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Domingo 14 febrero 2016, I Domingo de Cuaresma, ciclo C.

viernes, 12 de febrero de 2016

Viernes 18 marzo 2016, Viernes V semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

Celebración del Bautismo fuera de la Misa

449. El Obispo reviste el alba, la cruz pectoral, la estola y la capa pluvial de color blanco.

Los presbíteros revisten la sobrepelliz sobre la sotana, o alba y estola.

Es aconsejable que el diácono revista la dalmática.

450. Una vez concluida en la forma habitual la entrada a la iglesia, cuando el Obispo llega al altar, le hace reverencia, va a la cátedra y desde allí saluda al pueblo. Luego se sienta.

451. El rito de recibir a los niños en la puerta, lo hace un presbítero, tal como se describe en el Ritual del Bautismo de niños.

452. Cuando ya todos están ubicados en sus sitios, se celebra la liturgia de la palabra, con homilía del Obispo.

Lo demás se realiza como se dijo en los nn. 435-445.

453. Cuando el Obispo llega al altar, dejada la mitra, dice la introducción al Padrenuestro, el cual dice juntamente con todos.

454. Luego, con la mitra puesta, da la bendición como se dijo en el n. 447.

La celebración concluye con el cántico Proclama mi alma la grandeza del Señor, o con otro canto apropiado.

CALENDARIO

18 VIERNES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria o SAN CIRILO DE JERUSALÉN, obispo y doctor, conm.
Abstinencia

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., para la conmem. 1ª orac. prop. y el resto de la feria, Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: El Señor está con nosotros.
- Jer 20, 10-13. El Señor está conmigo, como fuerte soldado.
- Sal 17. R. En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.
- Jn 10, 31-42. Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos.

Liturgia de las Horas: oficio de feria. Se puede hacer conmemoración del santo.

Martirologio: elogs. del 19 de marzo, pág. 212.
CALENDARIOS: Gerona, Tortosa y Familia Franciscana: San Salvador de Horta, religioso (conm.).
Servitas: Santa María al pie de la cruz (F).

18 VIERNES. Después de la hora nona:
Misa
vespertina de la solemnidad de san José (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio de la solemnidad. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Viernes de la V Semana de Cuaresma. Feria sexta. Hebdómada V Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 30, 10. 16. 18
Piedad, Señor, que estoy en peligro, líbrame de los enemigos que me persiguen; Señor, que no me avergüence de haberte invocado.
Antiphona ad introitum Ps 30, 10. 16. 18
Miserére mihi, Dómine, quóniam tríbulor; líbera me et éripe me de mánibus inimicórum meórum, et a persequéntibus me. Dómine, non confúndar, quóniam invocávi te.
Oración colecta
Perdona las culpas de tu pueblo, Señor, y que tu amor y tu bondad nos libren del poder del pecado, al que nos ha sometido nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Absólve, quaesumus, Dómine, tuórum delícta populórum, ut a peccatórum néxibus, quae pro nostra fragilitáte contráximus, tua benignitáte liberémur. Per Dóminum.
Vel:
Deus, qui Ecclésiae tuae in hoc témpore tríbuis benígne, beátam Maríam in passióne Christi contemplánda devóte imitári, da nobis, quaesumus, eiúsdem Vírginis intercessióne, Unigénito Fílio tuo fírmius in dies adhaerére et ad plenitúdinem grátiae eius demum perveníre. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la V semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Jer 20, 10-13
El Señor es mi fuerte defensor

Lectura del libro de Jeremías.

OÍA la acusación de la gente:
«“Pavor-en-torno”,
delatadlo, vamos a delatarlo».
Mis amigos acechaban mi traspié:
«A ver si, engañado, lo sometemos
y podemos vengarnos de él».
Pero el Señor es mi fuerte defensor:
me persiguen, pero tropiezan impotentes.
Acabarán avergonzados de su fracaso,
con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor del universo, que examinas al honrado
y sondeas las entrañas y el corazón,
¡que yo vea tu venganza sobre ellos,
pues te he encomendado mi causa!
Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libera la vida del pobre
de las manos de gente perversa.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 7 (R.: cf. 7)
R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

V. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

V. Dios mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

V. Me cercaban olas mortales,
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte. R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

V. En el peligro invoqué al Señor,
grité a mi Dios:
desde su templo él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos. R.
En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó. In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.

Versículo antes del Evangelio Jn 6, 63c. 68c
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt; verba vitae aetérnae habes.

EVANGELIO Jn 10, 31-42
Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Elles replicó:
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
«¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: sois dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
Muchos acudieron a él y decían:
«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».
Y muchos creyeron en él allí.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Crisóstomo, in Joanem hom 60
Mira qué razonamientos tan irrecusables hacen ellos. Juan, dicen, no hizo ningún milagro, pero Este los ha hecho; lo cual demuestra la preeminencia de Este. Después, para que no se rehúse el testimonio de Juan, so pretexto de que no hizo ningún milagro, añaden: "Mas todas las cosas que Juan dijo de Este eran verdaderas". Si hemos de creer en el testimonio de Juan, con mucha mayor razón debemos creer en el testimonio de Aquel que tiene a su favor la prueba de los milagros. "Y muchos creyeron en El".

Oración de los fieles
129. hermanos, al acercarse la solemnidad de la Pascua, oremos con más insistencia a Dios para que todos nosotros, la muchedumbre de los bautizados, y el mundo entero nos preparemos a participar con más abundancia de este sagrado misterio.
- Por los catecúmenos que van a recibir el bautismo en la próxima solemnidad de la Pascua: para que se afiancen en la fe y en el conocimiento de los misterios. Roguemos al Señor.
- Por los pueblos que necesitan la ayuda de los demás: para que se afirme en ellos la paz, la seguridad y el bienestar. Roguemos al Señor.
- Por todos los afligidos y tentados: para que se fortalezcan con la gracia divina. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que aprendamos a privarnos de algo en bien de los pobres. Roguemos al Señor.
Ten misericordia, Señor, de tu Iglesia suplicante y atiende propicio a los corazones que se inclinan a ti, para que al participar de los divinos misterios, gocemos siempre de tus auxilios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Dios de misericordia, servir siempre a tu altar con dignidad, y participando en él frecuentemente danos la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Praesta nobis, miséricors Deus, ut digne tuis servíre semper altáribus mereámur, et eórum perpétua participatióne salvári. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión 1 Pe 2, 24
Jesús, cargado con nuestros pecados, subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado.
Antiphona ad communionem 1P 2, 24
Iesus peccáta nostra pértulit in córpore suo super lignum, ut, peccátis mórtui, iustítiae vivámus; cuius livóre sanáti sumus.
Oración después de la comunión
Este don que hemos recibido, Señor, nos proteja siempre y aleje de nosotros todo mal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sumpti sacrifícii, Dómine, perpétua nos tuítio non relínquat, et nóxia semper a nobis cuncta depéllat. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut, fámuli tui, qui protectiónis tuae quaerunt grátiam, liberáti a malis ómnibus, secúra tibi mente sérviant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 19 de marzo

