jueves, 26 de marzo de 2015

Jueves 30 abril 2015, Jueves IV semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO HOMILÉTICO, 29 junio 2014

C. Lecturas del Antiguo Testamento en la Vigilia Pascual


48. «En la Vigilia pascual de la noche Sagrada, se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento, que recuerdan las maravillas de Dios en la Historia de la Salvación, y dos lecturas del Nuevo, a saber, el anuncio de la Resurrección según los tres Evangelios sinópticos, y la lectura apostólica sobre el bautismo cristiano como sacramento de la Resurrección de Cristo» (OLM 99). La Vigilia Pascual, como viene indicado en el Misal Romano, «es la más importante y la más noble entre todas las Solemnidades» (Vigilia paschalis, 2). La larga duración de la Vigilia no permite un comentario extenso a las siete Lecturas del Antiguo Testamento, pero se tiene que notar que son centrales, siendo textos representativos que proclaman partes esenciales de la teología del Antiguo Testamento, desde la creación al sacrificio de Abrahán, hasta la lectura más importante, el Éxodo. Las cuatro lecturas siguientes anuncian los temas cruciales de los profetas. Una comprensión de estos textos, en relación con el Misterio Pascual, tan explícita en la Vigilia pascual, puede inspirar al homileta cuando estas o similares lecturas vienen propuestas en otros momentos del Año Litúrgico.

49. En el contexto de la Liturgia de esta noche, mediante estas lecturas, la Iglesia nos lleva a su momento culminante con la narración del Evangelio de la Resurrección del Señor. Estamos inmersos en el flujo de la Historia de la Salvación por medio de los Sacramentos de Iniciación celebrados en esta Vigilia, como recuerda el bellísimo pasaje de Pablo sobre el Bautismo. Son clarísimos, en esta noche, los vínculos entre la creación y la vida nueva en Cristo, entre el Éxodo histórico y el definitivo del Misterio Pascual de Jesús, al que todos los fieles toman parte por medio del Bautismo, entre las promesas de los profetas y su realización en los misterios litúrgicos celebrados. Estos vínculos a los que se puede siempre hacer referencia en el curso del Año Litúrgico.

50. Un riquísimo recurso para comprender el vínculo entre los temas del Antiguo Testamento y su cumplimiento en el Misterio Pascual de Cristo lo ofrecen las oraciones que siguen a cada lectura. Estas expresan, con simplicidad y claridad, el profundo significado cristológico y sacramental de los textos del Antiguo Testamento ya que hablan de la creación, del sacrificio, del Éxodo, del Bautismo, de la misericordia de Dios, de la alianza eterna, de la purificación del pecado, de la redención y de la vida en Cristo. Pueden servir de escuela de oración para el homileta, no solo en la preparación de la Vigilia Pascual, sino, también, durante el curso del año, cuando se encuentren textos similares a los que vienen proclamados en esta noche. Otro recurso útil para interpretar los textos de la Escritura es el Salmo responsorial que sigue a cada una de las siete Lecturas, poemas cantados por los cristianos que han muerto con Cristo y que ahora comparten con Él su vida resucitada. No deberían olvidarse los Salmos durante el resto del año ya que muestran cómo la Iglesia interpreta toda la Escritura a la luz de Cristo.

CALENDARIO

30
JUEVES DE LA IV SEMANA DE PASCUA, feria o SAN PÍO V, papa, memoria libre

Misa de feria o de la memoria (blanco).
bl MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto de la feria o del común, Pf. Pasc. o de la memoria.
LECC.: vol. VII.
- Hch 13, 13-25. Dios sacó de la descendencia de David un salvador: Jesús.
- Sal 88. R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
- Jn 13, 16-20. El que recibe a mi enviado me recibe a mí.
o bien: cf. vol. V.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 1 de mayo, pág. 285.
CALENDARIOS: Misioneros del Sagrado Corazón: Nuestra Señora del Sagrado Corazón (S).
Burgos: San Indalecio, obispo (MO).
Córdoba: San Amador, san Pedro y san Luis, mártires (MO).
Dominicos: San Pío V (MO).
Hijos de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, Misioneras de la Caridad y Sacramentinas Ciegas: San José Benito Cottolengo, presbítero (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: San Aldobrando, obispo (ML).
OFM Cap.: Beato Benito de Urbino, presbítero (ML).

TEXTOS MISA

Jueves de la IV semana de Pascua. Feria quinta. Hebdómada IV Paschae.
Antífona de entrada Cfr Sal 68, 8-9.20
Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo, y acampabas con ellos y llevabas sus cargas, la tierra tembló, el cielo destiló. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 67, 8-9. 20
Deus, dum egrederéris coram pópulo tuo, iter fáciens eis, hábitans in illis, terra mota est, caeli distillavérunt, allelúia.
Oración colecta
Oh Dios, que has restaurado la naturaleza humana elevándola sobre su condición original, no olvides tus inefables designios de amor y conserva en quienes han renacido por el bautismo los dones que tan generosamente han recibido. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui humánam natúram supra primae oríginis réparas dignitátem, réspice ad pietátis tuae ineffábile sacraméntum, ut, quos regeneratiónis mystério dignátus es innováre, in his dona tuae perpétuae grátiae benedictionísque consérves. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 4ª semana de Pascua.

PRIMERA LECTURA
Dios sacó de la descendencia de David un salvador: Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 13-25

En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la vela en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejó y se volvió a Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
- «Hermanos, si queréis exhortar al pueblo, hablad.»
Pablo se puso en pie y, haciendo seña de que se callaran, dijo:
- «Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos cuarenta años los alimentó en el desierto, aniquiló siete naciones en el país de Canaán y les dio en posesión su territorio, unos cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio jueces hasta el profeta Samuel. Pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Lo depuso y nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos." Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias."»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 88, 2-3. 21-22. 25 y 27
R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericordias túas, Dómine, in aetérnum cantábo

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericordias túas, Dómine, in aetérnum cantábo

Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso. R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericordias túas, Dómine, in aetérnum cantábo

Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder.
El me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.» R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericordias túas, Dómine, in aetérnum cantábo

ALELUYA
Ap 1, 5ab
Jesucristo, tú eres el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos; tú nos amaste y nos has librado de nuestros pecados por tu sangre. Iesu Christi, testis es fidélis, primogénitus mortuórum; dilexísti nos et lavásti peccáta nostra in sánguine.

EVANGELIO
El que recibe a mi enviado me recibe a mí

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 16-20
Gloria a ti, Señor.

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
-«Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado." Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe recibe al que me ha enviado.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús

Del Papa Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium 24.
El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos. Pero luego dice a los discípulos: «Seréis felices si hacéis esto» (Jn 13, 17). La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz. Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a «acompañar». Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites. Fiel al don del Señor, también sabe «fructificar». La comunidad evangelizadora siempre está atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda. 


Oración de los fieles
185. Oremos, hermanos, al Padre, que con su poder nos creó y con su bondad nos ha salvado de la muerte, por la resurrección de su Hijo Jesucristo.
- Para que conserve siempre libre de todo pecado y todo error a la Iglesia, que ha purificado con la sangre de su Hijo. Roguemos al Señor.
- Para que todas las naciones obtengan la paz, la justicia y la prosperidad temporal. Roguemos al Señor.
- Para que todos los que padecen necesidad en el alma o en el cuerpo sientan el auxilio del cielo. Roguemos al Señor.
- para que Dios se digne bendecir nuestra comunidad (parroquia) y dar éxito a nuestros trabajos. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que restableces la santidad y amas la inocencia; encamina hacia ti el corazón de tus fieles para que, cuantos han sido librados de las tinieblas de la infidelidad, no se aparten jamás de tu luz. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Que nuestra oración, Señor, y nuestras ofrendas sean gratas en tu presencia, para que así, purificados por tu gracia, podamos participar más dignamente en los sacramentos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Ascéndant ad te, Dómine, preces nostrae cum oblatiónibus hostiárum, ut, tua dignatióne mundáti, sacraméntis magnae pietátis aptémur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque en él fue demolida nuestra antigua miseria, reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud la salvación.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS IV
De restauratione universi per mysterium paschale
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Quia, vetustáte destrúcta, renovántur univérsa deiécta, et vitae nobis in Christo reparátur intégritas.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.
Antiphona ad communionem Mt 28, 20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus, usque ad consummatiónem saeculi, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que los sacramentos pascuales den en nosotros fruto abundante, y que el alimento de salvación que acabamos de recibir fortalezca nuestras vidas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Omnípotens sempitérne Deus, qui ad aetérnam vitam in Christi resurrectióne nos réparas, fructus in nobis paschális multíplica sacraménti, et fortitúdinem cibi salutáris nostris infúnde pectóribus. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 1 de mayo
S
an José Obrero, el carpintero de Nazaret, que con su trabajo remedió las necesidades de María y de Jesús e inició al Hijo de Dios en los trabajos de los hombres. Por esta razón, en este día, en el que se celebra la fiesta del trabajo en muchas partes del mundo, los obreros cristianos honran a san José como modelo y patrono suyo.
2. Conmemoración de san Jeremías, profeta, que vivió en tiempo de Joaquim y Sedecías, reyes de Judá. Profetizó la ruina de la Ciudad Santa y la deportación del pueblo, sufriendo muchas persecuciones a causa de ello, por lo que la Iglesia lo considera figura de Cristo sufriente. Predijo, además, que la nueva y eterna Alianza alcanzaría su plenitud en el mismo Cristo Jesús; más aún, que, por medio de él, Dios Padre todopoderoso escribiría su ley en el corazón de los hijos de Israel, a fin de que Él mismo fuese su Dios y ellos fuesen su pueblo.
3. En la región de Viviers, en la Galia, san Andéolo, mártir (s. inc.).
4. En Hispania meridional, conmemoración de san Torcuato, obispo de Acci (hoy Guadix), y otros seis obispos más, que se establecieron en distintas ciudades: Tesifonte, obispo de Bergium (hoy Berja); Esicio, obispo de Carcer (hoy Carcesa); Indalecio, obispo de Urci (hoy Almería); Segundo, obispo de Ábula (hoy Abla); Eufrasio, obispo de Iliturgi (hoy Andújar), y Cecilio, obispo de Illiberis (hoy Elvira, Granada) (s. III/IV).
5. En Auxerre, de la Galia, san Amador, obispo, que trabajó con empeño para extirpar de su ciudad las supersticiones de los paganos y estableció el culto de los santos mártires (418).
6. En Auch, en Aquitania, san Orencio, obispo, que se esforzó en erradicar de su ciudad las costumbres de los paganos y en procurar la paz entre los romanos y el rey de los visigodos de Tolosa (c. 440).
7*. En Bretaña Menor, san Brieuc, obispo y abad, natural de Cambria (País de Gales), quien fundó un monasterio en la costa armórica (Bretaña), que posteriormente fue elevado a la dignidad de sede episcopal (c. 500).
8. En Agaune, en la Recia, sepultura de san Segismundo, rey de los burgundios, el cual, convertido de la herejía arriana a la fe católica, en ese lugar instituyó una comunidad que debía dedicarse sin interrupción a la salmodia ante los sepulcros de los mártires y expió con penitencia, lágrimas y ayunos un crimen que había perpetrado. Más tarde, y en la región de Orleans, fue arrojado a un pozo por sus enemigos (524).
9*. En una isla de Bretaña Menor, san Marculfo, ermitaño, y luego monje y abad del monasterio de Nanteuil (c. 558).
10. En Llan-Elwy, en Cambria (País de Gales), san Asaf, abad y obispo de la sede que después llevó su nombre (s. VI ex.).
11. En Gap, de la Provenza, en Francia, san Arigio, obispo, que se distinguió por su paciencia en las adversidades, por su celo en enfrentarse a los simoníacos y por su caridad para con los monjes que habían sido enviados desde Roma para evangelizar Inglaterra (604).
12*. En la región de Montauban, en la Galia Narbonense, muerte de san Teodardo, obispo de Narbona, que restauró su iglesia catedral, sobresalió por su diligente magisterio y, finalmente, minado por la enfermedad, murió en un monasterio, rindiendo su alma a Dios (893).
13*. En Fossombrone, del Piceno, en Italia, beato Aldebrando, obispo, insigne por la austeridad de su vida y por su espíritu apostólico (1170).
14*. En Arouca, en Portugal, beata Mafalda, virgen, hija del rey Sancho I, que después de quedar libre de un contrato matrimonial previamente acordado, se hizo monja e introdujo en su monasterio la reforma cisterciense (1257).
15*. En Montaione, lugar de Toscana, beato Vivaldo o Ubaldo de San Geminiano, ermitaño de la Tercera Orden de San Francisco, señalándose por su vida de austeridad, de paciencia y de caridad en el cuidado de los enfermos (c. 1320).
16*. En Castello di Valle d’Istria, en Istria, beato Julián Cesarello, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, cuya vida fue un continuo peregrinar por aldeas y plazas, sembrando la palabra de Dios y esforzándose en aplacar las facciones de los ciudadanos (c. 1349).
17. En Forlí, en la provincia de Emilia, san Peregrino Laziosi, religioso de la Orden de los Siervos de María, que desde su dedicación a la Madre de Dios se distinguió por su amor a Jesucristo y por su solicitud para con los pobres (1345).
18*. En Moncel, en la región de Beauvais, en Francia, beata Petronila, virgen y primera abadesa del monasterio de Clarisas de aquel lugar (1355).
19. En Roma, muerte del papa san Pío V, cuya memoria se celebra el día treinta de abril (1572).
20. En la aldea de Son-Tay, en Tonquín, san Agustín Schoeffler, presbítero de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y mártir, quien, después de haber ejercido durante tres años su ministerio, fue encarcelado y, por orden del emperador Tu Duc, en un paraje denominado “Cinco Yugadas” fue decapitado, obteniendo así la gracia del martirio que cada día había pedido a Dios (1851).
21. Cerca de la ciudad de Nam Dinh, en Tonquín, san Juan Luis Bonnard, presbítero de la misma Sociedad de Misiones Extrajeras de París, que tras haber sido condenado a muerte por haber bautizado a veinticinco niños, alcanzó la corona del martirio al ser decapitado (1852).
22. En Milán, en Italia, san Ricardo (Herminio Felipe) Pampuri, quien, después de haber ejercido en el mundo con gran generosidad su profesión de médico, ingresó en la Orden de San Juan de Dios y, al cabo de casi dos años, descansó piadosamente en el Señor (1928).
23*. En la ciudad de Wladimir, en Rusia, beato Clemente Septyckyj, presbítero y mártir, superior del monasterio de monjes estuditas de Univ, el cual, durante el régimen hostil contra Dios perseveró en la fe, mereciendo habitar en el santuario del cielo (1951).
24. En la región de Huesca, en la Hispania Tarraconense, memoria de los santos Orencio y Paciencia (s. inc.).

