (Jn 14, 17).
692 Jesús, cuando anuncia y promete la Venida del Espíritu Santo, le llama el "Paráclito", literalmente "aquél que es llamado junto a uno", "advocatus" (Jn 14, 16. 26; Jn 15, 26; Jn 16, 7). "Paráclito" se traduce habitualmente por "Consolador", siendo Jesús el primer consolador (cf. 1Jn 2, 1). El mismo Señor llama al Espíritu Santo "Espíritu de Verdad" (Jn 16, 13).
729 Solamente cuando ha llegado la Hora en que va a ser glorificado Jesús promete la venida del Espíritu Santo, ya que su Muerte y su Resurrección serán el cumplimiento de la Promesa hecha a los Padres (cf. Jn 14, 16-17. 26; Jn 15, 26; Jn 16, 7-15; Jn 17, 26): El Espíritu de Verdad, el otro Paráclito, será dado por el Padre en virtud de la oración de Jesús; será enviado por el Padre en nombre de Jesús; Jesús lo enviará de junto al Padre porque él ha salido del Padre. El Espíritu Santo vendrá, nosotros lo conoceremos, estará con nosotros para siempre, permanecerá con nosotros; nos lo enseñará todo y nos recordará todo lo que Cristo nos ha dicho y dará testimonio de él; nos conducirá a la verdad completa y glorificará a Cristo. En cuanto al mundo lo acusará en materia de pecado, de justicia y de juicio.
788 Cuando fueron privados los discípulos de su presencia visible, Jesús no los dejó huérfanos (cf. Jn 14, 18). Les prometió quedarse con ellos hasta el fin de los tiempos (cf. Mt 28, 20), les envió su Espíritu (cf. Jn 20, 22; Hch 2, 33). Por eso, la comunión con Jesús se hizo en cierto modo más intensa: "Por la comunicación de su Espíritu a sus hermanos, reunidos de todos los pueblos, Cristo los constituye místicamente en su cuerpo" (LG 7).
2614 Cuando Jesús confía abiertamente a sus discípulos el misterio de la oración al Padre, les desvela lo que deberá ser su oración, y la nuestra, cuando haya vuelto, con su humanidad glorificada, al lado del Padre. Lo que es nuevo ahora es "pedir en su Nombre" (Jn 14, 13). La fe en El introduce a los discípulos en el conocimiento del Padre porque Jesús es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6). La fe da su fruto en el amor: guardar su Palabra, sus mandamientos, permanecer con El en el Padre que nos ama en El hasta permanecer en nosotros. En esta nueva Alianza, la certeza de ser escuchados en nuestras peticiones se funda en la oración de Jesús (cf Jn 14, 13 - 14).
2615 Más todavía, lo que el Padre nos da cuando nuestra oración está unida a la de Jesús, es "otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad" (Jn 14, 16-17). Esta novedad de la oración y de sus condiciones aparece en todo el Discurso de despedida (cf Jn 14, 23-26; Jn 15, 7. 16; Jn 16, 13-15; Jn 16, 23-27). En el Espíritu Santo, la oración cristiana es comunión de amor con el Padre, no solamente por medio de Cristo, sino también en El: "Hasta ahora nada le habéis pedido en mi Nombre. Pedid y recibiréis para que vuestro gozo sea perfecto" (Jn 16, 24).
2671 La forma tradicional para pedir el Espíritu es invocar al Padre por medio de Cristo nuestro Señor para que nos dé el Espíritu Consolador (cf Lc 11, 13). Jesús insiste en esta petición en su Nombre en el momento mismo en que promete el don del Espíritu de Verdad (cf Jn 14, 17; Jn 15, 26; Jn 16, 13). Pero la oración más sencilla y la más directa es también la más tradicional: "Ven, Espíritu Santo", y cada tradición litúrgica la ha desarrollado en antífonas e himnos:
"Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor" (cf secuencia de Pentecostés).
"Rey celeste, Espíritu Consolador, Espíritu de Verdad, que estás presente en todas partes y lo llenas todo, tesoro de todo bien y fuente de la vida, ven, habita en nosotros, purifícanos y sálvanos. ¡Tú que eres bueno!" (Liturgia bizantina. Tropario de vísperas de Pentecostés).

