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Domingo 26 marzo 2017, IV Domingo de Cuaresma, ciclo A.

jueves, 23 de marzo de 2017

Jueves 27 abril 2017, Jueves de la II semana de Pascua, feria,

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

CAPÍTULO V. DE LOS CEMENTERIOS


1240
§ 1. Donde sea posible, la Iglesia debe tener cementerios propios, o al menos un espacio en los cementerios civiles bendecido debidamente, destinado a la sepultura de los fieles.

§ 2. Si esto no es posible, ha de bendecirse individualmente cada sepultura.

1241 § 1. Las parroquias y los institutos religiosos pueden tener cementerio propio.

§ 2. También otras personas jurídicas o familias pueden tener su propio cementerio o panteón, que se bendecirá a juicio del Ordinario del lugar.

1242 No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los Cardenales o a los Obispos diocesanos, incluso «eméritos».

1243 Deben establecerse por el derecho particular las normas oportunas sobre el funcionamiento de los cementerios, especialmente para proteger y resaltar su carácter sagrado.

CALENDARIO

27 JUEVES DE LA II SEMANA DE PASCUA, feria


Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 5, 27-33. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo.
- Sal 33. R. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
- Jn 3, 31-36. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 28 de abril, pág. 279.
CALENDARIOS: Cataluña: Nuestra Señora de Montserrat (S).
León: Santo Toribio de Mogrovejo, obispo (F). Valladolid: (MO). Santander: (ML).
Orihuela-Alicante, Alicante y arciprestazgo de Mutxamel: La Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo (F). Orihuela-Alicante, diócesis: (MO).
Burgos: San Rafael Arnáiz, religioso (MO). Oviedo, Palencia, O. Cist. y OCSO: (ML).
Hijas de Jesús: Beata María Antonia Bandrés Elósegui, religiosa (MO). San Sebastián: (ML).
Jesuitas: San Pedro Canisio, presbítero y doctor de la Iglesia (MO).
Mercedarios: San Pedro Armengol, religioso y mártir (MO).
Astorga: San Valerio, monje (ML).
Barbastro-Monzón: Beatos Domingo y Gregorio, presbíteros (ML).
Bilbao, Calahorra y La Calzada-Logroño y San Sebastián: San Pedro Chanel, presbítero y mártir, o san Luis María Griñón, presbítero (ML-trasladada).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Achardi, obispo (ML).
Dominicos: Beata Hosanna de Kotor, virgen (ML).
Heraldos del Evangelio: San Pedro Chanel, presbítero y mártir (ML).
HH. de las Escuelas Cristianas: Beato Nicolás Roland, presbítero (ML).

TEXTOS MISA

Jueves de la II Semana de Pascua. Feria quinta. Hebdomada II Paschae.
Antífona de entrada Cf. Sal 67, 8-9.
Oh, Dios, cuando salías al frente de tu pueblo, guiándolos y acampando con ellos, la tierra tembló, el cielo destiló. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 67, 8-9.
Deus, dum egrederéris coram pópulo tuo, iter fáciens eis, hábitans in illis, terra mota est, caeli distillavérunt, allelúia.
Oración colecta
Oh, Dios, que estableciste el sacrificio pascual para la salvación del mundo, sé propicio a las súplicas de tu pueblo, para que Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote que intercede en favor nuestro, nos reconcilie por aquello que le asemeja a nosotros y nos absuelva en virtud de su igualdad contigo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui pro salúte mundi sacrifícium paschále effecísti, propitiáre supplicatiónibus pópuli tui, ut interpéllans pro nobis Christus Póntifex noster, nos per id quod nostri est símilis reconcíliet, per id quod tibi est aequális absólvat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la II semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 5, 27-33
Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, los apóstoles fueron conducidos a comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:
«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».
Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 2 y 9. 17-18. 19-20 (R.: 7ab)
R.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó. Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.
O bien: Aleluya.

V. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó. Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

V. El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó. Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

V. El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó. Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

Aleluya Jn 20, 29
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Porque me has visto, Tomás, has creído, -dice el Señor-; bienaventurados los que crean sin haber visto. R. Quia vidísti me, Thoma, credidísti, dicit Dóminus: beáti qui non vidérunt et credidérunt.