miércoles, 25 de marzo de 2015

Miércoles 29 abril 2015, Santa Catalina de Siena, virgen y doctora, patrona de Europa, fiesta.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO HOMILÉTICO, 29 junio 2014

46. La que sigue ya no es la voz de Dios, si no la del profeta que afirma: «¿Quién creyó nuestro anuncio?», para continuar con una descripción, cuyos detalles llevan a una ulterior contemplación de la Cruz que une pasión y paso, sufrimiento y gloria. La intensidad del sufrimiento viene ulteriormente narrada con una precisión tal, que nos permite comprender cuán natural era, para los primeros cristianos, leer textos de este tipo e interpretarlos como presagios proféticos de Cristo, intuyendo así la gloria escondida. De este modo, como dice el profeta, esta trágica figura está llena de significado para nosotros: «Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores ... sus cicatrices nos curaron».

47. Viene profetizada, también, la actitud interior de Jesús ante la Pasión: «Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca: como cordero llevado al matadero ...». Todas son experiencias sensacionales y sorprendentes. De suyo, también la Resurrección está indirectamente anunciada, ya que el profeta dice: «El Señor quiso ... entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años». Todos los creyentes son esos descendientes; Él «prolongará sus años», es la vida eterna que el Padre le dona haciéndole resucitar de la muerte. Y entonces se oye de nuevo la voz del Padre, que continúa proclamando la promesa de la Resurrección: «Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento ... Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte ... él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores».

CALENDARIO

9
MIÉRCOLES. SANTA CATALINA DE SIENA, virgen y doctora, patrona de Europa, fiesta

Misa de la fiesta (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. de Vírgenes.
LECC.: vol. V.
- 1 Jn 1, 5-2, 2. La Sangre de Jesús nos limpia los pecados.
- Sal 102. R. Bendice, alma mía, al Señor.
- Mt 11, 25-30. Has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a la gente sencilla.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 30 de abril, pág. 282.
CALENDARIOS: Canarias: San Pedro de Verona, mártir (S).
Vitoria: Dedicación de la iglesia-catedral: Catedral (S), Diócesis (F).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, que, habiendo ingresado en las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, deseosa de conocer a Dios en sí misma y a sí misma en Dios, se esforzó en asemejarse a Cristo crucificado. Trabajó también enérgica e incansablemente por la paz, por el retorno del Romano Pontífice a la Urbe y por la unidad de la Iglesia, y dejó espléndidos documentos llenos de doctrina espiritual. (1380)

29 de abril
Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, patrona de Europa
Fiesta
Die 29 aprilis
S. Catharinæ Senensis, virginis et Ecclesiae doctoris
Festum
Antífona de entrada
Ésta es una virgen sabia y prudente, que salió a recibir a Cristo con la lámpara encendida. Aleluya.
Antiphona ad introitum
Haec est virgo sápiens, et una de número prudéntum, quae óbviam Christo cum lámpade accénsa éxiit, allelúia.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Señor Dios, que hiciste a santa Catalina de Siena arder de amor divino en la contemplación de la pasión de tu Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia; concédenos, por su intercesión, vivir asociados al misterio de Cristo para que podamos llenarnos de alegría con la manifestación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátam Catharínam in contemplatióne domínicae passiónis et in Ecclésiae tuae servítio divíno amóre flagráre fecísti, ipsíus intercessióne concéde, ut pópulus tuus, Christi mystério sociátus, in eius glóriae revelatióne semper exsúltet. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de Santa Catalina de Siena, virgen y doctora, patrona de Europa

PRIMERA LECTURA
La sangre de Jesús nos limpia los pecados

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 1, 5-2, 2

Queridos hermanos:
Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados.
Sí decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra.
Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 13-14. 17-18ª
R.
Bendice, alma mía, al Señor.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic anima mea Dómino.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic anima mea Dómino.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades,
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic anima mea Dómino.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic anima mea Dómino.

Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro. R.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic anima mea Dómino.

Pero la misericordia del Señor dura siempre,
su justicia pasa de hijos a nietos,
para los que guardan la alianza. R.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic anima mea Dómino.

ALELUYA
Cf. Mt 11, 25
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. Benedictus es , Pater, Dómine caeli et térrea, quia mysteria regni párvulis revelasti.

EVANGELIO
Has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a la gente sencilla 

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mí yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2785 Un corazón humilde y confiado que nos hace volver a ser como niños (cf Mt 18, 3); porque es a "los pequeños" a los que el Padre se revela (cf Mt 11, 25):
"Es una mirada a Dios nada más, un gran fuego de amor. El alma se hunde y se abisma allí en la santa dilección y habla con Dios como con su propio Padre, muy familiarmente, en una ternura de piedad en verdad entrañable" (San Juan Casiano, coll. 9, 18).
"Padre nuestro: este nombre suscita en nosotros todo a la vez, el amor, el gusto en la oración, … y también la esperanza de obtener lo que vamos a pedir … ¿Qué puede El, en efecto, negar a la oración de sus hijos, cuando ya previamente les ha permitido ser sus hijos?" (San Agustín, serm. Dom. 2, 4, 16).