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 27 de abril de 2008
Queridos hermanos y hermanas:
Se realizan hoy para nosotros, de modo muy particular, las palabras que dicen: "Acreciste la alegría, aumentaste el gozo" (Is 9, 2). En efecto, a la alegría de celebrar la Eucaristía en el día del Señor, se suman el júbilo espiritual del tiempo de Pascua, que ya ha llegado al sexto domingo (...)
La primera lectura, tomada del capítulo octavo de los Hechos de los Apóstoles, narra la misión del diácono Felipe en Samaria. Quiero atraer inmediatamente la atención hacia la frase con que se concluye la primera parte del texto: "La ciudad se llenó de alegría" (Hch 8, 8). Esta expresión no comunica una idea, un concepto teológico, sino que refiere un acontecimiento concreto, algo que cambió la vida de las personas: en una determinada ciudad de Samaria, en el período que siguió a la primera persecución violenta contra la Iglesia en Jerusalén (cf. Hch 8, 1), sucedió algo que "llenó de alegría". ¿Qué es lo que sucedió?
El autor sagrado narra que, para escapar a la persecución religiosa desatada en Jerusalén contra los que se habían convertido al cristianismo, todos los discípulos, excepto los Apóstoles, abandonaron la ciudad santa y se dispersaron por los alrededores. De este acontecimiento doloroso surgió, de manera misteriosa y providencial, un renovado impulso a la difusión del Evangelio. Entre quienes se habían dispersado estaba también Felipe, uno de los siete diáconos de la comunidad, diácono como vosotros, queridos ordenandos, aunque ciertamente con modalidades diversas, puesto que en la etapa irrepetible de la Iglesia naciente, el Espíritu Santo había dotado a los Apóstoles y a los diáconos de una fuerza extraordinaria, tanto en la predicación como en la acción taumatúrgica.
Pues bien, sucedió que los habitantes de la localidad samaritana de la que se habla en este capítulo de los Hechos de los Apóstoles acogieron de forma unánime el anuncio de Felipe y, gracias a su adhesión al Evangelio, Felipe pudo curar a muchos enfermos. En aquella ciudad de Samaria, en medio de una población tradicionalmente despreciada y casi excomulgada por los judíos, resonó el anuncio de Cristo, que abrió a la alegría el corazón de cuantos lo acogieron con confianza. Por eso -subraya san Lucas-, aquella ciudad "se llenó de alegría".
Queridos amigos, esta es también vuestra misión: llevar el Evangelio a todos, para que todos experimenten la alegría de Cristo y todas las ciudades se llenen de alegría. ¿Puede haber algo más hermoso que esto? ¿Hay algo más grande, más estimulante que cooperar a la difusión de la Palabra de vida en el mundo, que comunicar el agua viva del Espíritu Santo? Anunciar y testimoniar la alegría es el núcleo central de vuestra misión, queridos diáconos, que dentro de poco seréis sacerdotes.
El apóstol san Pablo llama a los ministros del Evangelio "servidores de la alegría". A los cristianos de Corinto, en su segunda carta, escribe: "No es que pretendamos dominar sobre vuestra fe, sino que contribuimos a vuestra alegría, pues os mantenéis firmes en la fe" (2Co 1, 24). Son palabras programáticas para todo sacerdote. Para ser colaboradores de la alegría de los demás, en un mundo a menudo triste y negativo, es necesario que el fuego del Evangelio arda dentro de vosotros, que reine en vosotros la alegría del Señor. Sólo podréis ser mensajeros y multiplicadores de esta alegría llevándola a todos, especialmente a cuantos están tristes y afligidos.
Volvamos a la primera lectura, que nos brinda otro elemento de meditación. En ella se habla de una reunión de oración, que tiene lugar precisamente en la ciudad samaritana evangelizada por el diácono Felipe. La presiden los apóstoles san Pedro y san Juan, dos "columnas" de la Iglesia, que habían acudido de Jerusalén para visitar a esa nueva comunidad y confirmarla en la fe. Gracias a la imposición de sus manos, el Espíritu Santo descendió sobre cuantos habían sido bautizados.
En este episodio podemos ver un primer testimonio del rito de la "Confirmación", el segundo sacramento de la iniciación cristiana. También para nosotros, aquí reunidos, la referencia al gesto ritual de la imposición de las manos es muy significativo. En efecto, también es el gesto central del rito de la ordenación, mediante el cual dentro de poco conferiré a los candidatos la dignidad presbiteral. Es un signo inseparable de la oración, de la que constituye una prolongación silenciosa. Sin decir ninguna palabra, el obispo consagrante y, después de él, los demás sacerdotes ponen las manos sobre la cabeza de los ordenandos, expresando así la invocación a Dios para que derrame su Espíritu sobre ellos y los transforme, haciéndolos partícipes del sacerdocio de Cristo. Se trata de pocos segundos, un tiempo brevísimo, pero lleno de extraordinaria densidad espiritual.
Queridos ordenandos, en el futuro deberéis volver siempre a este momento, a este gesto que no tiene nada de mágico y, sin embargo, está lleno de misterio, porque aquí se halla el origen de vuestra nueva misión. En esa oración silenciosa tiene lugar el encuentro entre dos libertades: la libertad de Dios, operante mediante el Espíritu Santo, y la libertad del hombre. La imposición de las manos expresa plásticamente la modalidad específica de este encuentro: la Iglesia, personificada por el obispo, que está de pie con las manos extendidas, pide al Espíritu Santo que consagre al candidato; el diácono, de rodillas, recibe la imposición de las manos y se encomienda a dicha mediación. El conjunto de esos gestos es importante, pero infinitamente más importante es el movimiento espiritual, invisible, que expresa; un movimiento bien evocado por el silencio sagrado, que lo envuelve todo, tanto en el interior como en el exterior.
También en el pasaje evangélico encontramos este misterioso "movimiento" trinitario, que lleva al Espíritu Santo y al Hijo a habitar en los discípulos. Aquí es Jesús mismo quien promete que pedirá al Padre que mande a los suyos el Espíritu, definido "otro Paráclito" (Jn 14, 16), término griego que equivale al latino ad-vocatus, abogado defensor. En efecto, el primer Paráclito es el Hijo encarnado, que vino para defender al hombre del acusador por antonomasia, que es satanás. En el momento en que Cristo, cumplida su misión, vuelve al Padre, el Padre envía al Espíritu como Defensor y Consolador, para que permanezca para siempre con los creyentes, habitando dentro de ellos. Así, entre Dios Padre y los discípulos se entabla, gracias a la mediación del Hijo y del Espíritu Santo, una relación íntima de reciprocidad: "Yo estoy en mi Padre, vosotros en mí y yo en vosotros", dice Jesús (Jn 14, 20). Pero todo esto depende de una condición, que Cristo pone claramente al inicio: "Si me amáis" (Jn 14, 15), y que repite al final: "Al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él" (Jn 14, 21). Sin el amor a Jesús, que se manifiesta en la observancia de sus mandamientos, la persona se excluye del movimiento trinitario y comienza a encerrarse en sí misma, perdiendo la capacidad de recibir y comunicar a Dios.
"Si me amáis". Queridos amigos, Jesús pronunció estas palabras durante la última Cena, en el mismo momento en que instituyó la Eucaristía y el sacerdocio. Aunque estaban dirigidas a los Apóstoles, en cierto sentido se dirigen a todos sus sucesores y a los sacerdotes, que son los colaboradores más estrechos de los sucesores de los Apóstoles. Hoy las volvemos a escuchar como una invitación a vivir cada vez con mayor coherencia nuestra vocación en la Iglesia: vosotros, queridos ordenandos, las escucháis con particular emoción, porque precisamente hoy Cristo os hace partícipes de su sacerdocio. Acogedlas con fe y amor. Dejad que se graben en vuestro corazón; dejad que os acompañen a lo largo del camino de toda vuestra vida. No las olvidéis; no las perdáis por el camino. Releedlas, meditadlas con frecuencia y, sobre todo, orad con ellas. Así, permaneceréis fieles al amor de Cristo y os daréis cuenta, con alegría continua, de que su palabra divina "caminará" con vosotros y "crecerá" en vosotros.
Otra observación sobre la segunda lectura: está tomada de la primera carta de san Pedro, cerca de cuya tumba nos encontramos y a cuya intercesión quiero encomendaros de modo especial. Hago mías sus palabras y con afecto os las dirijo: "Glorificad en vuestro corazón a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere" (1P 3, 15). Glorificad a Cristo Señor en vuestros corazones, es decir, cultivad una relación personal de amor con él, amor primero y más grande, único y totalizador, dentro del cual vivir, purificar, iluminar y santificar todas las demás relaciones.
"Vuestra esperanza" está vinculada a esta "glorificación", a este amor a Cristo, que por el Espíritu, como decíamos, habita en nosotros. Nuestra esperanza, vuestra esperanza, es Dios, en Jesús y en el Espíritu. En vosotros esta esperanza, a partir de hoy, se convierte en "esperanza sacerdotal", la de Jesús, buen Pastor, que habita en vosotros y da forma a vuestros deseos según su Corazón divino: esperanza de vida y de perdón para las personas encomendadas a vuestro cuidado pastoral; esperanza de santidad y de fecundidad apostólica para vosotros y para toda la Iglesia; esperanza de apertura a la fe y al encuentro con Dios para cuantos se acerquen a vosotros buscando la verdad; esperanza de paz y de consuelo para los que sufren y para los heridos por la vida.
Queridos hermanos, en este día tan significativo para vosotros, mi deseo es que viváis cada vez más la esperanza arraigada en la fe, y que seáis siempre testigos y dispensadores sabios y generosos, dulces y fuertes, respetuosos y convencidos, de esa esperanza. Que os acompañe en esta misión y os proteja siempre la Virgen María, a quien os exhorto a acoger nuevamente, como hizo el apóstol san Juan al pie de la cruz, como Madre y Estrella de vuestra vida y de vuestro sacerdocio. Amén.