EVANGELIO Jn 3, 31-36
El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 23 de abril de 2009
Nos dice el Evangelio de Juan: "El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo, no verá la vida" (Jn 3, 36). Así, pues, la Palabra de Dios nos habla de una obediencia que no es simple sujeción, ni un simple cumplimiento de mandatos, sino que nace de una íntima comunión con Dios y consiste en una mirada interior que sabe discernir aquello que "viene de lo alto" y "está por encima de todo". Es fruto del Espíritu Santo que Dios concede "sin medida".

Oración de los fieles
175. Presentemos, hermanos, la oración a Dios, Padre de todos, siempre atento a nuestras necesidades.
- Por la Iglesia: para que todas sus tensiones se resuelvan con espíritu fraterno y se consolide la unidad, fruto de la caridad sincera. Roguemos al Señor.
- Por los responsables de nuestras Iglesias: Para que sepan escuchar y ser servidores de la comunidad. Roguemos al Señor.
- Por los que ejercen funciones de gobierno en el mundo: para que siempre busquen la paz y el bien de todos. Roguemos al Señor.
- Por los pobres: para que sean ayudados en sus luchas, disfruten de los bienes de la vida y lleguen a ser verdaderos pobres de corazón. Roguemos al Señor.
- Por los ricos: para que la gracia del Señor los toque el corazón, sepan acoger los bienes como recibidos de Dios y abran su corazón a las necesidades de los demás; que ellos también consigan la verdadera pobreza de corazón. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios de bondad, que estés siempre a nuestro lado y que la luz de tu Hijo Jesús abra caminos de paz y de bien en medio de los hombres. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Suban hasta ti, Señor, nuestras súplicas con la ofrenda del sacrificio, para que, purificados por tu bondad, nos preparemos para el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Ascéndant ad te, Dómine, preces nostrae cum oblatiónibus hostiárum, ut, tua dignatióne mundáti, sacraméntis magnae pietátis aptémur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL II
La nueva vida en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna, y se abren a los fieles las puertas del reino de los cielos; porque en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida, y en su gloriosa resurrección hemos resucitado todos.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS II
De vita nova in Christo
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus. Per quem in aetérnam vitam fílii lucis oriúntur, et regni caeléstis átria fidélibus reserántur.
Quia mors nostra est eius morte redémpta, et in eius resurrectióne vita ómnium resurréxit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos. Aleluya.
Antiphona ad communionem Mt 28, 20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus, usque ad consummatiónem saeculi, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Omnípotens sempitérne Deus, qui ad aetérnam vitam in Christi resurrectióne nos réparas, fructus in nobis paschális multíplica sacraménti, et fortitúdinem cibi salutáris nostris infúnde pectóribus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 28 de abril
S
an Pedro Chanel
, presbítero de la Sociedad de María y mártir, que dedicó su ministerio a atender a campesinos y niños, pero enviado después con algunos compañeros a evangelizar la Oceanía occidental, llegó a la isla de Futuna, donde no había aún cristianos y, a pesar de las muchas dificultades que encontró, con su singular mansedumbre convirtió a algunos, entre los cuales estaba el hijo del rey del lugar, que, furioso, lo mandó matar, siendo el primer mártir de Oceanía (1716).
San Luis María Grignon de Montfort, presbítero, que evangelizó las regiones occidentales de Francia anunciando el misterio de la Sabiduría Eterna y fundó dos congregaciones. Predicó y escribió acerca de la Cruz de Cristo y de la verdadera devoción hacia la Santísima Virgen, y después de convertir a muchos, descansó de su peregrinación terrena en la aldea de Saint-Laurent-sur-Sèvre (1841).
3. En Béziers, de la Galia Narbonense, san Afrodisio, considerado como el primer obispo de esta sede (s. inc.).
4. En Nicomedia, santos Eusebio, Catalampo y compañeros, mártires (s. inc.).
5. En Ravena, en la provincia de Flaminia, en Italia, conmemoración de san Vital. En este día, según la tradición, fue dedicada a Dios la celebérrima basílica de esa ciudad, en la que este santo es venerado desde tiempo inmemorial junto a los santos mártires Valeria, Gervasio, Protasio y Ursicino, por haber defendido tenazmente la fe (s. inc.).
6. En Cirta, de Numidia, san Agapio, obispo y mártir (c. 259).
7. En Doróstoro, en Mesia (hoy Rumanía), santos Máximo, Dadas y Quintiliano, mártires en la persecución desencadenada por el emperador Diocleciano (s. IV in.).
8. En Tarazona, en la Hispania Tarraconense, san Prudencio, obispo (861).
9. En Sulmona, del Abruzo, sepultura de san Pánfilo, obispo de Corfinio (c. 700).
10*. En Pongibonsi, en la Toscana, beato Luquesio, el cual, siendo mercader, al convertirse vistió el hábito de la Tercera Orden de Penitentes de San Francisco, vendió todos sus bienes y los repartió entre los pobres, sirviendo a Dios y al prójimo con espíritu evangélico, humildad y pobreza (1260).
11*. En la aldea de Saint-Laurent-sur-Sèvre, en Francia, beata María Luisa de Jesús Trichet, que vistió el hábito religioso como primer miembro de la Congregación de las Hijas de la Sabiduría, la cual dirigió con suma prudencia (1759).
12. En la ciudad de Ninh-Binh, en Tonquín, santos mártires Pablo Pham Khac Khoan, presbítero, Juan Bautista Dinh Van Thanh y Pedro Nguyen Van Hieu, catequistas, que, después de pasar tres años encarcelados y torturados para que renegasen la fe cristiana, finalmente, bajo el emperador Minh Mang, fueron degollados, consumando así su martirio (1840).
13*. En el campo de concentración de Mauthausen, en Austria, beato José Cebula, presbítero de la Congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada y mártir, el cual, siendo de nacionalidad polaca, fue encarcelado por odio a la fe y sometido a crueles tormentos hasta la muerte (1941).
14*. En Magenta, cerca de Milán, en Italia, beata Juana Molla, madre de familia, que, esperando un hijo, no dudó anteponer con amor la vida de la criatura a la suya propia (1962).