Oración de los fieles
399. En la fiesta de santa Catalina de Siena, patrona de Europa, oremos al Señor nuestro Dios, fuente de toda verdad.
- Por el Papa y los obispos, a quienes Cristo ha confiado el poder de enseñar con autoridad la Palabra de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los teólogos, que profundizan en la fe de la Iglesia para exponerla con claridad. Roguemos al Señor.
- Por los que viven entregados a la investigación científica y técnica. Roguemos al Señor.
- Por los profesionales de la enseñanza en todos los ramos del saber humano. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes, responsables de la educación cívica de los pueblos. Roguemos al Señor.
- Por los que no pueden creer por falta de signos de fe en sus ambientes. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, llamados a profundizar y madurar en la fe. Roguemos al Señor.
Señor Dios nuestro, que nos has enviado a tu Hijo, tu palabra, como luz del mundo, por intercesión de santa Catalina de Siena, patrona de Europa, escucha las súplicas de tus fieles, que quieren permanecer a la escucha de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, el sacrificio de salvación que te ofrecemos en la fiesta de santa Catalina; que ella nos instruya con sus enseñanzas para que podamos darte gracias con mayor fervor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, quam in beátae Catharínae commemoratióne offérimus hóstiam salutárem, ut, illíus mónitis erudíti, tibi vero Deo fervéntius grátias ágere valeámus. Per Christum.
PREFACIO DE SANTAS VÍRGENES Y RELIGIOSOS
Significado de la vida de consagración exclusiva a Dios
En verdad es justo y necesario que te alaben, Señor, tus criaturas del cielo y de la tierra, y, al recordar a los santos que por el reino de los cielos se consagraron a Cristo, celebremos la grandeza de tus designios.
En ellos recobra el hombre la santidad primera que de tí había recibido, y gusta ya en la tierra los dones reservados para el cielo.
Por eso, con todos ángeles y santos, te alabamos proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS VIRGINIBUS ET RELIGIOSIS
De signo vitae Deo consecratae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
In Sanctis enim, qui Christo se dedicavérunt propter regnum caelórum, tuam decet providéntiam celebráre mirábilem, qua humánam substántiam et ad primae oríginis révocas sanctitátem, et perdúcis ad experiénda dona, quae in novo saeculo sunt habénda.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Antífona de comunión 1Jn 1, 7
Si vivimos en la luz, lo mismo que Dios está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. 1Jn 1, 7
Si in luce ambulámus, sicut Deus est in luce, societátem habémus ad ínvicem, et sanguis Iesu Christi, Fílii eius, emúndat nos ab omni peccáto, allelúia.
Oración después de la comunión
Señor, el alimento del cielo, que hemos recibido y que sustentó la vida temporal de santa Catalina, sea para nosotros prenda segura de gloria eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Aeternitátem nobis, Dómine, cónferat, qua pasti sumus, mensa caeléstis, quae beátae Catharínae vitam étiam áluit temporálem. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 30 de abril
S
an Pío V, papa, de la Orden de Predicadores, que, elevado a la sede de Pedro, se esforzó con gran piedad y tesón apostólico en poner en práctica los decretos del Concilio de Trento acerca del culto divino, la doctrina cristiana y la disciplina eclesiástica, promoviendo también la propagación de la fe. Se durmió en el Señor en Roma, el día primero del mes de mayo (1572).
2. También en Roma, en el cementerio de Pretextato, en la vía Apia, san Quirino, mártir, el cual, siendo tribuno, coronó su confesión de fe con el martirio (c. s. III).
3. En Saintes, en Aquitania, san Eutropio, primer obispo de esta ciudad, que había sido enviado a la Galia, según la tradición, por el Romano Pontífice (s. III).
4. En Afrodisia, en Caria, santos Diodoro y Rodopiano, mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano fueron lapidados por sus conciudadanos (s. IV).
5. En Evorea, en el Epiro, san Donato, obispo, que en tiempo del emperador Teodosio brilló por su eximia santidad (s. IV).
6. En Novara, de la Liguria, san Lorenzo, presbítero y mártir, que construyó una fuente bautismal en la que bautizaba a los niños que le confiaban para su educación, y un día, mientras se preparaba para llevar al baño de vida a un número elevado de niños, unos impíos lo mataron junto con los neófitos (s. IV).
7. En Forlí, en la Emilia, san Mercurial, obispo, a quien la tradición considera como el instaurador de esta sede episcopal (s. IV).
8. En Nápoles, de la Campania, san Pomponio, obispo, que construyó una iglesia dedicada a la Santísima Virgen dentro de la ciudad y, en tiempo de la ocupación por los godos, defendió a su grey contra la herejía arriana (s. VI).
9*. En Roma, beato Pedro Diácono (o Levita), monje del monasterio del Celio, que, por mandato del papa san Gregorio I Magno, administró con prudencia el patrimonio de la Iglesia Romana y, ordenado diácono, sirvió con fidelidad al pontífice (605).
10*. En Viviers, junto al Ródano, en Neustria, san Aulo o Augulo, obispo, que, según cuenta la tradición, fundó en su ciudad un hospital y emancipó a muchos siervos (s. VII).
11. En Barking, en Inglaterra, muerte de san Earconvaldo, obispo de Londres, que fundó dos monasterios, uno de varones, que presidió él mismo, y otro de mujeres, que puso bajo la autoridad de su hermana, santa Ethelburga (693).
12. En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos mártires Amador, presbítero, Pedro, monje, y Luis, que durante la persecución promovida por los musulmanes, fueron cruelmente martirizados por predicar insistentemente el evangelio de Cristo (855).
13*. En Verona, en la región de Venecia, san Gualfardo, quien, oriundo de Alemania y guarnicionero de profesión, después de pasar varios años en la soledad fue recibido por los monjes del monasterio de San Salvador, cerca de la ciudad (1127).
14*. En Vernon, cerca del río Sena, san Adiutor, que, hecho prisionero en una guerra y martirizado por razón de su fe, al regresar a su patria se retiró a un lugar apartado para llevar vida penitente (c. 1131).
15*. En Newcastle upon Tyne, en Inglaterra, beato Guillermo Southerne, presbítero y mártir, que, después de haber estudiado en Lituania, España y Douai, tras ser ordenado sacerdote entró en Inglaterra, y por esta razón, en tiempo del rey Jacobo I, sufrió atroces suplicios que le causaron la muerte (1618).
16*. En Fossombrone, del Piceno, en Italia, beato Benito de Urbino, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que fue compañero de san Lorenzo de Bríndisi en la predicación entre husitas y luteranos (1625).
17*. En Québec, en Canadá, beata María de la Encarnación Guyart Martin, la cual, siendo madre de familia, después de la muerte de su esposo confió a su hijo, aún pequeño, a los cuidados de su hermana e, ingresando en las Ursulinas, estableció la primera casa de este Instituto en Canadá, distinguiéndose por su actividad (1672).
18. En Chieri, cerca de Torino, en el Piamonte, san José Benito Cottolengo, presbítero, que, confiando solamente en el auxilio de la Divina Providencia, abrió una casa para acoger a toda clase de pobres, enfermos y abandonados (1842).
19. En la aldea de An Bái, en Tonquín, san José Tuan, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, denunciado en tiempo del emperador Tu Duc, fue detenido mientras administraba a su madre enferma los sacramentos, siendo degollado (1861).
20*. En Paderborn, en Alemania, beata Paulina von Mallinckrodt, virgen, fundadora de las Hermanas de la Caridad Cristiana, para atender a los niños pobres y ciegos y auxiliar a los enfermos y pobres (1881).

martes, 24 de marzo de 2015

Martes 28 abril 2015, Martes IV semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO HOMILÉTICO, 29 junio 2014

B. Lectura del Antiguo Testamento el Viernes Santo


43. «La acción litúrgica del Viernes Santo llega a su momento culminante en el relato según san Juan de la Pasión de aquél que, como el Siervo del Señor anunciado en el libro de Isaías, se ha convertido realmente en el Único Sacerdote al ofrecerse a sí mismo al Padre» (OLM 99). El pasaje de Isaías (Is 52,13-53,12) es uno de los textos del Antiguo Testamento en el que, por primera vez, los cristianos han visto a los profetas indicar la muerte de Cristo, y al ponerlo en relación con la Pasión, seguimos una tradición apostólica ciertamente antigua, ya que es lo que hace Felipe en la conversación con el eunuco etíope (cf. Hch 8,26-40).

44. La asamblea es consciente del motivo por el que se han reunido juntos hoy: recordar la muerte de Jesús. Las palabras del profeta comentan, por así decir, desde el punto de vista de Dios, la escena de Jesús que pende de la Cruz. Estamos invitados a ver la gloria escondida en la Cruz: «Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho». El mismo Jesús, en el Evangelio de Juan, en varias ocasiones ha hablado del hecho de ser elevado. Está claro que en este Evangelio se entrelazan tres dimensiones de «elevación»: en la Cruz, en la Resurrección y en la Ascensión al Padre.

45. Tras el glorioso comienzo del «comentario» del Padre, llega el anuncio que hace de contrapunto: la agonía de la Crucifixión. El Siervo viene descrito como uno que «desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano». En Jesús, la Palabra Eterna no solo ha asumido nuestra carne humana sino que ha abrazado, también, la muerte en su forma más horrible e inhumana. «Así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca». Estas palabras, describen la historia del mundo desde aquel primer Viernes Santo hasta nuestros días: la historia de la Cruz ha asombrado a naciones y las ha convertido; a otras, por el contrario, las ha inducido a alejar la mirada. Las palabras proféticas se aplican también a nuestra comunidad y cultura, como a la multitud de «gente» presente en cada uno de nosotros (nuestras energías e inclinaciones que tienen que ser convertidas al Señor).

CALENDARIO

28
MARTES DE LA IV SEMANA DE PASCUA, feria o SAN PEDRO CHANEL, presbítero y mártir, m. libre o SAN LUIS GRIÑÓN DE MONFORT, presbítero, m. libre

Misa de feria (blanco) o de una de las memorias (rojo o blanco).
bl ro MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para una de las memorias 1ª orac. prop. y el resto de la feria o del común, Pf. Pasc. o de la memoria.
LECC.: vol. VII.
- Hch 11, 19-26. Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús.
- Sal 86. R. Alabad al Señor, todas las naciones.
- Jn 10, 22-30. Yo y el Padre somos uno.
o bien: cf. vol. V.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 29 de abril, pág. 281.
CALENDARIOS: Tarazona: San Prudencio de Armentia, obispo (S). Vitoria: (F). Bilbao, Calahorra y La Calzada-Logroño, Osma-Soria y San Sebastián: (MO).
Monfortianos: San Luis María Griñón de Monfort (S).
PP. Maristas: San Pedro Chanel (F). HH. Maristas: (MO).
Pasionistas: Las llagas de Nuestro Señor Jesucristo (MO).
TOR y OFM: Beato Luquesio. (MO).
Segorbe-Castellón: San Vicente Ferrer, mártir (ML).
Lleida: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Juan Piris Frígola, obispo (2001).
Sevilla: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Carlos Amigo Vallejo, arzobispo, emérito (1974).

TEXTOS MISA

Martes de la IV Semana de Pascua. Feria tertia. Hebdómada IV Paschae.
Antífona de entrada Ap 19, 7. 6
Con alegría y regocijo demos gloria a Dios, porque ha establecido su reinado el Señor, nuestro Dios todopoderoso. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 19, 7. 6
Gaudeámus et exsultémus et demus glóriam Deo, quóniam regnávit Dóminus Deus noster omnípotens, allelúia.
Oración colecta
Te pedimos, Señor todopoderoso, que la celebración de las fiestas de Cristo resucitado, aumente en nosotros la alegría de sabernos salvados. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut, qui resurrectiónis domínicae mystéria cólimus, redemptiónis nostrae suscípere laetítiam mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 4ª semana de Pascua.

PRIMERA LECTURA
Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11,19-26

En aquellos días, los que se hablan dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los helenistas, anunciándoles la Buena Noticia del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor.
Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 86, 1-3, 4-5. 6-7
R.
Alabad al Señor, todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R.
Alabad al Señor, todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí.»
Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.» R.
Alabad al Señor, todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí.» Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti.» R.
Alabad al Señor, todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

ALELUYA
Jn 10, 27
Mis ovejas escuchan mi voz –dice el Señor–, y yo las conozco, y ellas me siguen. Oves meae vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.

EVANGELIO
Yo y el Padre somos uno

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30
Gloria a ti, Señor.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
- «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.»
Jesús les respondió:
- «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Regina Coeli 21 abril 2013
Jesús dijo, refiriéndose a sus ovejas: "Mi Padre, que me las ha dado..." (cf. Jn 10, 29). Esto es muy importante, es un misterio profundo, no fácil de comprender: si yo me siento atraído por Jesús, si su voz templa mi corazón, es gracias a Dios Padre, que ha puesto dentro de mí el deseo del amor, de la verdad, de la vida, de la belleza... y Jesús es todo esto en plenitud. Esto nos ayuda a comprender el misterio de la vocación.