Solemnidad de san José, esposo de la bienaventurada Virgen María, varón justo, nacido de la estirpe de David, que hizo las veces de padre al Hijo de Dios, Cristo Jesús, el cual quiso ser llamado hijo de José y le estuvo sujeto como un hijo a su padre. La Iglesia lo venera con especial honor como patrón, a quien el Señor constituyó sobre su familia.
2. En Spoleto, en la Umbría, san Juan, abad de Parrano, que fue padre de muchos siervos de Dios (s. VI).
3*. En Pavía, de Lombardía, beato Isnardo de Chiampo, presbítero de la Orden de Predicadores, que en esta ciudad fundó un convento de su Orden (1244).
4*. En Siena, de la Toscana, beato Andrés Gallerani, que visitó y consoló con diligencia a enfermos y afligidos y congregó a los Hermanos de la Misericordia, laicos sin votos, para atender a pobres y enfermos (1251).
5*. En Camerino, del Piceno, en Italia, beato Juan de Parma Buralli, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, a quien el papa Inocencio IV envió como legado a los griegos, para restaurar su comunión con los latinos (1289).
6*. En Pavía, en Lombardía, beata Sibilina Biscossi, virgen, la cual, ciega a los doce años, transcurrió sesenta y cinco recluida junto a la iglesia de la Orden de Predicadores, alumbrando con su luz interior a muchos que acudían a ella (1367).
7*. En Vicenza, en el territorio de Venecia, beato Marcos de Marchio de Montegallo, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que creó la obra llamada Monte de Piedad, para aliviar la indigencia de los pobres (1496).
8*. Cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beato Narciso Turchan, presbítero de la Orden de Hermanos Menores y mártir, que deportado a causa de la fe desde Polonia, que estaba sometida a un régimen malvado, a los campos de concentración de Dachau, allí murió agotado por las torturas (1942).
9*. En el lugar de Mauthausen, en Austria, beato Marcelo Callo, mártir, que siendo un joven oriundo de la región de Rennes, en Francia, durante la guerra confortaba en la fe, con cristiano ardor, a los compañeros de cautiverio, que se hallaban agotados por los duros trabajos, y por este motivo se le hizo morir en un campo de exterminio (1945).

Confirmación: Salmos responsoriales, Aleluyas y versículos antes del Evangelio

Ritual de la Confirmación


SALMOS RESPONSORIALES

84.
I. Salmo 21, 23-24. 26-27.28 y 31-32 (R.: 23a; o bien: Jn 15, 26-27) 
(Leccionario VIII, pág. 86)

R. Contare tu fama a mis hermanos.
O bien:
Cuando venga el Defensor, vosotros daréis testimonio de mí.

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabare.
Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R.

Él es mi alabanza en la gran asamblea,
cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
viva su corazón por siempre. R.

Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán las familias de los pueblos.
Mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
todo lo que hizo el Señor. R.


85.
II. Salmo 22, 1-3.4.5.6. (R.: 1) 
(Leccionario VIII, pág. 87)
2. 
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. R.

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tu vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.


86.
III. Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 9-10a. 11-12 (R.:3) 
(Leccionario VIII, pág. 88)
3
R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor,
bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos:
«El Señor es rey.» R.

Delante del Señor que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.


87.
IV. Salmo 103, 1ab y 24. 27-28. 30-31. 33-34 (R.: cf. 30) 
(Leccionario VIII, pág. 88)

R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor,
¡Dios mío, que grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas. R.

Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo:
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes. R.

Envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra.
Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras. R.

Cantaré al Señor mientras viva,
tocare para mi Dios mientras exista:
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R.


88.
V. Salmo 116, 1. 2 (R.: Hch 1, 8) 
(Leccionario VIII, pág. 89)
5
R. Seréis mis testigos hasta los confines del mundo.
O bien:
Aleluya.

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos. R.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R.


89.
VI. Salmo 144, 2-3. 4-5. 8-9. 10-11. 15-16. 21(R.:1b) 
(Leccionario VIII, pág. 89)
6
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Señor.

Día tras día, te bendeciré
y alabare tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor,
merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.

Que todas tus criaturas te den gracias,
Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R.

Los ojos de todos te están aguardando,
tu les das la comida a su tiempo;
abres tu la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás. R.


ALELUYA Y VERSÍCULOS ANTES DEL EVANGELIO

90.
I. Jn 14,16 (Leccionario VIII, pág. 90)
1. Le pediré al Padre que os dé otro Defensor, que esté siempre con vosotros.

91.
II. Jn 15, 26b. 27a (Leccionario VIII, pág. 90)
2. El Espíritu de la verdad dará testimonio de mi —dice el Señor—; y también vosotros daréis testimonio.

92.
III. Jn 16, 13a; 14, 26d (Leccionario VIII, pág. 91)
3. Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena y os irá recordando todo lo que os he dicho.

93.
IV. Cf. Ap 1, 5a. 6a (Leccionario VIII, pág. 91)
4. Jesucristo, eres el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, nos has convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, nuestro Padre.

94.
V. (Leccionario VIII, pág. 91)
5. Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.

95.
VI. (Leccionario VIII, pág. 91)
6. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor.

jueves, 11 de febrero de 2016

Jueves 17 marzo 2016, Jueves V semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

II. BAUTISMO DE NIÑOS

431. Para la celebración del Bautismo prepárese lo siguiente:
a) recipiente con agua;
b) óleo de los catecúmenos;
c) santo crisma;
d) cirio bautismal;
e) cirio pascual;
f) Ritual Romano;
y, además, para el Obispo: mitra, báculo, jarra con agua, recipiente y toalla para lavarse y secarse las manos.