Se dice Credo. Dicitur Credo.
Oración de los fieles
161. Guiados por el Espíritu por quien podemos llamar a Dios Padre, a él nos dirigimos en favor de todos los hombres.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que se deje conducir por el Espíritu sin poner obstáculos a su acción salvadora y creadora del nuevos reino. Roguemos al Señor.
- Por las Iglesias cristianas: para que la acción del Espíritu nos lleve a una misma Iglesia que sea signo de fraternidad entre los hombres. Roguemos al Señor.
- Por las comunidades, movimientos y grupos de creyentes: para que sepan reconocer los carismas del Espíritu y su diversidad sirva al enriquecimiento y a la unidad. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos del mundo: para que la fuerza del Espíritu que anida en el corazón de los hombres conduzca a la paz. Roguemos al Señor.
- Por todos los militantes cristianos: para que sigan trabajando con entusiasmo en la construcción de un mundo nuevo. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que no apaguemos el fuego del Espíritu que desde el día de nuestro bautismo nos alienta, y caminemos conforme a la vida nueva que Cristo nos ha comunicado. Roguemos al Señor.
Acoge, Padre nuestro, las peticiones de tu Iglesia que, conducida por tu mismo Espíritu, quiere ser fiel mensajera y constructora del reino de tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Que nuestra oración, Señor, y nuestras ofrendas sean gratas en tu presencia, para que así, purificados por tu gracia, podamos participar más dignamente en los sacramentos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Ascéndant ad te, Dómine, preces nostrae cum oblatiónibus hostiárum, ut, tua dignatióne mundáti, sacraméntis magnae pietátis aptémur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL I: en este tiempo.
El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS I (in hoc potíssimum).
De mysterio paschali
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Jn 14, 15-16
Si me amáis, guardaréis mis mandamientos -dice el Señor-. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 14, 15-16
Si dilígitis me, mandáta mea serváte, dicit Dóminus. Et ego rogábo Patrem, et álium Paráclitum dabit vobis, ut máneat vobíscum in aetérnum, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que los sacramentos pascuales den en nosotros fruto abundante, y que el alimento de salvación que acabamos de recibir fortalezca nuestras vidas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Omnípotens sempitérne Deus, qui ad aetérnam vitam in Christi resurrectióne nos réparas, fructum in nobis paschális multíplica sacraménti, et fortitúdinem cibi salutáris nostris infúnde pectóribus. Per Christum.
Bendición solemne. Tiempo pascual.
El Dios, que por la resurrección de su Unigénito os ha redimido y adoptado como hijos, os llene de alegría con sus bendiciones.
R. Amén.
Y ya que por la redención de Cristo recibisteis el don de la libertad verdadera, por su bondad recibáis también la herencia eterna.
R. Amén.
Y, pues confesando la fe habéis resucitado con Cristo en el bautismo, por vuestras buenas obras merezcáis ser admitidos en la patria del cielo.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Benedictio solemnis. Tempore paschali.
Deus, qui per resurrectiónem Unigéniti sui dignátus est vobis bonum redemptiónis adoptionísque conférre, sua benedictióne vos tríbuat congaudére.
R. Amen.
Et quo rediménte percepístis donum perpétuae libertátis, eo largiénte hereditátis aetérnae consórtes éffici valeátis.
R. Amen.
Et cui resurrexístis in baptísmate iam credéndo, adiúngi mereámini in pátria caelésti nunc recte vivéndo.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 26 de mayo
M
emoria de san Felipe Neri, presbítero, que, consagrándose a la labor de salvar a los jóvenes del maligno, fundó el Oratorio en Roma, en el cual se practicaban constantemente las lecturas espirituales, el canto y las obras de caridad, y resplandeció por el amor al prójimo, la sencillez evangélica y su espíritu de alegría, el sumo celo y el servicio ferviente de Dios (1595).
2. También en Roma, san Eleuterio, papa, al que los famosos mártires de Lyon, apresados entonces, escribieron una célebre carta para que mantuviera la paz en la Iglesia (189).
3. También en Roma, en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria Nueva, san Simetrio, mártir (s. in.).
4. En Todi, de la Umbría, santa Felicísima, mártir (c. s. III/IV).
5. En el territorio de Auxerre, en la Galia, martirio de san Prisco y sus compañeros (s. in.).
6. En Canterbury, en Inglaterra, sepultura de san Agustín, obispo, cuya memoria se celebra mañana (604/605).
7. En el territorio de Lyon, en la Galia, martirio de san Desiderio, obispo de Vienne, que fue enviado al exilio por la reina Brunequilda, a la que había recriminado sus relaciones incestuosas y otras depravaciones, y más tarde, por mandato de la misma, fue coronado con el martirio por lapidación (c. 606).
8. En el monasterio de Saint-Papoul, en la Galia, san Berengario, monje (1093).
9. En Vence, de la Provenza, san Lamberto, obispo, antes monje de Lérins, que cuidó de los necesitados y fue amante de la pobreza (1154).
10*. En Siena, de la Toscana, beato Francisco Patrizi, presbítero de la Orden de los Siervos de María, que con admirable celo se entregó a la predicación, la dirección espiritual y el ministerio de la penitencia (1328).
11*. En Pistoya, de la Toscana, beato Andrés Franchi, obispo, quien, después de la peste negra, como prior de la Orden de Predicadores reformó la vida regular en los conventos de su Orden en esta región y aprobó en su ciudad las cofradías de penitentes, para favorecer la paz y la misericordia (1401).
12. En Quito, en Ecuador, santa Mariana de Jesús de Paredes, virgen, que consagró su vida a Cristo en la Tercera Orden de San Francisco y empleó sus fuerzas en ayudar a los pobres indios y negros (1645).
13. En Fuzhou, en Fujian, provincia de China, san Pedro Sans y Jordá, obispo de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, habiendo sido detenido junto con otros sacerdotes y llevado preso hasta el tribunal a través de un largo recorrido, se arrodilló en el lugar del suplicio y, terminada su oración, ofreció de buena gana su cuello al hacha (1747).
14. En Seúl, en Corea, san José Chang Song-jib, mártir, que, ejerciendo el oficio de farmacéutico y convertido al cristianismo, fue detenido y llevado a la cárcel, donde murió entre atroces tormentos (1839).
15. En la ciudad de Dong Hoy (hoy Annam, en Vietnam), santos mártires Juan Doan Trinh Hoan, presbítero, y Mateo Nguyen Van Phuong, padre de familia y catequista, el cual hospedaba a su compañero sacerdote, siendo ambos torturados y degollados cruelmente a la vez por su fe, en tiempo del emperador Tu Duc (1861).
16. En el lugar de Numyanyo, en Uganda, san Andrés Kaggwa, mártir, jefe de los timbaleros y miembro del séquito del rey Mwanga, que, apenas convertido a Cristo, enseñó la doctrina del Evangelio a los paganos y catecúmenos, por lo cual fue cruelmente asesinado (1886).
17. En la aldea de Ttaka Jiunge, también en Uganda, san Ponciano Ngondwe, mártir, quien, escolta del rey, recibió el bautismo cuando apremiaba la persecución y enseguida se le encarceló, siendo traspasado con una lanza por el verdugo mientras era conducido al lugar del suplicio (1886).

sábado, 19 de abril de 2014

Sábado 24 mayo 2014, Santa María Virgen en Tiempo pascual.