Oración de los fieles
183. Pidamos al Señor que escuche nuestras súplicas en este tiempo glorioso de Pascua.
- Por todas las Iglesias y comunidades cristianas: para que el el Espíritu Santo nos haga sentir con mayor intensidad cada día, el dolor de la mutua división. Roguemos al Señor.
- Por nuestro papa N. y por todos los obispos de la santa Iglesia para que Dios los llene de su gracia, los ilumine y les dé fuerza. Roguemos al Señor.
- Por la paz de todo el mundo: para que se frenen las ambiciones, desaparezcan las enemistades y brote el amor y la concordia en el corazón de todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Por el pueblo de Dios aquí reunido, por los fieles de nuestra comunidad (parroquia) y de nuestra diócesis: para que la fuerza del Espíritu nos haga crecer a todos en la fe y en la unidad. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que has reunido pueblos diversos en la confesión de tu nombre; concede a los que han renacido en la fuente bautismal una misma fe en su espíritu y una misma caridad en su vida. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que la celebración de estos misterios pascuales nos llene siempre de alegría y que la actualización repetida de nuestra redención sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde, quaesumus, Dómine, semper nos per haec mystéria paschália gratulári, ut contínua nostrae reparatiónis operátio perpétuae nobis fiat causa laetítiae. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque en él fue demolida nuestra antigua miseria, reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud la salvación.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS IV
De restauratione universi per mysterium paschale
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Quia, vetustáte destrúcta, renovántur univérsa deiécta, et vitae nobis in Christo reparátur intégritas.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cf. Lc 24, 46. 26
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para entrar en su gloria. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 24, 46. 26
Opórtuit pati Christum, et resúrgere a mórtuis, et ita intráre in glóriam suam, allelúia.
Oración después de la comunión
Escucha, Señor, nuestras oraciones, para que la participación en los sacramentos de nuestra redención nos sostengan durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Exáudi, Dómine, preces nostras, ut redemptiónis nostrae sacrosáncta commércia et vitae nobis cónferant praeséntis auxílium et gáudia sempitérna concílient. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 29 de abril
M
emoria de santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, que habiendo entrado en las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, deseosa de conocer a Dios en sí misma y a sí misma en Dios, se esforzó en asemejarse a Cristo crucificado y trabajó también enérgica e incansablemente por la paz, para que el Romano Pontífice regresara a la Urbe y por la unidad de la Iglesia, dejando espléndidos documentos llenos de doctrina espiritual (1380).
2. Conmemoración de san Tíquico, discípulo del apóstol san Pablo, al que, en sus epístolas, llama hermano carísimo, ministro fiel y consiervo en el Señor (s.I).
3. En Pisa, de la Toscana, san Torpetes, mártir (s. inc.).
4. En Nápoles, de la Campania, san Severo, obispo, al que san Ambrosio amó como a un hermano y su Iglesia como a un padre (c. 409).
5. En el monasterio de Cluny, en Borgoña (hoy Francia), san Hugo, abad, que gobernó santamente su cenobio durante sesenta y un años, mostrándose entregado a las limosnas y a la oración, mantenedor y promotor de la disciplina monástica, atento a las necesidades de la Iglesia y eximio propagador de la misma (1109).
6*. En el monasterio de Lucerna, en Normandía, san Acardo, obispo de Avranches, que, siendo abad de San Víctor de París, escribió varios tratados de vida espiritual para conducir el alma cristiana a la perfección, falleciendo y siendo enterrado en esa abadía de la Orden Premonstratense, que visitaba a menudo (1172).
7. En Seúl, en Corea, san Antonio Kim Song-u, mártir, que acostumbraba a reunir en su casa a varios fieles hasta que, encerrado en prisión, fue estrangulado (1841).

lunes, 23 de marzo de 2015

Lunes 27 abril 2015, Lunes IV semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO HOMILÉTICO, 29 junio 2014

41. Se recomienda consumir este alimento con «la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa». Esta es una descripción de nuestra vida en el mundo. La cintura ceñida sugiere estar preparados para la huida, pero evocando, también, la escena del mandatum descrito en el Evangelio de esta tarde y en el gesto que sigue a la homilía; estamos llamados a ponernos al servicio del mundo como caminantes cuya verdadera casa no está aquí. Es en este punto de la lectura, cuando se nos insiste que tenemos que comer a toda prisa como quien se está preparando para huir, cuando el Señor nombra solemnemente la Fiesta: «Es la Pascua (pesach en hebreo) del Señor. Esta noche heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto ... cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros». El Señor combate por nosotros, porque podemos vencer a nuestros enemigos, el pecado y la muerte, y nos protege por medio de la Sangre del Cordero.

42. El anuncio solemne de la Pascua concluye con un último mandamiento: «Este será un día memorable para vosotros ... como ley perpetua lo festejaréis». No solo la fidelidad a este mandamiento mantiene viva la Pascua en todas las generaciones desde los tiempos de Jesús y más allá, sino, también, nuestra fidelidad a su mandamiento: «Haced esto en conmemoración mía», mantiene en comunión con la Pascua de Jesús a todas las sucesivas generaciones de cristianos. Y es justamente esto lo que estamos cumpliendo en este momento, mientras damos inicio al Triduo de este año. Es una «Fiesta memorable» instituida por el Señor, un «rito perpetuo», una reactualización litúrgica del don de sí mismo por parte de Jesús.

CALENDARIO

27
LUNES DE LA IV SEMANA DE PASCUA, feria

Misa de feria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII.
- Hch 11, 1-18. También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.
- Sal 41. R. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
- Jn 10, 1-10. El buen pastor da la vida por las ovejas.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 28 de abril, pág. 279.
CALENDARIOS: Arzobispado Castrense-Cuerpo de Intervención Militar: Nuestra Señora del Buen Consejo (S-trasladada).
Cataluña: Nuestra Señora de Montserrat (S).
León: Santo Toribio de Mogrovejo, obispo (F). Valladolid: (MO). Santander: (ML).
Hijas de Jesús: Beata María Antonia Bandrés Elósegui, religiosa (MO). San Sebastián: (ML).
Jesuitas: San Pedro Canisio, presbítero y doctor (MO).
Mercedarios: San Pedro Armengol, mártir (MO).
Astorga: San Valerio (ML).
Barbastro-Monzón: Beatos Domingo y Gregorio, presbíteros (ML).
Bilbao: San Pedro Chanel, presbítero, o san Luis María Griñón, presbítero (ML-trasladada).
Burgos y Palencia: San Rafael Arnáiz, religioso (ML).
Oviedo: San Rafael María Arnáiz Barón, religioso (ML).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Achardi, obispo (ML).
Dominicos: Beata Hosanna de Kotor, virgen (ML).
HH. de las Escuelas Cristianas: Beato Nicolás Roland, presbítero (ML).

TEXTOS MISA

Lunes de la IV Semana de Pascua. Feria secunda. Hebdomada IV Paschae.
Antífona de entrada Rom 6, 9
Cristo una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Aleluya.
Antiphona ad introitum Rm 6, 9
Christus resúrgens ex mórtuis iam non móritur, mors illi ultra non dominábitur, allelúia.
Oración colecta
Oh Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída, conceden a tus fieles la verdadera alegría, para que quienes han sido librados de la esclavitud del pecado alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, lux perfécta beatórum, qui nobis tribuísti paschália mystéria celebráre in terris, fac nos, quaesumus, de grátiae tuae plenitúdine in aetérna saecula gaudére. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 4ª semana de Pascua.

PRIMERA LECTURA
También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 1-18

En aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los partidarios de la circuncisión le reprocharon:
- «Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos.»
Pedro entonces se puso a exponerles los hechos por su orden:
- «Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: Algo que bajaba, una especie de toldo grande, cogido de los cuatro picos, que se descolgaba del cielo hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos, fieras, reptiles y pájaros. Luego oí una voz que me decía: "Anda, Pedro, mata y come' " Yo respondí: "Ni pensarlo, Señor; jamás ha entrado en mi boca nada profano o impuro." La voz del cielo habló de nuevo: "Lo que Dios ha declarado puro, no lo llames tú profano. " Esto se repitió tres veces, y de un tirón lo subieron todo
al cielo.
En aquel preciso momento se presentaron ,en la casa donde estábamos ,tres hombres que venían de Cesarea con un recado para mí. El Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin más, Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: "Manda recado a Jafa e invita a Simón Pedro a que venga; lo que te diga te traerá la salvación a ti y a tu familia."
En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al principio; me acordé de lo que había dicho el Señor: "Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo." Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?»
Con esto se calmaron y alabaron a Dios diciendo:
- «También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 41, 2-3; 42, 3. 4
R.
Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo. Sitívit ánima mea ad te, Deum vivum

Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío;
tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R.
Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo. Sitívit ánima mea ad te, Deum vivum

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R.
Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo. Sitívit ánima mea ad te, Deum vivum

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R.
Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo. Sitívit ánima mea ad te, Deum vivum

ALELUYA
Jn 10, 14
Yo soy el buen Pastor –dice el Señor– , que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. Ego sum pastor bonus, dicit Dóminus, et cognósco oves meas, et cognóscunt me meae.

EVANGELIO
Yo soy la puerta de las ovejas 

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
- «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
- «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Agustín, In Ioann. Evang., 47, 2.3.
Yo queriendo llegar hasta vosotros, es decir, a vuestro corazón, os predico a Cristo: si predicara otra cosa, querría entrar por otro lado. Cristo es para mí la puerta para entrar en vosotros: por Cristo entro no en vuestras casas, sino en vuestros corazones. Por Cristo entro gozosamente y me escucháis hablar de Él. ¿Por qué? Porque sois ovejas de Cristo y habéis sido comprados con su Sangre.