432. Conviene que al Obispo lo asista por lo menos un presbítero, que de ordinario será el párroco, un diácono y algunos ministros.

El presbítero recibe a los niños y realiza los ritos que preceden a la liturgia de la palabra. Más adelante dice la oración de exorcismo y hace la unción prebautismal, por último, después del Bautismo, la unción con el crisma, la imposición de la vestidura, la entrega del cirio encendido y el rito del Effetha.

Celebración del Bautismo dentro de la Misa

433. El Obispo, los presbíteros que laudablemente concelebren con él y los diáconos, llevan las vestiduras litúrgicas de color blanco o festivo, requeridas para la celebración de la Misa.

Si se da la Comunión bajo las dos especies, prepárese un cáliz de suficiente capacidad.

434. En los días en que se permiten las Misas rituales (26), se puede decir la Misa para la celebración del Bautismo, con sus lecturas propias.

Pero si no se celebra la Misa ritual, se puede tomar una de las lecturas que se proponen en el Leccionario para esta Misa (27).

Cuando ocurren los días que se encuentran bajo los números 14 de la tabla de los días litúrgicos (28), se celebra la Misa del día, con sus lecturas.

Se puede usar siempre la fórmula de la bendición final del Ritual del Bautismo.

(26) infra, Apéndice III.
(27) Cf. Misal Romano, Ordenación de las Lecturas de la Misa, nn. 756 -760.
(28) Apéndice II de este libro.


435. El Obispo, entra a la iglesia como de costumbre, con los presbíteros, diáconos y ministros, deja el báculo y la mitra, venera el altar, y si lo cree oportuno, lo inciensa, y va a la cátedra, desde allí saluda al pueblo; después se sienta con mitra.

436. Entonces el párroco, u otro presbítero, con los ministros se acerca a la puerta de la iglesia, donde se desarrolla el rito de recibir a los niños, de acuerdo con lo descrito en el Ritual del Bautismo de niños.

437. Cuando ya todos se han colocado en los sitios que se les asignaron en la iglesia, el Obispo deja la mitra, se levanta y omitido el acto penitencial y el Señor, ten piedad, dice: Gloria a Dios en el cielo, según las rúbricas y proclama la oración colecta.

438. En seguida se celebra la liturgia de la palabra, con homilía del Obispo.

El Credo se omite, ya que después se tendrá la profesión de fe de parte de los padres y padrinos, a la cual el Obispo se adhiere juntamente con la comunidad.

439. Al final de la oración universal, que introduce el Obispo, el presbítero recita la oración de exorcismo y hace la unción prebautismal, mientras el Obispo está de pie en la cátedra.

440. Terminado lo anterior, el Obispo recibe la mitra y el báculo, y se hace la procesión al bautisterio, si está fuera de la iglesia o fuera de la vista de los fieles. Pero si el recipiente de agua bautismal se coloca de tal manera que pueda ser visto por toda la asamblea, el Obispo, los padres y padrinos con los niños se acercan a donde está el agua, mientras los demás permanecen en sus sitios. Si el bautisterio no tiene capacidad para todos los presentes, el Bautismo puede celebrarse en el lugar más apto de la iglesia; los padres y padrinos se acercan a este lugar al momento oportuno.

Entre tanto si se puede hacer con dignidad, se canta un canto apto, por ejemplo el salmo 22.

En la procesión al bautisterio los bautizandos, los padres y padrinos siguen al Obispo.

441. Cuando llegan a la fuente, o al lugar donde se desarrollará la celebración del Bautismo, el Obispo introduce esta parte de la celebración recordando brevemente a los presentes el admirable designio de Dios que quiso santificar el alma y el cuerpo del hombre por medio del agua.

En seguida el Obispo, deja el báculo y la mitra, y vuelto hacia la fuente, dice la bendición del agua, según el tiempo litúrgico (29).

(29) Cf. Ritual Romano, Ritual del Bautismo de niños, nn. 53-55, 223-224.

442. Después se sienta y, recibe la mitra y el báculo, pregunta a los padres y padrinos, acerca de las renuncias a satanás y acerca de la profesión de fe (30).

(30) Cf. ibidem, n. 18b; 56-59.

443. Terminadas las preguntas, el Obispo deja el báculo, se levanta y bautiza a los niños.

Pero si los bautizandos son muy numerosos, el Obispo será ayudado por sacerdotes y diáconos en el bautismo de los niños (31).

(31) Cf. ibidem, nn. 60-61.

444. Después el Obispo se sienta con mitra, mientras el párroco u otro presbítero hace la unción con el crisma, impone la vestidura blanca, entrega el cirio encendido, y si hubiere de hacerse, realiza el rito del Effeta, mientras el Obispo dice las fórmulas establecidas (32).

(32) Cf. ibidem, nn. 62-66.

445. Después se hace la procesión hacia el altar, a no ser que el Bautismo se hubiera celebrado en el presbiterio.

Los bautizados, los padres y padrinos siguen al Obispo llevando encendidos los cirios de los bautizados (33).

(33) Cf. ibidem, n. 67.

446. Después, omitido el Credo, la Misa prosigue como de costumbre.

Mientras se entona un canto de presentación de dones, algunos padres y padrinos de los bautizados, a su tiempo, llevan al altar el pan, el vino y el agua para celebrar la Eucaristía.

En la Plegaria Eucarística se hace memoria de los bautizados y de los padrinos, usando la fórmula que se propone en el Misal.

Los padres, los padrinos y los familiares pueden recibir la Comunión bajo las dos especies.

447. Para dar la bendición al final de la Misa, conviene que el Obispo emplee una de las fórmulas que se presentan en el Ritual de Bautismo de niños (34).

Las madres, llevando sus niños en los brazos, y los padres se colocan ante el Obispo.

El Obispo, vuelto hacia ellos, de pie y con mitra, dice: El Señor esté con vosotros (35).

Entonces uno de los diáconos puede decir la monición para la bendición, y el Obispo, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice las invocaciones de la bendición.

Luego recibe el báculo y dice: La bendición, y hace el signo de la cruz sobre el pueblo.

El Obispo también puede dar la bendición con las fórmulas propuestas en los nn. 1120-1121.