SOBRE LITURGIA

Instrucción «Memoriale Domini» sobre el modo de administrar la comunión (1969)

Instrucción de la Sagrada Congregación para el Culto divino, sobre el modo de administrar la comunión, de 29 de mayo de 1969.

Al celebrar el memorial del Señor, la Iglesia atestigua por el mismo rito la fe y la adoración de Cristo, que está presente en el sacrificio y se da como alimento a los que participan de la mesa eucarística.

Por eso da mucha importancia a que la Eucaristía sea celebrada y participada del modo más digno y fructuoso, guardando enteramente la tradición que, mediante un cierto desarrollo, llega hasta nosotros y cuyas riquezas han sido infundidas en el uso y en la vida de la Iglesia. Pues los documentos históricos demuestran que el modo de celebrar y de sumir la sagrada Eucaristía ha sido multiforme. También en nuestros tiempos se han introducido en la celebración de la Eucaristía no pocas ni leves modificaciones, en cuanto al rito, para que se acomodase mejor a las necesidades espirituales y psicológicas de los hombres actuales. Y en la misma disciplina que regula el modo con que los fieles participan en el divino Sacramento se ha establecido de nuevo, en ciertas circunstancias, la comunión bajo las dos especies de pan y vino, que en otros tiempos fue común también en el rito latino y poco a poco fue cayendo en desuso. Situación que se hizo general en tiempos del Concilio de Trento, el cual la aprobó con doctrina dogmática y la defendió como apropiada a las condiciones de aquella época.

CALENDARIO

24
SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA V SEMANA DE PASCUA


Misa de sábado (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII.
- Hch 16, 1-10. Ven a Macedonia y ayúdanos.
- Sal 99. R. Aclama al Señor, tierra entera.
- Jn 15, 18-21. No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. del 25 de mayo, pág. 327.
CALENDARIOS: Menorca-Ciudadela y Familia Salesiana: María Auxiliadora (S). Monfortianos: (MO). Bernabitas, Asidonia-Jerez, Sevilla, Córdoba y Menorca: (ML).
Familia Franciscana: Dedicación de la Basílica de San Francisco de Asís (F).
Misioneros de la Preciosa Sangre: Nuestra Señora de la Preciosa Sangre (F).
Astorga: San Genadio, obispo (ML).
Dominicos: Traslación de santo Domingo (MO).
Orden Premonstratense: San Hermán José, presbítero (MO).
Bilbao: San Beda el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia, o san Gregorio VII, papa, o santa María Magdalena de Pazzi, virgen (ML-trasladada).
León y Sevilla: Beato Juan de Prado, presbítero y mártir (ML).
Jesuitas: Nuestra Señora de la Estrada (ML).

24 SÁBADO. Después de la hora nona:
SEXTA SEMANA DE PASCUA
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del VI Domingo de Pascua (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

COMÚN DE SANTA MARÍA VIRGEN
6. En tiempo de pascual
COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS. IV. TEMPORE PASCHALI
Antífona de entrada Cf. Hech 1 14
Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la madre de Jesús. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 29, 12
Convertísti, Dómine, planctum meum in gáudium mihi, et circumdedísti me laetítia, allelúia.
Oración colecta
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui, per resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Iesu Christi, mundum laetificáre dignátus es, praesta, quaesumus, ut, per eius Genetrícem Vírginem Maríam, perpétuae capiámus gáudia vitae. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 5ª semana de Pascua.

PRIMERA LECTURA
Pasa a Macedonia y ayúdanos

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16,1-10

En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de un griego y de una judía creyente. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso llevárselo y lo circuncidó, por consideración a los judíos de la región, pues todos sabían que su padre era griego.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Como el Espíritu Santo les impidió anunciar la palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a la frontera de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Troas.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Ven a Macedonia y ayúdanos.»
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 99, 1-2. 3. 5
R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

El Señor es bueno, su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

ALELUYA
Col 3, 1
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Si consurrexístis cum Christo, quæ sursum sunt, quærite, ubi Christus est in déxtera Dei sedens.

EVANGELIO
No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 18-21
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra."
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Beato Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la esperanza 
El Evangelio no es la promesa de éxitos fáciles. No promete a nadie una vida cómoda. Es exigente. Y al mismo tiempo es una Gran Promesa: la promesa de la vida eterna para el hombre, sometido a la ley de la muerte; la promesa de la victoria, por medio de la fe, a ese hombre atemorizado por tantas derrotas.
En el Evangelio está contenida una fundamental paradoja: para encontrar la vida, hay que perder la vida; para nacer, hay que morir; para salvarse, hay que cargar con la Cruz. Ésta es la verdad esencial del Evangelio, que siempre y en todas partes chocará contra la protesta del hombre.