Oración de los fieles
182. En medio de la alegría de la Pascua, queridos hermanos, oremos a Dios con insistencia para que, del mismo modo que escuchó las preces y súplicas de su Hijo amado, se digne atender nuestras humildes peticiones.
- Por los pastores de nuestras almas: para que puedan gobernar y cuidar el rebaño encomendado a ellos por el buen Pastor. Roguemos al Señor.
- Por todo el mundo: para que disfrute verdaderamente de la paz de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por nuestros hermanos afligidos: para que su tristeza se convierta en un gozo que nadie les pueda arrebatar. Roguemos al Señor.
- Por nuestra comunidad (parroquia): para que, con mucha fe, dé testimonio de la resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que conoces que la vida de los aquí presentes está sujeta a muchas necesidades, escucha los deseos de los que te suplican y acepta las promesas de los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante de gozo, y pues en la resurrección de tu Hijo nos diste motivo de tanta alegría, concédenos participar también del gozo eterno. Por Cristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe múnera, Dómine, quaesumus, exsultántis Ecclésiae, et cui causam tanti gáudii praestitísti, perpétuae fructum concéde laetítiae. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque en él fue demolida nuestra antigua miseria, reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud la salvación.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS IV
De restauratione universi per mysterium paschale
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Quia, vetustáte destrúcta, renovántur univérsa deiécta, et vitae nobis in Christo reparátur intégritas.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Jn 20,19
Jesús se puso en medio de sus discípulos y les dijo: Paz a vosotros. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 20, 19
Stetit Iesus in médio discipulórum suórum, et dixit eis: Pax vobis, allelúia.
Oración después de la comunión
Mira, Señor, con bondad a tu pueblo, y ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele también la resurrección gloriosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pópulum tuum, quaesumus, Dómine, intuére benígnus, et, quem aetérnis dignátus es renováre mystériis, ad incorruptíbilem glorificándae carnis resurrectiónem perveníre concéde. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 28 de abril
S
an Pedro Chanel, presbítero de la Sociedad de María y mártir, que dedicó su ministerio a atender a campesinos y niños, pero enviado después con algunos compañeros a evangelizar la Oceanía occidental, llegó a la isla de Futuna, donde no había aún cristianos y, a pesar de las muchas dificultades que encontró, con su singular mansedumbre convirtió a algunos, entre los cuales estaba el hijo del rey del lugar, que, furioso, lo mandó matar, siendo el primer mártir de Oceanía (1716).
San Luis María Grignon de Montfort, presbítero, que evangelizó las regiones occidentales de Francia anunciando el misterio de la Sabiduría Eterna y fundó dos congregaciones. Predicó y escribió acerca de la Cruz de Cristo y de la verdadera devoción hacia la Santísima Virgen, y después de convertir a muchos, descansó de su peregrinación terrena en la aldea de Saint-Laurent-sur-Sèvre (1841).
3. En Béziers, de la Galia Narbonense, san Afrodisio, considerado como el primer obispo de esta sede (s. inc.).
4. En Nicomedia, santos Eusebio, Catalampo y compañeros, mártires (s. inc.).
5. En Ravena, en la provincia de Flaminia, en Italia, conmemoración de san Vital. En este día, según la tradición, fue dedicada a Dios la celebérrima basílica de esa ciudad, en la que este santo es venerado desde tiempo inmemorial junto a los santos mártires Valeria, Gervasio, Protasio y Ursicino, por haber defendido tenazmente la fe (s. inc.).
6. En Cirta, de Numidia, san Agapio, obispo y mártir (c. 259).
7. En Doróstoro, en Mesia (hoy Rumanía), santos Máximo, Dadas y Quintiliano, mártires en la persecución desencadenada por el emperador Diocleciano (s. IV in.).
8. En Tarazona, en la Hispania Tarraconense, san Prudencio, obispo (861).
9. En Sulmona, del Abruzo, sepultura de san Pánfilo, obispo de Corfinio (c. 700).
10*. En Pongibonsi, en la Toscana, beato Luquesio, el cual, siendo mercader, al convertirse vistió el hábito de la Tercera Orden de Penitentes de San Francisco, vendió todos sus bienes y los repartió entre los pobres, sirviendo a Dios y al prójimo con espíritu evangélico, humildad y pobreza (1260).
11*. En la aldea de Saint-Laurent-sur-Sèvre, en Francia, beata María Luisa de Jesús Trichet, que vistió el hábito religioso como primer miembro de la Congregación de las Hijas de la Sabiduría, la cual dirigió con suma prudencia (1759).
12. En la ciudad de Ninh-Binh, en Tonquín, santos mártires Pablo Pham Khac Khoan, presbítero, Juan Bautista Dinh Van Thanh y Pedro Nguyen Van Hieu, catequistas, que, después de pasar tres años encarcelados y torturados para que renegasen la fe cristiana, finalmente, bajo el emperador Minh Mang, fueron degollados, consumando así su martirio (1840).
13*. En el campo de concentración de Mauthausen, en Austria, beato José Cebula, presbítero de la Congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada y mártir, el cual, siendo de nacionalidad polaca, fue encarcelado por odio a la fe y sometido a crueles tormentos hasta la muerte (1941).
14*. En Magenta, cerca de Milán, en Italia, beata Juana Molla, madre de familia, que, esperando un hijo, no dudó anteponer con amor la vida de la criatura a la suya propia (1962).

domingo, 22 de marzo de 2015

Domingo 26 abril 2015, IV Domingo de Pascua (ciclo B).

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO HOMILÉTICO, 29 junio 2014

I. EL TRIDUO PASCUAL Y EL TIEMPO DE PASCUA

A. Lectura del Antiguo Testamento el Jueves Santo


39. «El Jueves santo, en la misa vespertina, el recuerdo del banquete que precedió al éxodo ilumina, de un modo especial, el ejemplo de Cristo lavando los pies de los discípulos y las palabras de Pablo sobre la institución de la Pascua cristiana en la Eucaristía» (OLM 99). El Triduo Pascual se inicia con la Misa vespertina, en la cual la Liturgia recuerda la institución de la Eucaristía por parte del Señor. Jesús ha entrado en la Pasión con la celebración de la cena como viene prescrita en la primera lectura: cada palabra e imagen se remonta a lo que Cristo mismo ha anticipado en la mesa, su muerte portadora de vida. Las palabras tomadas del libro del Éxodo (Ex 12,1-8, 11-14) encuentran su significado final en la Cena Pascual de Jesús, la misma Cena que ahora estamos celebrando.

40. «Cada familia se juntará con su vecino para procurarse un animal». Nosotros somos tantas familias que hemos venido al mismo lugar y nos hemos procurado un cordero. «Será un animal sin defecto, macho, de un año». Nuestro cordero sin defecto es el mismo Jesús, el Cordero de Dios. «toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer». Escuchando estas palabras, comprendemos que somos nosotros la entera asamblea del nuevo Israel, reunida al atardecer; Jesús se deja inmolar mientras entrega su Cuerpo y su Sangre por nosotros. «Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo comáis. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego». Tenemos que cumplir estos preceptos mientras llevamos la Sangre de Jesús a nuestros labios y consumimos la carne del Cordero en el pan consagrado.

CALENDARIO

26 +
IV DOMINGO DE PASCUA

Misa del Domingo (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 4, 8-12. Ningún otro puede salvar.
- Sal 117. R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
- 1 Jn 3, 1-2. Veremos a Dios tal cual es.
- Jn 10, 11-18. El buen pastor da la vida por las ovejas.

Cristo es el Buen Pastor. En el presente domingo la Iglesia presenta la imagen mesiánica del pastor. Jesús, el Buen Pastor, conoce a sus ovejas y da su vida por ellas (Ev.). Pedro, después de curar al paralítico, afirma que fuera de Cristo muerto y resucitado no hay salvación, solo él puede curar y salvar. Él es la piedra desechada por los arquitectos (1 Lect.). Dios Padre nos ha amado por Cristo hasta tal punto que nos ha hecho sus hijos y herederos de su reino (2 Lect.).

* JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES (pontificia): Liturgia del día, alusión en la mon. de entrada y en la hom., intención en la orac. univ.
* JORNADA Y COLECTA DE VOCACIONES NATIVAS (pontificia: OMP): Liturgia del día, alusión en la mon. de entrada y en la hom., intención en la orac. univ., colecta.
* Hoy no se permiten otras celebraciones, tampoco la Misa exequial.

Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 27 de abril, pág. 277.

TEXTOS MISA

IV DOMINGO DE PASCUA. DOMINICA IV PASCHAE.
Antífona de entrada Sal 32, 5-6
La misericordia del Señor llena la tierra, la palabra del Señor hizo el cielo. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 32, 5-6
Misericórdia Dómini plena est terra; verbo Dómini caeli firmáti sunt, allelúia.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la resurrección de Jesucristo, concédenos también la alegría eterna del reino de tus elegidos, para que así el débil rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de Pastor. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, deduc nos ad societátem caeléstium gaudiórum, ut eo pervéniat humílitas gregis, quo procéssit fortitúdo pastóris. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Domingo de la 4ª semana de Pascua (ciclo B).

PRIMERA LECTURA
Ningún otro puede salvar

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 8-12

En aquellos días, Pedro, lleno de Espíritu Santo, dijo:
- «Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros.
Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 117, 1 y 8-9. 21-23. 26 y 28-29
R.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
O bien: Aleluya
Lápidem, quem reprobavérunt aedificántes, hic factus est in caput ánguli.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes. R.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
O bien: Aleluya
Lápidem, quem reprobavérunt aedificántes, hic factus est in caput ánguli.

Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
O bien: Aleluya
Lápidem, quem reprobavérunt aedificántes, hic factus est in caput ánguli.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor.
Tu eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia. R.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
O bien: Aleluya
Lápidem, quem reprobavérunt aedificántes, hic factus est in caput ánguli.

SEGUNDA LECTURA
Veremos a Dios tal cual es

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2

Queridos hermanos:
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.
Queridos, ahora somos hijos de Dios y aun no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ALELUYA
Jn 10, 14
Yo soy el buen Pastor -dice el Señor-, conozco a mis ovejas y las mías me conocen. Ego sum pastor bonus, dicit Dóminus, et cognósco oves meas, et cognóscunt me

EVANGELIO
El buen pastor da la vida por las ovejas

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 11-18
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
- «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