(34) Cf. ibidem, n. 29, 5; n. 70, y también nn. 247-249.
(35) Cf. ibidem, n. 70.


448. En seguida el diácono despide al pueblo, diciendo: Podéis ir en paz y todos responden: Demos gracias a Dios.

CALENDARIO

17 JUEVES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria o SAN PATRICIO, obispo, conmemoración

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., para la conmem. 1ª orac. prop. y el resto de la feria, Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Guardar la palabra es no conocer la muerte.
- Gén 17, 3-9. Serás padre de muchedumbre de pueblos.
- Sal 104. R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
- Jn 8, 51-59. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día.
Liturgia de las Horas: oficio de feria. Se puede hacer conmemoración del santo.

Martirologio: elogs. del 18 de marzo, pág. 211.
CALENDARIOS: Cartagena-ciudad: San Patricio, obispo (F).
Málaga: Aniversario de la muerte de Mons. Antonio Dorado Soto, obispo, emérito (2015).
Menorca: Aniversario de la muerte de Mons. Bartolomé Pascual Marroig, obispo (1967).
Valladolid: Aniversario de la muerte de Mons. José Delicado Baeza, arzobispo, emérito (2014).

TEXTOS MISA

Jueves de la V Semana de Cuaresma. Feria quinta. Hebdómada V Qudragésimae.
Antífona de entrada Heb 9, 15
Cristo es mediador de una alianza nueva; en ella ha habido una muerte, y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.
Antiphona ad introitum He 9, 15
Novi Testaménti mediátor est Christus, ut, morte intercedénte, repromissiónem accípiant, qui vocáti sunt aetérnae hereditátis.
Oración colecta
Escucha nuestras súplicas, Señor, y mira con amor a los que han puesto su esperanza en tu misericordia; límpialos de todos sus pecados, para que perseveren en una vida santa y lleguen de este modo a heredar tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Adésto, Dómine, supplícibus tuis, et spem suam in tua misericórdia collocántes tuére propítius, ut, a peccatórum labe mundáti, in sancta conversatióne permáneant, et promissiónis tuae perficiántur herédes. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la V semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Gén 17, 13-9
Serás padre de muchedumbre de pueblos

Lectura del libro del Génesis

En aquellos días, Abrán cayó rostro en tierra y Dios le habló así:
«Por mi parte, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos.
Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré fecundo sobremanera:
sacaré pueblos de ti, y reyes nacerán de ti.
Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza perpetua. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios».
El Señor añadió a Abrahán:
«Por tu parte, guarda mi alianza, tú y tus descendientes en sucesivas generaciones».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 104, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 8a)
R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

V. Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

V. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

V. Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a lsaac. R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

Versículo antes del Evangelio Sal 94, 8a. 7d
No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómine audíte.

EVANGELIO Jn 8, 51-59
Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre». Los judíos le dijeron:
«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
Jesús contestó:
«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
Los judíos le dijeron:
«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?». Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beato Pablo VI, Exhortación Apostólica «Gaudete in Domino», 9-V-1975.
Abrahán, nuestro padre, teniendo la certeza de que se cumpliría la antigua promesa y esperando contra toda esperanza, recibió en el nacimiento de su hijo Isaac las primicias proféticas de la alegría mesiánica. Tal alegría se encuentra como transfigurada a través de una prueba de muerte, cuando su hijo único le es devuelto vivo, prefigurando la Resurrección del Hijo Único de Dios que había de venir, prometido para un sacrificio en el que se realizaría la Redención. Abrahán exultó al pensar que vería el día de Jesucristo, el día de la Salvación: 'él lo vio y se alegró'.

Oración de los fieles
128. Queridos hermanos: en este tiempo de Cuaresma el Señor nos invita a renovar nuestro pensamiento y nuestras obras. Oremos en común para que él nos acompañe en el camino de nuestra conversión con la abundancia de su gracia.
- Por el pueblo cristiano: para que el Espíritu de Cristo lo lleve a descubrir las raíces de su propia fe y a vivir con abundancia sus compromisos bautismales. Roguemos al Señor.
- Por nuestro Obispo, los presbíteros y diáconos: para que, con su ejemplo y su servicio pastoral, hagan llegar a los que están cerca y a los que están lejos la voz de Cristo, que invita a la conversión y a creer en el Evangelio. Roguemos al Señor.
- Por los que dirigen las naciones y los pueblos: para que se conviertan a pensamientos y proyectos de paz, y los inmensos recursos de la tierra sean utilizados para socorrer a todos los que están en la miseria y en el hambre. Roguemos al Señor.
- Por los padres y padrinos que acompañan a sus hijos que se preparan para el bautismo: para que, sostenidos por nuestro testimonio, sean educadores y modelos en la fe. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, reunidos en asamblea: para que recibamos de Cristo, vencedor del maligno, la fuerza para no arrodillarnos ante los falsos ídolos del mundo y para confiar únicamente en la Palabra que salva. Roguemos al Señor.
Oh Dios, generoso con quienes te invocan, escucha la oración que tu Espíritu, presente dentro de nosotros, te dirige en la santa asamblea de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira complacido, Señor, los dones que te presentamos; concédenos que sirvan para nuestra conversión y alcancen la salvación del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifíciis praeséntibus, quaesumus, Dómine, placátus inténde, ut et conversióni nostrae profíciant et totíus mundi salúti. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN II. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE II.
Antífona de comunión Rom 8, 32
Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros: con él nos ha dado todo.
Antiphona ad communionem Rm 8, 32
Próprio Fílio suo non pepércit Deus, sed pro nobis ómnibus trádidit illum: cum illo ómnia nobis donávit.
Oración después de la comunión
Después de haber recibido los dones de nuestra salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que este sacramento con que ahora nos alimentas nos haga partícipes de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Satiáti múnere salutári, tuam, Dómine, misericórdiam deprecámur, ut hoc eódem sacraménto, quo nos temporáliter végetas, effícias perpétuae vitae partícipes. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Esto, quaesumus, Dómine, propítius plebi tuae, ut, de die in diem, quae tibi non plácent réspuens, tuórum pótius repleátur delectatiónibus mandatórum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 18 de marzo