Oración de los fieles
202. Hermanos, queridos, regenerados a la vida nueva por la participación en los misterios de Cristo, muerto y resucitado por nosotros, dirijamos nuestra oración al Padre, confiando en la materna intercesión de María.
- Por la Iglesia: para que, conducida por el Espíritu al conocimiento pleno de la verdad, siguiendo las huellas de la Virgen, viva en nuestro tiempo la memoria de las palabras y de las obras de Jesús, y sea su testigo mediante la santidad de vida de sus hijos. Oremos al Señor.
- Por toda la humanidad, turbada frecuentemente por dramáticos hechos de violencia y de muerte: para que, fijando la mirada en Cristo Señor, pueda renovarse en la luz de la resurrección y exultar en la posesión de la dichosa esperanza. Oremos al Señor.
- Por cuantos han perdido el sentido de la vida: para que, más allá de la noche del dolor, del pecado y de la muerte, sepan descubrir, con María y con las mujeres del Evangelio, la luz radiante del día que vence las tinieblas. Oremos al Señor.
- Por nosotros, reunidos en torno al altar: para que aprendamos de María a acercarnos a los divinos misterios con la humildad del corazón y con la obediencia de la fe, para vivir la bienaventuranza de los que creen sin haber visto. Oremos al Señor.
Oh Dios, Padre bueno, tú que acoges siempre las oraciones de los pequeños y de los pobres, por intercesión de María, nuestra madre, haz que vivamos en la gozosa libertad de tus hijos y experimentemos la alegría del banquete pascual. Te lo pedimos por los méritos de Jesucristo, resucitado de entre los muertos. Él, que vive por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Al celebrar la fiesta de santa María, siempre Virgen, te presentamos, Señor, nuestras ofrendas y te suplicamos que tu Hijo Jesucristo, sacerdote y víctima en el altar de la cruz, nos socorra siempre con su gracia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, sancte Pater, oblatiónem humilitátis nostrae, quam tibi laeti exhibémus, commemoratiónem beátae Maríae Vírginis celebrántes, et praesta, ut nobis, sacrifício Christi sociátis, temporális fiat consolátio et aetérna salvátio. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de la comunión
Alégrate, Virgen Madre, porque Cristo ha resucitado del sepulcro. Aleluya.
Antiphona ad communionem
Laetáre, Virgo Mater, quia surréxit Christus de sepúlcro, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, confírmanos en la fe de estos misterios que hemos celebrado, y pues confesamos a tu Hijo Jesucristo, nacido de la Virgen, Dios y hombre verdadero, te rogamos que por la fuerza salvadora de su resurrección merezcamos llegar a las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Paschálibus sacraméntis refécti, quaesumus, Dómine, ut, qui Genetrícis Fílii tui memóriam recólimus, vitam Iesu in carne nostra mortáli manifestémus. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 25 de mayo
S
an Beda el Venerable, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, servidor de Cristo desde la edad de ocho años, pasó todo el tiempo de su vida en el monasterio de Wearmouth, en Northumbria, en Inglaterra. Se dedicó con fervor en meditar y exponer las Escrituras, y entre la observancia de la disciplina regular y la solicitud cotidiana de cantar en la iglesia, sus delicias fueron siempre estudiar, o enseñar, o escribir (735).
San Gregorio VII, papa, el cual, anteriormente llamado Hildebrando, llevó vida monástica y colaboró en la reforma de la Iglesia en numerosas legaciones pontificias de su tiempo, y una vez elevado a la cátedra de Pedro, reivindicó con gran autoridad y fuerte ánimo la libertad de la Iglesia respecto del poder de los príncipes y defendió valientemente la santidad del sacerdocio. Viéndose obligado a abandonar Roma por este motivo, murió en el exilio en Salerno, de la Campania (1085).
Santa María Magdalena de Pazzi, virgen de la Orden del Carmelo, en Florencia, de la Toscana, que llevó una vida de oración abnegadamente escondida en Cristo, orando con empeño por la reforma de la Iglesia, y habiendo sido distinguida por Dios con muchos dones, dirigió de un modo excelente a sus hermanas hacia la perfección (1607).
4. En Atela, en la Campania, san Canión, obispo y mártir (s. III/IV).
5. En Milán, de la Liguria, conmemoración de san Dionisio, obispo, el cual, habiendo sido desterrado a Armenia por el emperador arriano Constancio a causa de su fe católica, murió allí mereciendo el título propio de los mártires (c. 361).
6. En Florencia, de la Toscana, san Zenobio, obispo (s. IV/V).
7. En el cenobio de Mantenay-sur-Seine, junto a Troyes, en la Galia, san León, abad (s. VII).
8. En Inglaterra, san Aldelmo, obispo, quien, varón célebre por su doctrina y escritos, había sido abad de Malmesbury y después fue nombrado primer obispo de Sherborne, entre los sajones occidentales (709).
9. En Peñalba, en la región de Astorga, san Genadio, obispo, que antes fue abad y después obispo del mismo lugar. Prestó su consejo a los reyes, pero movido por el deseo del claustro, renunció a la dignidad episcopal para vivir el resto de sus años como monje y a veces como solitario (c. 925).
10*. En Villamagna, cerca de Florencia, en la Toscana, conmemoración del beato Gerardo Mecatti, quien, siguiendo las huellas de san Francisco, distribuyó sus bienes entre los pobres y, retirándose a un lugar desierto, por amor de Cristo se dedicó a acoger a peregrinos y a ayudar a los enfermos (c. 1245).
11*. En Montesanto, del Piceno, en Italia, tránsito del beato Gerio, que habiendo sido antes conde de Lunel, llevó vida solitaria y murió durante una peregrinación santa (c. 1270).
12*. En Faenza, en la Flaminia, beato Jacobo Felipe (Andrés) Bertoni, presbítero de la Orden de los Siervos de María, insigne por el don de lágrimas y suma humildad (1483).
13. En Tonquín, san Pedro Doan Van Van, mártir, catequista y administrador de la parroquia de Bau No, quien, ya octogenario, en tiempo del emperador Tu Duc confirmó con su sangre la constancia de su fe (1857).
14. En París, en Francia, santa Magdalena Sofía Barat, virgen, que fundó la Sociedad del Sagrado Corazón y trabajó muy afanosamente por la formación cristiana de las jóvenes (1865).
15. En el lugar de Munyonyo, en Uganda, san Dionisio Ssebuggwawo, mártir, el cual, a los dieciséis años de edad, al reconocer ante el rey Mwanga que había enseñado los rudimentos de la fe cristiana a dos personas de su corte, fue traspasado con una lanza por el mismo rey (1886).
16*. En el campo de concentración de la ciudad de Javas, en Moldavia, beato Nicolás Cehelski, presbítero y mártir, el cual, bajo un régimen de persecución contra la religión, superó con la fuerza de su fe los tormentos de su martirio (1951).

Martirologio, índice, J: José-Jovita.