DIRECTORIO HOMILÉTICO
Ap. I. La homilía y el Catecismo de la Iglesia Católica. 
Ciclo B. Cuarto domingo de Pascua
Cristo, pastor de las ovejas y puerta del corral
754 "La Iglesia, en efecto, es el redil cuya puerta única y necesaria es Cristo (Jn 10, 1-10). Es también el rebaño cuyo pastor será el mismo Dios, como él mismo anunció (cf. Is 40, 11; Ez 34, 11-31). Aunque son pastores humanos quien es gobiernan a las ovejas, sin embargo es Cristo mismo el que sin cesar las guía y alimenta; El, el Buen Pastor y Cabeza de los pastores (cf. Jn 10, 11; 1P 5, 4), que dio su vida por las ovejas (cf. Jn 10, 11-15)".
764 "Este Reino se manifiesta a los hombres en las palabras, en las obras y en la presencia de Cristo" (LG 5). Acoger la palabra de Jesús es acoger "el Reino" (ibid.). El germen y el comienzo del Reino son el "pequeño rebaño" (Lc 12, 32), de los que Jesús ha venido a convocar en torno suyo y de los que él mismo es el pastor (cf. Mt 10, 16; Mt 26, 31; Jn 10, 1-21). Constituyen la verdadera familia de Jesús (cf. Mt 12, 49). A los que reunió así en torno suyo, les enseñó no sólo una nueva "manera de obrar", sino también una oración propia (cf. Mt 5–6).
2665 La oración de la Iglesia, alimentada por la palabra de Dios y por la celebración de la liturgia, nos enseña a orar al Señor Jesús. Aunque esté dirigida sobre todo al Padre, en todas las tradiciones litúrgicas incluye formas de oración dirigidas a Cristo. Algunos salmos, según su actualización en la Oración de la Iglesia, y el Nuevo Testamento ponen en nuestros labios y gravan en nuestros corazones las invocaciones de esta oración a Cristo: Hijo de Dios, Verbo de Dios, Señor, Salvador, Cordero de Dios, Rey, Hijo amado, Hijo de la Virgen, Buen Pastor, Vida nuestra, nuestra Luz, nuestra Esperanza, Resurrección nuestra, Amigo de los hombres…
El Papa y los obispos como pastores
553 Jesús ha confiado a Pedro una autoridad específica: "A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos" (Mt 16, 19). El poder de las llaves designa la autoridad para gobernar la casa de Dios, que es la Iglesia. Jesús, "el Buen Pastor" (Jn 10, 11) confirmó este encargo después de su resurrección:"Apacienta mis ovejas" (Jn 21, 15-17). El poder de "atar y desatar" significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia. Jesús confió esta autoridad a la Iglesia por el ministerio de los apóstoles (cf. Mt 18, 18) y particularmente por el de Pedro, el único a quien él confió explícitamente las llaves del Reino.
857 La Iglesia es apostólica porque está fundada sobre los apóstoles, y esto en un triple sentido:
- Fue y permanece edificada sobre "el fundamento de los apóstoles" (Ef 2, 20; Hch 21, 14), testigos escogidos y enviados en misión por el mismo Cristo (cf Mt 28, 16-20; Hch 1, 8; 1Co 9, 1; 1Co 15, 7-8; Ga 1, 1; etc.).
- Guarda y transmite, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en ella, la enseñanza (cf Hch 2, 42), el buen depósito, las sanas palabras oídas a los apóstoles (cf 2Tm 1, 13-14).
- Sigue siendo enseñada, santificada y dirigida por los apóstoles hasta la vuelta de Cristo gracias a aquellos que les suceden en su ministerio pastoral: el colegio de los obispos, "a los que asisten los presbíteros juntamente con el sucesor de Pedro y Sumo Pastor de la Iglesia" (AG 5):
Porque no abandonas nunca a tu rebaño, sino que, por medio de los santos pastores, lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guía la palabra de aquellos mismos pastores a quienes tu Hijo dio la misión de anunciar el Evangelio (MR, Prefacio de los apóstoles).
861 "Para que continuase después de su muerte la misión a ellos confiada, encargaron mediante una especie de testamento a sus colaboradores más inmediatos que terminaran y consolidaran la obra que ellos empezaron. Les encomendaron que cuidaran de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les había puesto para ser los pastores de la Iglesia de Dios. Nombraron, por tanto, de esta manera a algunos varones y luego dispusieron que, después de su muerte, otros hombres probados les sucedieran en el ministerio" (LG 20; cf San Clemente Romano, Cor. 42; 44).
881 El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cf. Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño (cf. Jn 21, 15-17). "Está claro que también el Colegio de los Apóstoles, unido a su Cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro" (LG 22). Este oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del Papa.
896 El Buen Pastor será el modelo y la "forma" de la misión pastoral del obispo. Consciente de sus propias debilidades, el obispo "puede disculpar a los ignorantes y extraviados. No debe negarse nunca a escuchar a sus súbditos, a a los que cuida como verdaderos hijos … Los fieles, por su parte, deben estar unidos a su obispo como la Iglesia a Cristo y como Jesucristo al Padre" (LG 27):
"Seguid todos al obispo como Jesucristo (sigue) a su Padre, y al presbiterio como a los apóstoles; en cuanto a los diáconos, respetadlos como a la ley de Dios. Que nadie haga al margen del obispo nada en lo que atañe a la Iglesia" (San Ignacio de Antioquía, Smyrn. 8, 1).
1558 "La consagración episcopal confiere, junto con la función de santificar, también las funciones de enseñar y gobernar… En efecto… por la imposición de las manos y por las palabras de la consagración se confiere la gracia del Espíritu Santo y queda marcado con el carácter sagrado. En consecuencia, los obispos, de manera eminente y visible, hacen las veces del mismo Cristo, Maestro, Pastor y Sacerdote, y actúan en su nombre (in eius persona agant)" (ibid.). "El Espíritu Santo que han recibido ha hecho de los obispos los verdaderos y auténticos maestros de la fe, pontífices y pastores" (CD 2).
1561 Todo lo que se ha dicho explica por qué la Eucaristía celebrada por el obispo tiene una significación muy especial como expresión de la Iglesia reunida en torno al altar bajo la presidencia de quien representa visiblemente a Cristo, Buen Pastor y Cabeza de su Iglesia (cf SC 41; LG 26).
1568 "Los presbíteros, instituidos por la ordenación en el orden del presbiterado, están unidos todos entre sí por la íntima fraternidad del sacramento. Forman un único presbiterio especialmente en la diócesis a cuyo servicio se dedican bajo la dirección de su obispo" (PO 8). La unidad del presbiterio encuentra una expresión litúrgica en la costumbre de que los presbíteros impongan a su vez las manos, después del obispo, durante el rito de la ordenación.
1574 Como en todos los sacramentos, ritos complementarios rodean la celebración. Estos varían notablemente en las distintas tradiciones litúrgicas, pero tienen en común la expresión de múltiples aspectos de la gracia sacramental. Así, en el rito latino, los ritos iniciales - la presentación y elección del ordenando, la alocución del obispo, el interrogatorio del ordenando, las letanías de los santos - ponen de relieve que la elección del candidato se hace conforme al uso de la Iglesia y preparan el acto solemne de la consagración; después de ésta varios ritos vienen a expresar y completar de manera simbólica el misterio que se ha realizado: para el obispo y el presbítero la unción con el santo crisma, signo de la unción especial del Espíritu Santo que hace fecundo su ministerio; la entrega del libro de los evangelios, del anillo, de la mitra y del báculo al obispo en señal de su misión apostólica de anuncio de la palabra de Dios, de su fidelidad a la Iglesia, esposa de Cristo, de su cargo de pastor del rebaño del Señor; entrega al presbítero de la patena y del cáliz, "la ofrenda del pueblo santo" que es llamado a presentar a Dios; la entrega del libro de los evangelios al diácono que acaba de recibir la misión de anunciar el evangelio de Cristo.
Los presbíteros como pastores
874 Razón del ministerio eclesial
El mismo Cristo es la fuente del ministerio en la Iglesia. El lo ha instituido, le ha dado autoridad y misión, orientación y finalidad:
"Cristo el Señor, para dirigir al Pueblo de Dios y hacerle progresar siempre, instituyó en su Iglesia diversos ministerios que está ordenados al bien de todo el Cuerpo. En efecto, los ministros que posean la sagrada potestad están al servicio de sus hermanos para que todos los que son miembros del Pueblo de Dios … lleguen a la salvación" (LG 18).
1120 El ministerio ordenado o sacerdocio ministerial (LG 10) está al servicio del sacerdocio bautismal. Garantiza que, en los sacramentos, sea Cristo quien actúa por el Espíritu Santo en favor de la Iglesia. La misión de salvación confiada por el Padre a su Hijo encarnado es confiada a los Apóstoles y por ellos a sus sucesores: reciben el Espíritu de Jesús para actuar en su nombre y en su persona (cf Jn 20, 21-23; Lc 24, 47; Mt 28, 18-20). Así, el ministro ordenado es el vínculo sacramental que une la acción litúrgica a lo que dijeron y realizaron los Apóstoles, y por ellos a lo que dijo y realizó Cristo, fuente y fundamento de los sacramentos.
1465 Cuando celebra el sacramento de la Penitencia, el sacerdote ejerce el ministerio del Buen Pastor que busca la oveja perdida, el del Buen Samaritano que cura las heridas, del Padre que espera al Hijo pródigo y lo acoge a su vuelta, del justo Juez que no hace acepción de personas y cuyo juicio es a la vez justo y misericordioso. En una palabra, el sacerdote es el signo y el instrumento del amor misericordioso de Dios con el pecador.
1536 El Orden es el sacramento gracias al cual la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues, el sacramento del ministerio apostólico. Comprende tres grados: el episcopado, el presbiterado y el diaconado.
(Sobre la institución y la misión del ministerio apostólico por Cristo ya se ha tratado en la primera parte. Aquí sólo se trata de la realidad sacramental mediante la que se transmite este ministerio)
In persona Christi Capitis…
1548 En el servicio eclesial del ministro ordenado es Cristo mismo quien está presente a su Iglesia como Cabeza de su cuerpo, Pastor de su rebaño, sumo sacerdote del sacrificio redentor, Maestro de la Verdad. Es lo que la Iglesia expresa al decir que el sacerdote, en virtud del sacramento del Orden, actúa "in persona Christi Capitis" (cf LG 10; 28; SC 33; CD 11; PO 2, 6):
"El ministro posee en verdad el papel del mismo Sacerdote, Cristo Jesús. Si, ciertamente, aquel es asimilado al Sumo Sacerdote, por la consagración sacerdotal recibida, goza de la facultad de actuar por el poder de Cristo mismo a quien representa (virtute ac persona ipsius Christi)" (Pío XII, enc. Mediator Dei).
"Christus est fons totius sacerdotii; nan sacerdos legalis erat figura ipsius, sacerdos autem novae legis in persona ipsius operatur" ("Cristo es la fuente de todo sacerdocio, pues el sacerdote de la antigua ley era figura de EL, y el sacerdote de la nueva ley actúa en representación suya" (S. Tomás de A., s. th. 3, 22, 4).
1549 Por el ministerio ordenado, especialmente por el de los obispos y los presbíteros, la presencia de Cristo como cabeza de la Iglesia se hace visible en medio de la comunidad de los creyentes. Según la bella expresión de San Ignacio de Antioquía, el obispo es typos tou Patros, es imagen viva de Dios Padre (Trall. 3, 1; cf Magn. 6, 1).
1550 Esta presencia de Cristo en el ministro no debe ser entendida como si éste estuviese exento de todas las flaquezas humanas, del afán de poder, de errores, es decir del pecado. No todos los actos del ministro son garantizados de la misma manera por la fuerza del Espíritu Santo. Mientras que en los sacramentos esta garantía es dada de modo que ni siquiera el pecado del ministro puede impedir el fruto de la gracia, existen muchos otros actos en que la condición humana del ministro deja huellas que no son siempre el signo de la fidelidad al evangelio y que pueden dañar por consiguiente a la fecundidad apostólica de la Iglesia.
1551 Este sacerdocio es ministerial. "Esta Función, que el Señor confió a los pastores de su pueblo, es un verdadero servicio" (LG 24). Está enteramente referido a Cristo y a los hombres. Depende totalmente de Cristo y de su sacerdocio único, y fue instituido en favor de los hombres y de la comunidad de la Iglesia. El sacramento del Orden comunica "un poder sagrado", que no es otro que el de Cristo. El ejercicio de esta autoridad debe, por tanto, medirse según el modelo de Cristo, que por amor se hizo el último y el servidor de todos (cf. Mc 10, 43-45; 1P 5, 3). "El Señor dijo claramente que la atención prestada a su rebaño era prueba de amor a él" (S. Juan Crisóstomo, sac. 2, 4; cf. Jn 21, 15-17)
1564 "Los presbíteros, aunque no tengan la plenitud del sacerdocio y dependan de los obispos en el ejercicio de sus poderes, sin embargo están unidos a éstos en el honor del sacerdocio y, en virtud del sacramento del Orden, quedan consagrados como verdaderos sacerdotes de la Nueva Alianza, a imagen de Cristo, sumo y eterno Sacerdote (Hb 5, 1-10; Hb 7, 24; Hb 9, 11-28), para anunciar el Evangelio a los fieles, para dirigirlos y para celebrar el culto divino" (LG 28).
2179 "La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio" (CIC, can. 515, 1). Es el lugar donde todos los fieles pueden reunirse para la celebración dominical de la eucaristía. La parroquia inicia al pueblo cristiano en la expresión ordinaria de la vida litúrgica, la congrega en esta celebración; le enseña la doctrina salvífica de Cristo. Practica la caridad del Señor en obras buenas y fraternas:
"No puedes orar en casa como en la Iglesia, donde son muchos los reunidos, donde el grito de todos se dirige a Dios como desde un solo corazón. Hay en ella algo más: la unión de los espíritus, la armonía de las almas, el vínculo de la caridad, las oraciones de los sacerdotes" (S. Juan Crisóstomo, incomprehens. 3, 6).
2686 Los ministros ordenados son también responsables de la formación en la oración de sus hermanos y hermanas en Cristo. Servidores del buen Pastor, han sido ordenados para guiar al pueblo de Dios a las fuentes vivas de la oración: la Palabra de Dios, la liturgia, la vida teologal, el hoy de Dios en las situaciones concretas (cf PO 4-6).
Cristo, la piedra angular
756 "También muchas veces a la Iglesia se la llama construcción de Dios (1Co 3, 9). El Señor mismo se comparó a la piedra que desecharon los constructores, pero que se convirtió en la piedra angular (Mt 21, 42 par. ; cf. Hch 4, 11; 1P 2, 7; Sal 118, 22). Los apóstoles construyen la Iglesia sobre ese fundamento (cf. 1Co 3, 11), que le da solidez y cohesión. Esta construcción recibe diversos nombres: casa de Dios: casa de Dios (1Tm 3, 15) en la que habita su familia, habitación de Dios en el Espíritu (Ef 2, 19-22), tienda de Dios con los hombres (Ap 21, 3), y sobre todo, templo santo. Representado en los templos de piedra, los Padres cantan sus alabanzas, y la liturgia, con razón, lo compara a la ciudad santa, a la nueva Jerusalén. En ella, en efecto, nosotros como piedras vivas entramos en su construcción en este mundo (cf. 1P 2, 5). San Juan ve en el mundo renovado bajar del cielo, de junto a Dios, esta ciudad santa arreglada como una esposa embellecidas para su esposo (Ap 21, 1-2)".
Ahora somos los hijos adoptivos de Dios
1 Dios, infinitamente Perfecto y Bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para que tenga parte en su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, está cerca del hombre. Le llama y le ayuda a buscarlo, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Lo hace mediante su Hijo que envió como Redentor y Salvador al llegar la plenitud de los tiempos. En él y por él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada.
104 En la Sagrada Escritura, la Iglesia encuentra sin cesar su alimento y su fuerza (cf. DV 24), porque, en ella, no recibe solamente una palabra humana, sino lo que es realmente: la Palabra de Dios (cf. 1Ts 2, 13). "En los libros sagrados, el Padre que está en el cielo sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos" (DV 21).
239 Al designar a Dios con el nombre de "Padre", el lenguaje de la fe indica principalmente dos aspectos: que Dios es origen primero de todo y autoridad transcendente y que es al mismo tiempo bondad y solicitud amorosa para todos sus hijos. Esta ternura paternal de Dios puede ser expresada también mediante la imagen de la maternidad (cf. Is 66, 13; Sal 131, 2) que indica más expresivamente la inmanencia de Dios, la intimidad entre Dios y su criatura. El lenguaje de la fe se sirve así de la experiencia humana de los padres que son en cierta manera los primeros representantes de Dios para el hombre. Pero esta experiencia dice también que los padres humanos son falibles y que pueden desfigurar la imagen de la paternidad y de la maternidad. Conviene recordar, entonces, que Dios transciende la distinción humana de los sexos. No es hombre ni mujer, es Dios. Transciende también la paternidad y la maternidad humanas (cf. Sal 27, 10), aunque sea su origen y medida (cf. Ef 3, 14; Is 49, 15): Nadie es padre como lo es Dios.
1692 El Símbolo de la fe profesa la grandeza de los dones de Dios al hombre por la obra de su creación, y más aún, por la redención y la santificación. Lo que confiesa la fe, los sacramentos lo comunican: por "los sacramentos que les han hecho renacer", los cristianos han llegado a ser "hijos de Dios" (Jn 1, 12; 1Jn 3, 1), "partícipes de la naturaleza divina" (2P 1, 4). Reconociendo en la fe su nueva dignidad, los cristianos son llamados a llevar en adelante una "vida digna del Evangelio de Cristo" (Flp 1, 27). Por los sacramentos y la oración reciben la gracia de Cristo y los dones de su Espíritu que les capacitan para ello.
1709 El que cree en Cristo se hace hijo de Dios. Esta adopción filial lo transforma dándole la posibilidad de seguir el ejemplo de Cristo. Le hace capaz de obrar rectamente y de practicar el bien. En la unión con su Salvador el discípulo alcanza la perfección de la caridad, la santidad. La vida moral, madurada en la gracia, culmina en vida eterna, en la gloria del cielo.
2009 La adopción filial, haciéndonos partícipes por la gracia de la naturaleza divina, puede conferirnos, según la justicia gratuita de Dios, un verdadero mérito. Se trata de un derecho por gracia, el pleno derecho del amor, que nos hace "coherederos" de Cristo y dignos de obtener la "herencia prometida de la vida eterna" (Cc. de Trento: DS 1546). Los méritos de nuestras buenas obras son dones de la bondad divina (cf. Cc. de Trento: DS 1548). "La gracia ha precedido; ahora se da lo que es debido… los méritos son dones de Dios" (S. Agustín, serm. 298, 4-5).
2736 ¿Estamos convencidos de que "nosotros no sabemos pedir como conviene" (Rm 8, 26)? ¿Pedimos a Dios los "bienes convenientes"? Nuestro Padre sabe bien lo que nos hace falta antes de que nosotros se lo pidamos (cf. Mt 6, 8) pero espera nuestra petición porque la dignidad de sus hijos está en su libertad. Por tanto es necesario orar con su Espíritu de libertad, para poder conocer en verdad su deseo (cf Rm 8, 27).