San Cirilo, obispo de Jerusalén y doctor de la Iglesia, que a causa de la fe sufrió muchas injurias por parte de los arrianos y fue expulsado con frecuencia de la sede. Con oraciones y catequesis expuso admirablemente la doctrina ortodoxa, las Escrituras y los sagrados misterios (444).
2. Conmemoración de san Alejandro, obispo y mártir, que, yendo de Capadocia a Jerusalén, recibió el encargo pastoral de la Ciudad Santa, donde fundó una preciosa biblioteca y abrió una escuela, y cuando destacaba por la venerable y longeva edad, fue conducido a Cesarea durante la persecución bajo Decio, completando con un glorioso martirio su confesión de Cristo (c. 250).
3. En Lucca, en la Toscana, san Frigidiano, obispo, el cual, oriundo de Irlanda, reunió clérigos en un monasterio, desvió el río Sérculo por otro cauce para bien del pueblo, logrando un nuevo fértil territorio, y convirtió a la fe católica a los lombardos que habían irrumpido en su jurisdicción (c. 588).
4. En Tours, de Neustria, san Leobardo, que, recluido en la celda llamada Mayor cercana a un monasterio, brilló por su admirable abstinencia y humildad (c. 593).
5. En Zaragoza, en la Hispania Tarraconense, san Braulio, obispo, que siendo amigo íntimo de san Isidoro, colaboró con él para restaurar la disciplina eclesiástica en toda Hispania, siendo su semejante en elocuencia y ciencia (651).
6. En Wareham, en Inglaterra, san Eduardo, rey, que, todavía adolescente, fue asesinado dolosamente por los criados de la madrastra (978).
7. En Mantua, en Lombardía, tránsito de san Anselmo, el cual, siendo obispo de Lucca, en la controversia de las investiduras, fidelísimo a la Sede de Roma, puso en manos del papa san Gregorio VII el anillo y el báculo pastoral que, de mala gana, había recibido de manos del emperador Enrique IV, y expulsado de la sede por los canónigos que rechazaban la vida comunitaria, fue enviado a Lombardía como legado del Papa, de quien fue un valiente colaborador (1086).
8. En Cagliari, en Cerdeña, san Salvador de Horta Grionesos, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que para la salvación de cuerpos y almas se hizo humilde instrumento de Cristo (1567).
9*. En Lancaster, en Inglaterra, santos Juan Thules, presbítero, y Rogerio Wrenno, oriundos de esa misma región, mártires de Cristo en tiempo del rey Jacobo I (1616).
10*. En el cenobio Saint-Sauveur-le-Vicomte, de Normandía, en Francia, beata Marta (Amada) Le Bouteiller, virgen de las Hermanas de las Escuelas Cristianas de la Misericordia, que, apoyándose sólo en Dios, cumplió los más humildes oficios siempre con toda paciencia (1883).

Confirmación: Lecturas del Nuevo Testamento.

Ritual de la Confirmación


LECTURAS DEL NUEVO TESTAMENTO


I. Libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 3-8 (Leccionario VIII, pág. 79)
Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros,
recibiréis fuerza para ser mis testigos

72. Se abre este libro con la promesa del Espíritu (cf. Lc 24,49). Será un bautismo del Espíritu (cf. Jn 1, 33). Será la fuerza que moverá todo el dinamismo de la Palabra de salvación (Hch 13, 26), llevando a los hombres hacia el testimonio de la Resurrección de Cristo, misterio que los Hechos de los Apóstoles consideran como resumen del Evangelio. El Espíritu de la Confirmación se da en orden a este testimonio de la resurrección cristiana.

1
Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros,
recibiréis fuerza para ser mis testigos
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 3-8

Jesús se presentó vivo a sus apóstoles después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les hablo del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les recomendó:
—«No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.»
Ellos lo rodearon preguntándole:
—«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
Jesús contesto:
—«No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»

Palabra de Dios.


II. Libro de los Hechos de los Apóstoles 2, l-6. 14. 22b-23. 32-33 (Lecc. VIII, pág. 80)
Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar

73. Éste es el cumplimiento de la promesa de Hch 1, 3-8. El Espíritu de Dios irrumpe como por sorpresa con las características de una teofanía adaptada a la concepción del Espíritu (viento, lenguas de fuego, alusivas a los efectos del Espíritu Santo en nosotros). Cristo lo ha recibido antes, lo da a la Iglesia, para que ésta lo vaya comunicando a cada uno de los que son miembros suyos por el bautismo.

2
Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-6. 14. 22b-23. 32-33

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.
Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra:
—«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz.
Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos.
Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo.»

Palabra de Dios.


III. Libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 1b. 4. 14-17 (Lecc. VIII, pág. 81)
Les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo

74. Este rito aparece en los Hechos como indispensable después del bautismo. El Espíritu aprovecha incluso las persecuciones de la Iglesia para irse comunicando a más y más creyentes en el crecimiento de la primitiva comunidad cristiana, reforzada en virtud de este mismo Espíritu para dar testimonio de la resurrección. La tradición cristiana se apoya firmemente en este texto al dar a los bautizados el sacramento de Ia Confirmación, como don del Espíritu que los refuerza en su condición cristiana.

3
Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 1b. 4. 14-17

Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaria.
Al ir de un lugar para otro, los prófugos iban difundiendo el Evangelio.
Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aun no habla bajado sobre ninguno, estaban sólo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.


IV. Libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 1. 33-34a. 37-44 (Lecc. VIII, pág. 81)
Cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras

75. El Espíritu se da, adelantándose incluso al bautismo (Hch 10, 47ss.), para señalar a Ia Iglesia el camino hacia los gentiles, que' como Cornelio, escuchan y aceptan la Palabra de la salvación por la Resurrección de Jesucristo.

4
Cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 1. 33-34a. 37-44

En aquellos días, vivía en Cesarea un tal Cornelio, centurión de la compañía itálica.
Éste dijo a Pedro:
—«Te mande recado, y tu has tenido la amabilidad de presentarte aquí. Ahora aquí nos tienes a todos delante de Dios, para escuchar lo que el Señor te haya encargado decirnos.»
Pedro tomó la palabra y dijo:
—«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con el.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que el había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con el después de su resurrección.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en el reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.»
Todavía estaba hablando Pedro, cuando cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras.

Palabra de Dios.


V. Libro de los Hechos de los Apóstoles 19, 1b-6a (Leccionario VIII, pág.82)
¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?