ÍNDICE ALFABÉTICO DE SANTOS Y BEATOS
El asterisco (*) que se encuentra al final del nombre indica la condición de beato, en lugar de santo.
El orden es: Nombre, Lugar, día, número (en el día), y año.
J
José, 19 mar., 1.
José, Persia, cf. 10 nov., 5 (343).
José, Tesalia, 15 jul., 10 (832).
José Allamano*, Turín, 16 feb., 6 (1926).
José Anchieta*, Reritiba, 9 jun., 9 (1597).
José Antonio Tovini*, Brescia, 16 ene., 13 (1897).
José Aparicio Sanz*, Paterna, 29 dic., 11 (1936).
José Baldo*, Ronco all'Adige, 24 oct., 12 (1915).
José "Bársabas", 20 jul., 3 (s. I).
José Batalla Parramón, José Rabasa Bentanachs y Egidio Gil Rodicio*, Barcelona, 4 ago., 13 (1936).
José Bécavin*, París, 2 sep., 14 (1792).
José Benito Cottolengo, Chieri, 30 abr., 19 (1842).
José Benito Dusmet*, Catania, 4 abr., 8 (1894).
José Bilczewski*, Lviv, 20 mar., 16 (1923).
José Bonet Nadal*, Barcelona, 13 ago., 17 (1936).
José Brengaret Pujol*, Barbastro, 13 ago., 14 (1936).
José Cafasso, Turín, 23 jun., 9 (1860).
José Calasanz Marqués*, Valencia, mem.: 29 jul., 16 (1936).
José Canet Giner*, Gandía, 4 oct., 7 (1936).
José Caselles Moncho y José Castell Camps*, Barcelona, 28 jul., 13 (1936).
José Castell Camps*, Barcelona, cf. 28 jul., 13 (1936).
José Cebula*, Mauthausen, 28 abr., 12 (1941).
José Cecilio (Bonifacio) Rodríguez González, Teodomiro Joaquín (Adriano) Sainz Sainz y Evencio Ricardo (Eusebio Alfonso) Urjurra*, Almería, 8 sep., 14 (1936).
José Czempiel*, Duchan, 19 may., 16 (1942).
José Chang Chu-gi, Su Ryong, mem.: 20 sep., 1; pas.: 30 mar., 11 (1866).
José Chang Song-jib, Seúl, mem.: 20 sep., 1; pas.: 26 may., 14 (1839).
José Cho Yun-ho, Tjyen-Tiyon, mem.: 20 sep., 1; pas.: 23 dic., 11 (1866).
José Dang Dinh (Nièn) Vièn, Hung Yen, mem.: 24 nov., 1; pas.: 21 ago., 11 (1838).
José de Arimatea y Nicodemo, Jerusalén, 31 ago., 1 (s. I).
José de Calasanz, Roma, 25 ago., 2 (1648).
José de Cupertino, Osimo, 18 sep., 9 (1663).
José de Jesús María Osés Sáinz*, Carabanchel Bajo, 23 jul., (1936).
José de Leonessa, Amatrice, 4 feb., 12 (1612).
José de los Sagrados Corazones Estalayo García*, Manzanares, 23 jul., 8 (1936).
José de Mora-Granados*, Talavera de la Reina, cf. 25 jul., 17 (1936).
José de San Jacinto de Salvanés*, Nagasaki, 10 sep., 10 (1622).
José do Porto*, Natal, 3 oct., 12 (1645).
José Dô Quang Hiên, Nam-Dinh, mem.: 24 nov., 1; pas.: 9 may.. 11 (1840).
José Falcoz*, París, 3 sep., 16 (1792).
José Fenollosa Alcayna y Fidel (Mariano) Climent Sanchís*, Sagunto, 27 sep., 10 (1936).
José Fernández, Nam Dinh, 24 jul., 19 (1838).
José Fernández de Ventosa, 24 nov., 1 (1839).
José Ferrer Esteve*, Llombay, 9 dic., 9 (1936).
José Figuero Beltrán*, Barbastro, 15 ago., 14 (1936).
José Freinademetz*, Daijiazhuang, 21s ene., 8 (1908).
José García Mas*, Gandía, cf. 18 sep., 13 (1936).
José Gerard*, Lesotho, 29 may., 11 (1914).
José Giménez López*, Picadero de Paterna, cf. 9 dic., 10 (1936).
José González Huguet*, Ribarroja de Turi, 12 oct., 11 (1936).
José "Himnógrafo", Constantinopla, 3 abr., 6 (886).
José Hoang Luong Canh, Ninh Tai, mem.: 24 nov.. 1; pas.: cf. 5 sep., 9 (1838).
José Im Ch'i-baeg, Corea, mem.: 20 sep., 1; pas.: 20 sep., 9 (1837).
José Imbert*, Rochefort, 9 jun., 10 (1794).
José Isabel Flores, Zapotlanejo, mem.: 21 may., 1; pas.: 21 jun., 9 (1927).
José Jankowski*, Auschwitz, cf. 16 oct., 17 (1941).
José Kowalski*, Auschwitz, 4 jul., 17 (1942).
José Kurzawa y Vicente Matuszewski*, Witowo, 23 may., 13 (1940).
José Kut*, Dachau, 18 sep., 15 (1942).
José Lambton*, Newcastle-on-Tyne, 24 jul., 17 (1592).
José Lê Dang Thi, Hué, mem.: 24 nov., 1; pas.: 24 oct., 10 (1860).
José Ludovico Oviefre*, París, 3 sep., 16 (1792).
José Llosá Balatmer*, Benaguacil, 7 oct., 10 (1936).
José Ma Taishun, Qianshengzhuang, mem.: 9 jul., 1; pas.: 26 jun., 12 (1900).
José Manyanet y Vives*, Barcelona, 17 dic., 9 (1901).
José Marchand, Hué, mem.: 24 nov., 1; pas.: 30 nov., 10 (1835).
José Marchandon*, Rochefort, 22 sep., 11 (1794).
José Marello, Savona, 30 may., 11 (1895).
José María Amorós Hernández*, Barbastro, 15 ago., 14 (1936).
José María Badia Mateu*, Barbastro, 15 ago., 14 (1936).
José María Blas Juan*, Barbastro, 15 ago., 14 (1936).
José María Corbín Ferrer*, Santander, 27 dic., 5 (1936).
José María Cuartero Gascón*, Ciudad Real, cf. 23 oct., 19 (1936).
José María de Jesús Muriente Ruiz Martínez*, Carabanchel Bajo, 23 jul., 9 (1936).
José María de Yermo y Parres, Puebla, 20 sep., 10 (1904).
José María Díaz Sanjurjo, Nam Dinh, mem.: 24 nov., 1; pas.: 20 jul., 11 (1857).
José María Ferrándiz Hernández*, Rotglà y Corbera, 24 sep., 14 (1936).
José María Gambaro, Hengyang, mem.: 9 jul., 1; pas.: cf. 7 jul., 12 (1900).
José María Gros*, París, 3 sep., 16 (1792).
José María Muro Sanmiguel, Joaquín Prats Baltueña y Zósimo Izquierdo Gil*, Castelserás, 30 jul., 11 (1936).
José María Ormo Seró*, Barbastro, 13 ago., 14 (1936).
José María Peris Polo*, Almazora, 15 ago., 15 (1936).
José María Robles, Jalisco, mem.: 21 may., 1; pas.: 26 jun., 13 (1927).
José María Ros Florerisa*, Barbastro. 15 ago., 14 (1936).
José María Rubio Peralta, Aranjuez, 2 may., 11 (1929).
José María Segura Penadés*, Genovés, 11 sep., 15 (1936).
José María Tomasi, Roma, 1 ene.. 13 (1713).
José María Vidal Segú*, Valencia, cf. 26 sep., 13 (1936).
José María Zabal Blasco*, Picadero de Paterna, 8 dic., 10 (1936).
José Medes Ferris*, Alcudia de Carlet, 12 nov., 12 (1936).
José Mkasa Balikuddembé, Mengo, 15 nov., 17 (1885).
José Mora Velasco*, Paracuellos del Jarama, 28 nov., 8 (1936).
José Moreau*, Angers, 18 abr., 15 (1794).
José Moscati, Nápoles, 12 abr., 12 (1927).
José Nascimbeni*, Castelletto di Brenzone, 22 ene., 14 (1922).
José Nascimbeni*, Verona, cf. 2 feb., 14 (1934).
José Nguyên Dinh Nghi, Pablo Nguyên Ngân, Martín Ta Dúc Thinh, Martín Tho y Juan Bautista Còn, Nam Dinh, mem.: 24 nov., 1; pas.: 8 nov., 8 (1840).
José Nguyên Dinh Uyên, Hung Yên, mem.: 24 nov., 1; pas.: 3 jul., 9 (1838).
José Nguyên Duy Khang, Hai-Duong, mem.: 24 nov., 1; pas.: 6 dic., 6 (1861).
José Nguyên Van Luu*, Vinh Long, mem.: 24 nov., 1; pas.: 2 may., 10 (1854).
José Obrero, 1 may.. 1.
José Oriol, Barcelona, 23 mar., 9 (1702).
José Otín Aquilé*, Valencia, 30 nov., 12 (1936).
José Palau y Quer*, Tarragona, cf. 20 mar., 14 (1872).
José Pascual Carda Saporta*, Oropesa, 4 sep., 12 (1936).
José Pavón Bueno*, Barbastro, 12 ago., 14 (1936).784
José Pawlowski y Casimiro Grelewski*, Dachau, 9 ene., 11 (1942).
José Pedro Han Chae-kwon, Tjyen-Tiyou, mem.: 20 sep., 1; pas.: 13 dic., 11 (1866).
José Pené*, Laval, 21 ene., 11 (1794).
José Perpiñá Nácher*, Picadero de Paterna, cf. 29 dic., 12 (1936).
José Pham Trong (Cai) Tá, Nam Dinh, mem.: 24 nov., 1; pas.: cf. 13 ene., 11 (1859).
José Pignatelli, Roma, 15 nov., 16 (1811).
José Rabasa Bentanachs*, Barcelona, cf. 4 ago., 13 (1936).
José Rada*, Motril, cf. 25 jul., 19 (1936).
José Raimundo Ferragud Girbés*, Alzira, 24 sep., 16 (1936).
José Raimundo Pascual Ferrer Botella*, Abalat de la Ribera, 24 sep., 13 (1936).
José Ricardo Díez*, Motril, cf. 25 jul., 19 (1936).
José Ruiz Bruixola*, Gilet, 28 oct., 13 (1936).
José Ruiz Cuesta*, Paracuellos del Jarama, 28 nov., 8 (1936).
José Sala Picó, Toledo, cf. 23 jul., 10 (1936).
José Sebastián Pelczar, Przemysl, 28 mar., 13 (1924).
José Stanek*, Varsovia, 23 sep., 16 (1944).
José Tarrats Comaposada*, Valencia, 28 sep., 18 (1936).
José Toledo Pellicer*, El Saler, 10 ago., 7 (1936).
José Tomás Pazery de Thorame*, París, 2 sep., 14 (1792).
José Tuán, An Bai, mem.: 24 nov., 1; pas.: 7 ene., 13 (1862).
José Tuc, Hung Yen, mem.: 24 nov., 1; pas.: 1 jun., 8 (1862).
José Vaz*, Kandy, 16 ene., 12 (1711).
José Wang Guiji, Nangong, mem.: 9 jul., 1; pas.: 13 jul., 17 (1900).
José Wang Yumei, Hebei, mem.: 9 jul., 1; pas.: 21 jul., 8 (1900).
José Yuan Gengyin, Daying, mem.: 9 jul., 1; pas.: 30 jul., 9 (1900).
José Yuan Zaide, Sichuan, mem.: 9 jul., 1; pas.: 24 jun., 9 (1817).
José Zaplata*, Dachau, 19 feb., 12 (1945).
José Zhang Dapeng, Guiyang, mem.: 9 jul., 1; pas.: 12 mar., 12 (1815).
José Zhang Wenlan, Pablo Chen Changpin, Juan Bautista Lou Tingyin y Marta Wang Louzhi,
Quigyan, mem.: 9 jul., 1; pas.: 29 jul., 13 (1861).
Josefa de la Purificación (Raimunda) Masiá Ferragud*, Alzira, cf. 25 oct., 13 (1936).
Josefa de San Juan de Dios Ruano García y María Dolores de Santa Eulalia Puig Bonany*, Buñol, 8 sep., 18 (1936).
Josefa María (María del Carmen) Barrera e Izaguirre*, Madrid, 18 nov.. 12 (1936).
Josefa María de Santa Inés*, Benigamin, 21 ene., 10 (1696).
Josefa Moscardó Montalvá*, Alzira, cf. 22 sep., 15 (1936).
Josefa Naval Girbés*, Algemesí, 24 feb., 6 (1510).
Josefina (Ana Josefa) Leroux*, Valenciennes, 23 oct., 16 (1794).
Josefina (Judit Adaleide) Vannini*, Roma, 23 feb., 8 (1911).
Josefina Bakhita, Schio, 8 feb., 2 (1947).
Josefina Gabriela Bonino*, Savigliano, 8 feb., 12 (1906).
Josemaría Escrivá de Balaguer, Roma, 26 jun., 17 (1975).
Josipo, Antioquía, cf. 15 feb., 3 (s. IV).
Josué, 1 sep., 1.
Jovencio o Evencio, Pavía. 8 feb., 4 (397).
Joviniano, Auxerre, 5 may., 1 (s. III).
Jovino y Basileo, Roma, 25 dic., 4 (s. III/IV).
Jovita, Brescia, cf. 15 feb., 2 (s. inc.).