Del Papa Benedicto XVI, Homilía Ordenación sacerdotal
IV Domingo de Pascua, 29 de abril de 2012. JM oración por las vocaciones
Venerados hermanos, queridos ordenandos, queridos hermanos y hermanas:
La tradición romana de celebrar las ordenaciones sacerdotales en este IV domingo de Pascua, el domingo "del Buen Pastor", contiene una gran riqueza de significado, ligada a la convergencia entre la Palabra de Dios, el rito litúrgico y el tiempo pascual en que se sitúa. En particular, la figura del pastor, tan relevante en la Sagrada Escritura y naturalmente muy importante para la definición del sacerdote, adquiere su plena verdad y claridad en el rostro de Cristo, en la luz del misterio de su muerte y resurrección. De esta riqueza también vosotros, queridos ordenandos, podéis siempre beber, cada día de vuestra vida, y así vuestro sacerdocio se renovará continuamente.
Este año el pasaje evangélico es el central del capítulo 10 de san Juan y comienza precisamente con la afirmación de Jesús: "Yo soy el buen pastor", a la que sigue enseguida la primera característica fundamental: "El buen pastor da su vida por las ovejas" (Jn 10, 11). He ahí que se nos conduce inmediatamente al centro, al culmen de la revelación de Dios como pastor de su pueblo; este centro y culmen es Jesús, precisamente Jesús que muere en la cruz y resucita del sepulcro al tercer día, resucita con toda su humanidad, y de este modo nos involucra, a cada hombre, en su paso de la muerte a la vida. Este acontecimiento –la Pascua de Cristo–, en el que se realiza plena y definitivamente la obra pastoral de Dios, es un acontecimiento sacrificial: por ello el Buen Pastor y el Sumo Sacerdote coinciden en la persona de Jesús que ha dado la vida por nosotros.
Pero observemos brevemente también las primeras dos lecturas y el salmo responsorial (Sal 118). El pasaje de los Hechos de los Apóstoles (Hch 4, 8-12) nos presenta el testimonio de san Pedro ante los jefes del pueblo y los ancianos de Jerusalén, después de la prodigiosa curación del paralítico. Pedro afirma con gran franqueza: "Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular"; y añade: "No hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos" (vv. 11-12).
El Apóstol interpreta después, a la luz del misterio pascual de Cristo, el Salmo 118, en el que el orante da gracias a Dios que ha respondido a su grito de auxilio y lo ha puesto a salvo. Dice este Salmo: "La piedra que desecharon los arquitectos / es ahora la piedra angular. / Es el Señor quien lo ha hecho, / ha sido un milagro patente" (Sal 118, 22-23). Jesús vivió precisamente esta experiencia de ser desechado por los jefes de su pueblo y rehabilitado por Dios, puesto como fundamento de un nuevo templo, de un nuevo pueblo que alabará al Señor con frutos de justicia (cfr. Mt 21, 42-43). Por lo tanto la primera lectura y el salmo responsorial, que es el mismo Salmo 118, aluden fuertemente al contexto pascual, y con esta imagen de la piedra desechada y restablecida atraen nuestra mirada hacia Jesús muerto y resucitado.
La segunda lectura, tomada de la Primera Carta de Juan (1Jn 3, 1-2), nos habla en cambio del fruto de la Pascua de Cristo: el hecho de habernos convertido en hijos de Dios. En las palabras de san Juan se oye de nuevo todo el estupor por este don: no sólo somos llamados hijos de Dios, sino que "lo somos realmente" (v. 1). En efecto, la condición filial del hombre es fruto de la obra salvífica de Jesús: con su encarnación, con su muerte y resurrección, y con el don del Espíritu Santo, él introdujo al hombre en una relación nueva con Dios, su propia relación con el Padre. Por ello Jesús resucitado dice: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro" (Jn 20, 17). Es una relación ya plenamente real, pero que aún no se ha manifestado plenamente: lo será al final, cuando –si Dios lo quiere– podremos ver su rostro tal cual es (cfr. v. 2).
Queridos ordenandos: ¡es allí a donde nos quiere conducir el Buen Pastor! Es allí a donde el sacerdote está llamado a conducir a los fieles a él encomendados: a la vida verdadera, la vida "en abundancia" (Jn 10, 10). Volvamos al Evangelio, y a la palabra del pastor. "El buen pastor da su vida por la ovejas" (Jn 10, 11). Jesús insiste en esta característica esencial del verdadero pastor que es él mismo: "dar la propia vida". Lo repite tres veces, y al final concluye diciendo: "Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre" (Jn 10, 17-18). Este es claramente el rasgo cualificador del pastor tal como Jesús lo interpreta en primera persona, según la voluntad del Padre que lo envió. La figura bíblica del rey-pastor, que comprende principalmente la tarea de regir el pueblo de Dios, de mantenerlo unido y guiarlo, toda esta función real se realiza plenamente en Jesucristo en la dimensión sacrificial, en el ofrecimiento de la vida. En una palabra, se realiza en el misterio de la cruz, esto es, en el acto supremo de humildad y de amor oblativo. Dice el abad Teodoro Studita: "Por medio de la cruz nosotros, ovejas de Cristo, hemos sido reunidos en un único redil y destinados a las eternas moradas" (Discurso sobre la adoración de la cruz: PG 99, 699).
En esta perspectiva se orientan las fórmulas del Rito de ordenación de presbíteros, que estamos celebrando. Por ejemplo, entre las preguntas relativas a los "compromisos de los elegidos", la última, que tiene un carácter culminante y de alguna forma sintética, dice así: "¿Queréis uniros cada vez más estrechamente a Cristo, sumo sacerdote, quien se ofreció al Padre como víctima pura por nosotros, y consagraros a Dios junto a él para la salvación de todos los hombres?". El sacerdote es, de hecho, quien es introducido de un modo singular en el misterio del sacrificio de Cristo, con una unión personal a él, para prolongar su misión salvífica. Esta unión, que tiene lugar gracias al sacramento del Orden, pide hacerse "cada vez más estrecha" por la generosa correspondencia del sacerdote mismo. Por esto, queridos ordenandos, dentro de poco responderéis a esta pregunta diciendo: "Sí, quiero, con la gracia de Dios". Sucesivamente, en el momento de la unción crismal, el celebrante dice: "Jesucristo, el Señor, a quien el Padre ungió con la fuerza del Espíritu Santo, te auxilie para santificar al pueblo cristiano y para ofrecer a Dios el sacrificio". Y después, en la entrega del pan y el vino: "Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios en el sacrificio eucarístico. Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz de Cristo Señor". Resalta con fuerza que, para el sacerdote, celebrar cada día la santa misa no significa proceder a una función ritual, sino cumplir una misión que involucra entera y profundamente la existencia, en comunión con Cristo resucitado quien, en su Iglesia, sigue realizando el sacrificio redentor.
Esta dimensión eucarística-sacrificial es inseparable de la dimensión pastoral y constituye su núcleo de verdad y de fuerza salvífica, del que depende la eficacia de toda actividad. Naturalmente no hablamos sólo de la eficacia en el plano psicológico o social, sino de la fecundidad vital de la presencia de Dios al nivel humano profundo. La predicación misma, las obras, los gestos de distinto tipo que la Iglesia realiza con sus múltiples iniciativas, perderían su fecundidad salvífica si decayera la celebración del sacrificio de Cristo. Y esta se encomienda a los sacerdotes ordenados. En efecto, el presbítero está llamado a vivir en sí mismo lo que experimentó Jesús en primera persona, esto es, entregarse plenamente a la predicación y a la sanación del hombre de todo mal de cuerpo y espíritu, y después, al final, resumir todo en el gesto supremo de "dar la vida" por los hombres, gesto que halla su expresión sacramental en la Eucaristía, memorial perpetuo de la Pascua de Jesús. Es sólo a través de esta "puerta" del sacrificio pascual por donde los hombres y las mujeres de todo tiempo y lugar pueden entrar a la vida eterna; es a través de esta "vía santa" como pueden cumplir el éxodo que les conduce a la "tierra prometida" de la verdadera libertad, a las "verdes praderas" de la paz y de la alegría sin fin (cf. Jn 10, 7. 9; Sal 77, 14.20-21; Sal 23, 2).
Queridos ordenandos: que esta Palabra de Dios ilumine toda vuestra vida. Y cuando el peso de la cruz se haga más duro, sabed que esa es la hora más preciosa, para vosotros y para las personas a vosotros encomendadas: renovando con fe y amor vuestro "Sí, quiero, con la gracia de Dios", cooperaréis con Cristo, Sumo Sacerdote y Buen Pastor, a apacentar sus ovejas –tal vez sólo la que se había perdido, ¡pero por la cual es grande la fiesta en el cielo! Que la Virgen María, Salus Populi Romani, vele siempre por cada uno de vosotros y por vuestro camino. Amén.