76. Se nos presenta nuevamente el fenómeno de la iniciación cristiana con sus elementos fundamentales: fe, bautismo, imposición de manos que comunica el Espíritu Santo. La pregunta esta vez se dirige a los bautizados por Juan Bautista, cuyo bautismo no era más que una preparación, en sí, insuficiente. Sólo el bautismo de Jesús es bautismo en el Espíritu Santo. Este aspecto espiritual tiene su densidad sacramental en el simbolismo propio de la Confirmación.

5
¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 19, 1b-6a

En aquellos días, Pablo llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
—«¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?»
Contestaron:
—«Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo.»
Pablo les volvió a preguntar:
—«Entonces, ¿que bautismo habéis recibido?»
Respondieron:
—«El bautismo de Juan.»
Pablo les dijo:
—«El bautismo de Juan era signo de conversión, y el decía al pueblo que creyesen en el que iba a venir después, es decir, en Jesús.»
Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, bajó sobre ellos el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.


VI. Carta a los Romanos 5, 1-2. 5-8 (Leccionario VIII, pág. 83)
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
con el Espíritu Santo que se nos ha dado

77. La obra de la salvación cristiana no acaba con la justificación y el perdón, sino que es ahí donde empieza.La capacidad de amar, que Dios comunica por el Espíritu Santo, es al mismo tiempo don de Dios y tarea humana de toda la vida. San Pablo habla tantas veces en indicativo (don de Dios) cuantas en imperativo (misión del cristianismo en la Iglesia).

6
El amor ha sido derramado en nuestros corazones
con el Espíritu que se nos ha dado
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 1-2. 5-8

Hermanos:
Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por el hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos: y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios.
Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.
En efecto, cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros.

Palabra de Dios.


VII. Carta a los Romanos 8, 14-17 (Leccionario VIII, pág. 83)
El Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios

78. Pablo aduce la experiencia del Espíritu, vivísima, que demuestran tener sus cristianos, como el mejor testimonio de que son en realidad hijos de Dios: por tener su Espíritu. Como Cristo, poseído y dador del Espíritu, así también los cristianos. Y como Cristo, también ellos herederos. Porque el "estar con Cristo" en su pasión y muerte lleva al (estar con Cristo> en la gloria de la exaltación. El Espíritu de la Confirmación lleva a esta comunión e irradiación del misterio pascual de Cristo en sus dos fases de humillación y elevación.

7
El Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 14-17

Hermanos:
Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.
Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre).
Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con el para ser también con el glorificados.

Palabra de Dios.


VIII. Carta a los Romanos 8, 26-27 (Leccionario VIII, pág. 84)
El Espíritu mismo intercede con gemidos inefables

79. El Espíritu ora por el cristiano y con el cristiano en forma humanamente inexplicable, pero perfectamente conocida por Dios. En la Confirmación se recibe el Iazo de unión del hijo con el Padre y consiguientemente de los hijos entre sí. Esta doble y única dimensión espiritual es constitutiva de la Iglesia.

8
El Espíritu intercede con gemidos inefables
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-27

Hermanos:
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escudriña los corazones sabe cual es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Palabra de Dios.


IX. Primera carta a los Corintios 12, 4-13 (Leccionario VIII, pág. 84)
El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a él le parece

80. La variedad de dones del Espíritu (carismas), de que parece que gozaban los cristianos de Corinto, amenazaba derivar hacia una dispersión individualista. Pablo les recuerda la unidad de origen y de fin de esta variedad de carismas: unidad de origen en un solo Señor, y un solo Espíritu (cf. Ef 4, 1-6). Unidad de fin, porque convergen hacia la edificación de una misma Iglesia de Cristo (cf. 1 Co 12, 7 ss.). Sobrepasando la circunstancia ocasional de la carta, san Pablo se remonta a la suprema fuente de unidad: un solo Cuerpo de Cristo, un solo Espíritu, un solo bautismo. La Confirmación es el sacramento de la multiplicidad de los dones del Espíritu en su unidad de dirección y crecimiento eclesial.

9
El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a él le parece
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 4-13

Hermanos:
Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.
En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien coman.
Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu.
Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A este le han concedido hacer milagros; a aquel, profetizar.
A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas.
El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como a el le parece.
Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Palabra de Dios.


X. Carta a los Gálatas 5, 16-17.22-23a. 24-25 (Leccionario VIII, pág. 85)
Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu

81. A los nuevos cristianos de Galacia, perturbados por partidarios de la Ley Antigua, les propone Pablo la Ley Nueva: la Ley del Espíritu, antídoto para no vivir accediendo a las apetencias de la carne. La nueva vida según el Espíritu es incompatible con las obras del hombre viejo y pecador. La Confirmación es el signo eficaz de la nueva y definitiva etapa de la historia de la salvación en que vivimos: la de la Ley Nueva o Evangélica, cuya característica primordial es la madurez en la fe, la caridad y la moral evangélica.

10
Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 16-17. 22-23a. 24-25

Hermanos:
Andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais.
En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de si. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos. Si vivimos por el Espíritu marchemos tras el Espíritu.

Palabra de Dios.


XI. Carta a los Efesios 1, 3a.4a. l3-l9a (Leccionario VIII, pág. 85)
Habéis sido marcados con el Espíritu Santo prometido

82. Se trata de la descripción de la comunicación del Espíritu, anteriormente prometido (Hch 1, 3-8): como un sello, una marca que signa propiedad y pertenencia. Consecuencias: formar parte del pueblo de su propiedad; importancia de la fe, iluminada por los dones y carismas del Espíritu Santo; y de Ia esperanza, que va incluida en la llamada a la fe. La Confirmación es el sacramento de la madurez en la libertad y ejercicio ordenado de los múltiples dones y carismas del Espíritu Santo.

11
Habéis sido marcados con el Espíritu Santo prometido
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3a. 4a. 13-19a

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo.
Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.
Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os de espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cual es la esperanza a la que os llama, cual la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos.

Palabra de Dios.