viernes, 18 de abril de 2014

Viernes 23 mayo 2014, Viernes V semana de Pascua.

SOBRE LITURGIA

Introducción del «Graduale Simplex» (1967)

TRADUCCIÓN A LENGUAS VIVAS DEL «GRADUALE SIMPLEX»

A instancias de numerosas Conferencias Episcopales, el Consilium determinó establecer lo que sigue, acerca de la traducción a lenguas vivas del Graduale Simplex:

1. Las Conferencias Episcopales pueden admitir la lengua viva para todos o para algunos de los cantos que hay en el Graduale Simplex, y aprobar un texto apropiado al canto, conforme a lo dispuesto en la Constitución sobre la sagrada liturgia‐ y en la Instrucción Inter Oecumenici.

2. Para cada fórmula de la misa o parte de la misma, consérvese el salmo, la antífona y la forma de canto que responda a la índole de la acción litúrgica, según se describe en el Graduale Simplex.
Concretamente:
a) Para los versículos de los salmos, se puede adoptar la traducción popular aprobada por la competente autoridad, pero que sea apta para el canto, manteniendo, si es posible, la división de los versículos empleados en la misma traducción.
b) El texto de las antífonas, aunque esté sacado del Salterio, a veces, sin embargo, tiene necesidad de cambios, para lograr sentido pleno que se conforme con el tiempo litúrgico o con la fiesta peculiar, para que sea entendido por los fieles y corresponda a las necesidades rítmicas y vocales del canto popular.
c) Las formas de canto que hay en el Graduale Simplex (a saber, ya con la antífona que se ha de repetir después de los versículos del salmo, ya con la breve respuesta constituyendo una unidad con la melodía del versículo) pueden adaptarse a la índole musical y coral de cada pueblo, pero evitando cualquier modulación profana y secular.

3. En ocasiones el texto de las antífonas, el versículo del salmo, o el mismo salmo, según están en el Graduale Simplex, pueden engendrar dificultades, de modo que parezca preferible el que se escoja otro texto diverso:
‐ o bien porque el texto de la traducción que se ha escogido presenta dificultades pastorales;
‐ o bien porque parece oportuno usar colecciones de salmos y antífonas quizás ya existentes, que las conocen muchos y se consideran adecuadas.
En estos casos, la Conferencia Episcopal puede elegir otros textos, siempre que estén en conformidad con los principios propuestos en los Prenotandos del Graduale Simplex.

CALENDARIO

23
VIERNES DE LA V SEMANA DE PASCUA, Feria

Misa de feria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII.
- Hch 15, 22-31. Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables.
- Sal 56. R. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.
- Jn 15, 12-17. Esto os mando: que os améis unos a otros.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 24 de mayo, pág. 318.
CALENDARIOS: Osma-Soria: Beato Julián de San Agustín, religioso (ML).
Paúles e Hijas de la Caridad: Santa Juana Antita y Nouret (ML).