Se dice Credo. Dicitur Credo.
Oración de los fieles
154. Dirijamos hoy nuestras plegarias a Cristo, que por su resurrección ha sido constituido Señor y Mesías, y es el pastor y guardián de nuestras vidas.
- Para que el Papa, los obispos, los sacerdotes y demás ministros que sirven al pueblo de Dios, apacienten santamente el rebaño a ellos confiado. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor, dueño supremo del universo, nos guía a todos en nuestro trabajo dentro de la comunidad humana. Roguemos al Señor.
- Para que aumente entre los jóvenes de hoy el interés por una vocación de servicio dentro del sacerdocio o de la vida consagrada. Roguemos al Señor.
- Para que Dios bendiga a nuestra comunidad, dé éxito a nuestros trabajos y prosperidad a nuestras familias. Roguemos al Señor.
Dios Padre, tú sabes que la vida de los aquí presentes está sujeta a muchas necesidades; escuchas nuestras peticiones y atiende los deseos de tus hijos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que la celebración de estos misterios pascuales nos llene siempre de alegría y que la actualización repetida de nuestra redención sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde, quaesumus, Dómine, semper nos per haec mystéria paschália gratulári, ut contínua nostrae reparatiónis operátio perpétuae nobis fiat causa laetítiae. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque en él fue demolida nuestra antigua miseria, reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud la salvación.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS IV
De restauratione universi per mysterium paschale
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Quia, vetustáte destrúcta, renovántur univérsa deiécta, et vitae nobis in Christo reparátur intégritas.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión
Ha resucitado el buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya.
Antiphona ad communionem
Surréxit Pastor bonus, qui ánimam suam pósuit pro óvibus suis, et pro grege suo mori dignátus est, alléluia.
Oración después de la comunión
Pastor bueno, vela con solicitud sobre nosotros y haz que el rebaño adquirido por la sangre de tu Hijo pueda gozar eternamente de la verdes praderas de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Gregem tuum, Pastor bone, placátus inténde, et oves, quas pretióso Fílii tui sánguine redemísti, in aetérnis páscuis collocáre dignéris. Per Christum.
Se puede utilizar la fórmula de la bendición solemne. Tiempo pascual.
El Dios, que por la resurrección de su Unigénito os ha redimido y adoptado como hijos, os llene de alegría con sus bendiciones.
R. Amén.
Y ya que por la redención de Cristo recibisteis el don de la libertad verdadera, por su bondad recibáis también la herencia eterna.
R. Amén.
Y, pues confesando la fe habéis resucitado con Cristo en el bautismo, por vuestras buenas obras merezcáis ser admitidos en la patria del cielo.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Adhiberi potest formula benedictio solemnis. Tempore paschali.
Deus, qui per resurrectiónem Unigéniti sui dignátus est vobis bonum redemptiónis adoptionísque conférre, sua benedictióne vos tríbuat congaudére.
R. Amen.
Et quo rediménte percepístis donum perpétuae libertátis, eo largiénte hereditátis aetérnae consórtes éffici valeátis.
R. Amen.
Et cui resurrexístis in baptísmate iam credéndo, adiúngi mereámini in pátria caelésti nunc recte vivéndo.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 27 de abril

1. En Jerusalén, conmemoración de san Simeón, obispo y mártir, que, según la tradición, era hijo de Cleofás y pariente del Salvador según la carne. Ordenado obispo de Jerusalén después de Santiago, el hermano del Señor, en la persecución bajo el emperador Trajano fue sometido a varios suplicios hasta que, ya anciano, murió en la cruz (107).
2. En Cibali, en Panonia, san Polión, lector y mártir, que, detenido en la persecución durante el emperador Diocleciano, e interrogado por el prefecto Probo, como confesase insistentemente a Cristo y se negase sacrificar a los ídolos, fue quemado vivo fuera de la ciudad (c. 303).
3. En Tabennesi, de la Tebaida, en Egipto, san Teodoro, abad, discípulo de san Pacomio y padre de una congregación de monasterios (s. IV).
4*. En Altino, de la región de Venecia, san Liberal, eremita (c. 400).
5*. En la isla de Man, en la parte septentrional de Cambria, san Macaldo o Maughold, obispo, célebre por su santidad (s. VII).
6. En la isla de Afusia, en Propontide, san Juan, hegúmeno de Catari, que, por defender el culto de las santas imágenes en tiempo del emperador León el Armenio, tuvo de luchar con constancia (s. IX).
7*. En Luca, de la Toscana, santa Zita, virgen, la cual, nacida de hogar humilde, a los doce años entró a servir a la familia de los Fatinelli, perseverando hasta la muerte con admirable paciencia en este servicio doméstico (1278).
8*. En Tarragona, de la corona de Aragón, en España, beato Pedro Ermengol, que, siendo jefe de bandoleros, se convirtió a Dios y entró en la Orden de la Virgen María de la Merced, dedicando su vida a rescatar cautivos en África (1304).
9*. En Bitetto, en la Apulia, beato Jacobo de Iádere Varinguer, religioso de la Orden de Hermanos Menores (c. 1485).
10*. En Kotor (Cattaro), de Montenegro, beata Catalina, virgen, la cual, bautizada en la Iglesia ortodoxa, ingresó en la Orden de Penitencia de Santo Domingo, tomó el nombre de Hosanna y vivió como reclusa durante cincuenta y un años, entregada a la contemplación, e intercedió por el pueblo cristiano en el asedio de los turcos (1565).
11*. En Reims, en Francia, beato Nicolás Roland, presbítero, que, preocupado por la formación cristiana de la infancia, estableció escuelas para niñas pobres que quedaban fuera de otras instituciones y fundó la Congregación de las Hermanas del Santo Niño Jesús (1678).
12*. En la ciudad de Ninh-Binh, en Tonquín, san Lorenzo Nguyen Van Huong, presbítero y mártir, que, detenido cuando de noche visitaba a un moribundo, por no querer pisotear la cruz fue azotado y degollado, siendo emperador Tu Duc (1856).
13*. En Salamanca, en España, beata María Antonia Bandrés y Elósegui, virgen, de la Congregación de las Hijas de Jesús, que entregó su vida a Dios y se consumió en la desolación en breve tiempo (1919).