XII. Carta a los Efesios 4, 1-6 (Leccionario VIII, pág. 86)
Un solo cuerpo y un solo Espíritu, un bautismo

83. San Pablo insiste en que la llamada a la fe exige una conducta digna de esa vocación recibida. Impresionante y enérgica insistencia del Apóstol en torno a Ia unidad y caridad. Presenta en dos tríadas las bases de esta unidad, resumidas en una séptima: un solo Dios. Sólo así se entiende la antinomia de la unidad y multiplicidad en cuanto a las características y carismas de cada uno de los cristianos. La Confirmación es el sacramento que armoniza en una síntesis superior, en la "ekklesía", esta unidad y pluralidad, sin mengua ni sacrificio de aquélla o de ésta.

12
Un solo cuerpo y un solo Espíritu, un bautismo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-6

Hermanos:
Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andáis como pide la vocación a la que
habéis sido convocados.
Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Palabra de Dios.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Miércoles 16 marzo 2016, Miércoles V semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

Celebración de los sacramentos de Iniciación

425. Además de lo necesario para la celebración de la Misa estacional, prepárese:
- recipiente con agua,
- óleo de los catecúmenos,
- sagrado crisma,
- cirio pascual,
- Ritual Romano,
- cáliz de suficiente capacidad para dar la Comunión bajo ambas especies,
- jarra con agua,
- recipiente y toalla para lavarse y secarse las manos.

426. Ya que de acuerdo con la costumbre la Iniciación de los adultos se celebra en la noche santa de la Vigilia pascual, para la celebración de los sacramentos obsérvese lo que se dice en los nn. 356-367.

La celebración de la Iniciación resplandezca siempre por la índole pascual, aunque se realice fuera de la Vigilia de Pascua.

Cuando la celebración se realiza en un día en que se permiten las Misas rituales (21), se puede decir la Misa para la celebración del Bautismo, con sus lecturas propias y se emplea el color blanco.

Pero si no se celebra la Misa ritual, puede emplearse una de las lecturas que se proponen en el Leccionario para esta misma Misa (22).

Cuando ocurren los días que están bajo los nn. 14 de la tabla de los días litúrgicos (23), se celebra la Misa del día con sus lecturas.

427. En la celebración de los sacramentos, obsérvese lo que se describió para la Vigilia pascual en los nn. 356-367.

Los demás ritos explicativos los hace el presbítero.

428. Omitido el Credo, la Misa prosigue de la manera acostumbrada.

Mientras se entona el canto para la presentación de dones, es oportuno que algunos neófitos lleven al altar el pan, el vino y el agua para la celebración de la Eucaristía.

En la Plegaria Eucarística se hace memoria de los bautizados y de los padrinos, con la fórmula que se propone en el Misal.

Conviene que los neófitos reciban la sagrada Comunión bajo las dos especies; lo mismo la pueden recibir sus padres, padrinos, catequistas y familiares.

Tiempo de la mistagogía

429. Para iniciar la actividad pastoral con los nuevos miembros de su Iglesia, procure el Obispo, sobre todo si él mismo no pudo presidir los sacramentos de Iniciación cristiana, congregar a los neófitos, al menos una vez, sobre todo en un domingo de Pascua o también en el aniversario del Bautismo y presida la celebración eucarística, en la cual ellos puedan comulgar bajo las dos especies (24).

(24) Ritual Romano, Ritual de Iniciación cristiana de adultos, nn. 37-40, 235-239.

Ritual simplificado de Iniciación

430. Si en circunstancias extraordinarias el Obispo debiera presidir la Iniciación cristiana de un adulto con el Ritual simplificado, es decir, celebrada en una sola etapa, todos los ritos que preceden a la bendición del agua, los realiza el presbítero. El Obispo, por su parte, bendice el agua bautismal, formula las preguntas de renuncia y acerca de la fe, celebra el Bautismo y la Confirmación, observando lo que se describió para celebrar estos sacramentos en la Vigilia pascual nn. 356-367.

El presbítero realiza los demás ritos explicativos (25).

(25) Cf. ibídem, nn 240-273.

CALENDARIO

16 MIÉRCOLES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: La fidelidad libera.
- Dan 3, 14-20. 91-92. 95. Envió un ángel a salvar a sus siervos.
- Salmo: Dan 3, 52-56. R. A ti gloria y alabanza por los siglos.
- Jn 8, 31-42. Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 17 de marzo, pág. 209.
CALENDARIOS: Asidonia-Jerez: Aniversario de la muerte de Mons. Rafael Bellido Caro, obispo, emérito (2004).

TEXTOS MISA

Miércoles de la V Semana de Cuaresma. Feria quarta. Hebdómada V Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 17, 48-49
Dios me libró de mis enemigos, me levantó sobre los que resistían y me salvó del hombre cruel.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 17, 48-49
Liberátor meus de géntibus iracúndis. Ab insurgéntibus in me exaltábis me, a viro iníquo erípies me, Dómine.
Oración colecta
Ilumina, Señor, el corazón de tus fieles purificado por las penitencias de Cuaresma, y tú, que nos infundes el piadoso deseo de servirte, escucha paternalmente nuestras súplicas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Sanctificáta per paeniténtiam tuórum corda filiórum, Deus miserátor, illústra, et, quibus praestas devotiónis afféctum, praebe supplicántibus pium benígnus audítum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la V semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Dan 3, 14-20. 91-92. 95
Envió un ángel a salvar a sus siervos

Lectura de la profecía de Daniel

En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo:
«¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no teméis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido? Mirad: si al oír tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados inmediatamente al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?».
Sidrac, Misac y Abdénago contestaron al rey Nabucodonosor:
«A eso no tenemos por qué responderte. Si nuestro Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido, nos librará, oh rey, de tus manos. Y aunque no lo hiciera, que te conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido».
Entonces Nabucodonosor, furioso contra Sidrac, Misac y Abdénago, y con el rostro desencajado por la rabia, mandó encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre, y ordenó a sus soldados más robustos que atasen a Sidrac, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido.
Entonces el rey Nabucodonosor se alarmó, se levantó y preguntó, estupefacto, a sus consejeros:
«¿No eran tres los hombres que atamos y echamos al horno?». Le respondieron:
«Así es, majestad».
Preguntó:
«Entonces, ¿cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el fuego sin sufrir daño alguno? Y el cuarto parece un ser divino».
Nabucodonosor, entonces, dijo:
«Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos, que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y entregaron sus cuerpos antes que venerar y adorar a otros dioses fuera del suyo».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Dn 3, 52a y c. 53a. 54a. 55a. 56A (R.: 52b)
R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres en la bóveda del cielo. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

Versículo antes del Evangelio Cf. Lc 8, 15
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. Beáti qui in corde bono et óptimo verbum rétinent, et fructum áfferunt in patiéntia.