TEXTOS MISA

Viernes de la V Semana de Pascua. Feria sexta. Hebdomada VI Paschae.
Antífona de entrada Ap 5, 12
Digno es el Cordero degollado, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 5, 12
Dignus est Agnus, qui occísus est, accípere virtútem et divinitátem et sapiéntiam et fortitúdinem et honórem, allelúia.
Oración colecta
Danos, Señor, una plena vivencia del misterio pascual, para que la alegría que experimentamos en estas fiestas sea siempre nuestra fuerza y nuestra salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Tríbue nobis, quaesumus, Dómine, mystériis paschálibus conveniénter aptári, ut quae laetánter exséquimur perpétua virtúte nos tueántur et salvent. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la 5ª semana de Pascua.

PRIMERA LECTURA
Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 22-31

En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo.
Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la Iglesia y entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, se alegraron mucho.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 56, 8-9. 10-12
R.
Te daré gracias ante todos los pueblos, Señor. Confitébor tibi in pópulis, Dómine

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora. R.
Te daré gracias ante todos los pueblos, Señor. Confitébor tibi in pópulis, Dómine

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria. R.
Te daré gracias ante todos los pueblos, Señor. Confitébor tibi in pópulis, Dómine

ALELUYA
Jn 15, 15b
A vosotros os llamo amigos –dice el Señor–, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. Vos dixi amícos, dicit Dóminus, quia ómnia quæcúmque audívi a Patre meo, nota feci vobis.

EVANGELIO
Esto os mando: que os améis unos a otros

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 12-17
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2745 Oración y vida cristiana son inseparables porque se trata del mismo amor y de la misma renuncia que procede del amor. La misma conformidad filial y amorosa al designio de amor del Padre. La misma unión transformante en el Espíritu Santo que nos conforma cada vez más con Cristo Jesús. El mismo amor a todos los hombres, ese amor con el cual Jesús nos ha amado. "Todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre os lo concederá. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros" (Jn 15, 16 - 17).
"Ora continuamente el que une la oración a las obras y las obras a la oración. Sólo así podemos encontrar realizable el principio de la oración continua" (Orígenes, or. 12).

Oración de los fieles
191. Oremos, hermanos, al Padre, que con su poder nos creó y con su bondad nos ha salvado de la muerte, por la resurrección de su Hijo Jesucristo.
- Por la Iglesia: para que apoyada en la resurrección de Jesucristo, mantenga la esperanza en medio del mundo. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes y políticos de todos los países: para que trabajen eficazmente por conseguir una convivencia en justicia y libertad. Roguemos al Señor.
- Por los desesperados, los que sufren soledad, los moribundos, los sometidos a prueba, por todos los que se encuentran ante algún peligro. Roguemos al Señor.
- Por los niños que en estos días participaran por vez primera en la Eucaristía: para que su fe crezca incesantemente. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que seamos testigos de la resurrección de Jesucristo ante los hombres de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Señor, que, como los discípulos de Emaús, te sepamos reconocer en tu Palabra y en tu Eucaristía, para que podamos caminar con amor y esperanza. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, estos dones, acepta la ofrenda de este sacrificio espiritual y a nosotros transfórmanos en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Propítius, Dómine, quaesumus, haec dona sanctífica, et, hóstiae spiritális oblatióne suscépta, nosmetípsos tibi pérfice munus aetérnum. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL V
Cristo, sacerdote y víctima
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él, con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban los sacrificios de la antigua alianza, y ofreciéndose a sí mismo por nuestra salvación, quiso ser al mismo tiempo sacerdote, víctima y altar.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS V
De Christo sacerdote et victima
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui, oblatióne córporis sui, antíqua sacrifícia in crucis veritáte perfécit, et, seípsum tibi pro nostra salúte comméndans, idem sacérdos, altáre et agnus exhíbuit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión
El Crucificado resucitó de entre los muertos y nos rescató. Aleluya.
Antiphona ad communionem
Crucifíxus surréxit a mórtuis, et redémit nos, allelúia.
Oración después de la comunión
Después de recibir los santos misterios, humildemente te pedimos, Señor, que esta eucaristía, celebrada como memorial de tu Hijo, nos haga progresar en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, sacri dona mystérii, humíliter deprecántes, ut, quae in sui commemoratiónem nos Fílius tuus fácere praecépit, in nostrae profíciant caritátis augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 24 de mayo

1. Conmemoración de san Mánahen, hermano de leche del tetrarca Herodes, que era doctor en la Iglesia de Antioquía, en Siria, sobresaliendo como profeta bajo la gracia del Nuevo Testamento (s. I).
2. También conmemoración de la beata Juana, esposa de Cusa, procurador de Herodes, que junto con otras mujeres servía a Jesús y a los apóstoles con sus recursos, y en el día de la Resurrección del Señor encontró removida la losa del sepulcro y lo anunció a los discípulos (s. I).
3. En Listra, en Licaonia (hoy Zoldera, en Turquía), san Zoelo, mártir (s. II/III).
4. En Trieste, en la península de Istria, san Sérvulo, mártir (s. in.).
5. En Nantes, en la Galia Lugdunense, santos hermanos Donaciano y Rogaciano, mártires, de los cuales se narra que el primero había recibido el bautismo y el otro todavía era catecúmeno, pero en el combate final, besando a su hermano, Donaciano rogó a Dios para que el que aún no había podido ser lavado por el bautismo sagrado mereciese ser enjugado en la corriente de su propia sangre (c. 304).
6. Conmemoración de treinta y ocho santos mártires, que, según la tradición, fueron decapitados en Filipópolis, en Tracia (hoy Plovdiv, en Bulgaria), en tiempo de Diocleciano y Maximiano (c. 304).
7. En el monasterio de Lérins, en la Provenza, san Vicente, presbítero y monje, que fue muy célebre por su doctrina cristiana y santidad de vida, y se empeñó con denuedo en el progreso de la fe de los creyentes (c. 450).
8. En el monte Admirable, en Siria, san Simeón Estilita el Joven, presbítero y anacoreta, que vivió sobre una columna en trato íntimo con Cristo, y compuso diversos tratados de temas ascéticos y gozó de carismas espirituales (592).
9*. En Piacenza, en la Emilia, beato Felipe, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, el cual vestía un cota de malla de hierro para castigar la carne con dureza (1306).
10*. En Marruecos, beato Juan de Prado, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que fue enviado a África para prestar auxilio espiritual a los cristianos reducidos a esclavitud en los reinos sarracenos, pero habiendo sido apresado confesó valientemente la fe de Cristo ante el soberano Mulay al-Walid y, por mandato de éste, consumó el martirio por el fuego (1631).
11. En Seúl, en Corea, santos mártires Agustín Yi Kwang-hon, en cuya casa se leían las Sagradas Escrituras; Águeda Kim A-gi, madre de familia, que recibió el bautismo en la cárcel; y sus siete compañeros (Sus nombres son los siguientes: san Damián Nam Myong-hyog, catequista; Magdalena Kim O-bi, Bárbara Han A-gi, Ana Pak A-gi, Águeda Yi So-sa, Lucía Pak Hui-sun y Pedro Kwon Tu-gin.), que fueron todos degollados a causa del nombre cristiano (1839).
12*. En la ciudad de Saint-Hyacinthe, en Canadá, beato Luis Ceferino Moreau, obispo, quien en las diversas actividades de la cura pastoral se exhortaba siempre a sí mismo a sentir ardientemente con la Iglesia (1901).