EVANGELIO Jn 8, 31-42
Si el Hijo os hace libres, sois realmente libres

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». Le replicaron:
«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
Ellos replicaron:
«Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo:
«Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron:
«Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo
padre: Dios».
Jesús les contestó:
«Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 27 y 35.
La libertad adquiere su auténtico sentido cuando se ejercita en servicio de la verdad que rescata, cuando se gasta en buscar el Amor infinito de Dios, que nos desata de todas las servidumbres. ¡Cada día aumentan mis ansias de anunciar a grandes voces esta insondable riqueza del cristiano: la libertad de la gloria de los hijos de Dios! (Rm 8, 21) (...). ¿De dónde nos viene esta libertad? De Cristo, Señor Nuestro. Esta es la libertad con la que Él nos ha redimido (cfr Ga 4, 31). Por eso enseña: Sí el Hijo os alcanza la libertad, seréis verdaderamente libres (Jn 8, 36). Los cristianos no tenemos que pedir prestado a nadie el verdadero sentido de este don, porque la única libertad que salva al hombre es cristiana.

Oración de los fieles
127. A Dios Padre bondadoso elevamos nuestra súplica, como el hijo convertido y necesitado de perdón y amor.
- Por toda la Iglesia: para que anuncie a los pueblos la reconciliación, cuando se prepara a celebrar las próximas fiestas de Pascua. Roguemos al Señor.
- Por los que ostentan el poder sobre la tierra: para que el perdón y la misericordia se impongan al espíritu de egoísmo y venganza. Roguemos al Señor.
- Por aquellos que han perdido la esperanza: para que puedan descubrir los brazos abiertos del Padre. Roguemos al Señor.
- Por todos los cristianos: para que en estos días de Cuaresma expresemos nuestra sincera conversión en el sacramento de la penitencia. Roguemos al Señor.
- Por los fieles difuntos, por los más allegados a nosotros y por los que no tienen a nadie que se acuerde de ellos: para que puedan alcanzar la casa del Padre para siempre. Roguemos al Señor.
Que tu copiosa bendición, oh Dios, descienda sobre tus fieles; para que cuantos con corazón contrito y humillado buscan tu perdón, obtengan con abundancia los bienes de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, nuestras ofrendas y haz que estos dones que presentamos en honor de tu nombre sean remedio de nuestra debilidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Tibi, Dómine, sacrifícia dicáta reddántur, quae sic ad honórem nóminis tui deferénda tribuísti, ut éadem remédia fíeri nostra praestáres. Per Christum.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La fuerza de la Cruz
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu grandeza y, por la fuerza de la cruz, el mundo es juzgado como reo y el Crucificado exaltado como juez poderoso.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE PASSIONE DOMINI
De virtute Crucis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per Fílii tui salutíferam passiónem sensum confiténdae tuae maiestátis totus mundus accépit, dum ineffábili crucis poténtia iudícium mundi et potéstas émicat Crucifíxi.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis, tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Col 1, 13-14
Dios nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
Antiphona ad communionem Col 1, 13-14
Tránstulit nos Deus in regnum Fílii dilectiónis suae, in quo habémus redemptiónem per sánguinem eius, remissiónem peccatórum.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, el sacramento que acabamos de recibir sea medicina para nuestra debilidad, sane las enfermedades de nuestro espíritu y nos asegure tu constante protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Caeléstem nobis, Dómine, praebeant sumpta mystéria medicínam, ut et vítia nostri cordis expúrgent, et sempitérna nos protectióne confírment. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Adésto supplicátionibus pópuli tui, omnípotens Deus, et, quibus fidúciam sperándae pietátis indúlges, consuétae misericórdiae tríbue benígnus efféctum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de marzo

San Patricio, obispo, que, siendo joven, fue llevado cautivo desde Gran Bretaña a Irlanda, y después, recuperada la libertad, quiso ser contado entre los clérigos y regresar a la misma isla, donde, hecho obispo, anunció con vehemencia el Evangelio y organizó con firmeza la Iglesia, hasta que en la ciudad de Down se durmió en el Señor (461).
2. Conmemoración de muchos santos mártires en Alejandría, de Egipto, que en tiempo del emperador Teodosio, al crecer el número de los cristianos, los adoradores de Serapis apresaron a muchos de ellos, los cuales, por rechazar este culto, fueron muertos con gran crueldad (c. 392).
3. En Chalons, en Burgundia, de la Galia, san Agrícola, obispo, que durante casi diez lustros rigió esta Iglesia y la robusteció con varios concilios (580).
4. En Nivelles, en Brabante, santa Gertrudis, abadesa, la cual, nacida de muy preclara estirpe, recibió de san Amadeo el sagrado velo de las vírgenes, presidió sabiamente el monasterio construido por su madre y, asidua en la lectura de las Escrituras, consumió su vida con la austeridad de vigilias y ayunos (659).
5. En la isla de Chipre, san Pablo, monje, que fue quemado vivo por defender el culto de las santas imágenes (c. 770).
6*. En Modugno, cerca de Bari, en la Apulia, beato Conrado, que en Palestina llevó vida eremítica, habitando en una mísera cueva hasta la muerte (c. 1154).
7. En Olomuc, en Moravia, san Juan Sarkander, presbítero y mártir, que, siendo párroco de Holesov, por negarse revelar el secreto de confesión fue sometido al suplicio de la rueda y, arrojado a la cárcel cuando aún respiraba, falleció apenas un mes más tarde (1620).
8. En la región de los hurones, en Canadá, pasión de san Gabriel Lalemant, presbítero de la Compañía de Jesús, que con celo valeroso difundió la gloria de Dios en el mismo idioma de los pueblos de aquel lugar, antes de que él mismo fuese torturado por los idólatras. Su memoria se celebra, con la de sus compañeros, el día diecinueve de octubre (1649).
9*. En la ciudad de Málaga, en España, beato Juan Nepomuceno Zegri y Moreno, presbítero, que consagró su vida en el ministerio al servicio de la Iglesia y de las almas, y, para procurar mejor la gloria de Dios Padre en Cristo, fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de la Santísima Virgen María de la Merced (1905).