Ritual de Enfermos: Lecturas del Nuevo Testamento.

Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos (6ª ed. española 1996)

CAPÍTULO IX. LECCIONARIO PARA EL RITUAL DE ENFERMOS

LECTURAS DEL NUEVO TESTAMENTO

I. En nombre de Jesús, echa a andar

269. Dios responde, por medio de Pedro y Juan, a la petición del tullido, y responde curándole y yendo así más allá de la misma petición, que es la de una mera limosna (v. 3). No es tan importante lo que se pide cuanto el hecho mismo de pedir. Orar a Dios es fundamentalmente exponer nuestra indigencia, darle cuenta y damos cuenta de nuestra limitación.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 3, 1-10

En aquellos días, Pedro y Juan subían al templo, a la oración de media tarde, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la Puerta Hermosa del templo para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se le quedó mirando y le dijo:
—Míranos.
Clavó los ojos en ellos esperando que le darían algo;
Pedro le dijo:
—No tengo plata ni oro, te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar.
Agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. La gente lo vio andar alabando a Dios; al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sen­tado en la Puerta Hermosa, quedaron estupefactos ante lo sucedido.

Palabra de Dios.


II. La fe en quien Dios resucitó le ha restituido completamente la salud

270. Pedro explica en su discurso las razones últimas de la curación que acaba de realizar con el tullido. Toda acción cura­tiva y salvadora es en primer lugar una mediación del poder sana­dor de Dios (vv. 12-13), y en segundo lugar un reflejo y anticipo de la salvación plena y verdadera que tenemos en Jesús por la fe (v. 16).

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 3, 11-16

En aquellos días, mientras el paralítico curado se­guía aún con Pedro y Juan, la gente, asombrada, acudió corriendo al Pórtico de Salomón donde ellos esta­ban. Pedro, al ver a la gente, les dirigió la palabra:
—Israelitas, ¿qué os llama la atención?, ¿de qué os admiráis?, ¿por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a éste con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo.
Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos tes­tigos. Como éste que veis aquí y que conocéis ha creído en su nombre, su nombre le ha dado vigor; su fe le ha restituido completamente la salud, a vista de todos vo­sotros.

Palabra de Dios.


III. No se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos

271. Todos sentimos desde nuestra indigencia y desde nuestro dolor la necesidad de salvación. Ante esa necesidad apremiante surgen en nuestra vida diversos salvadores que ocupan nuestra esperanza. Pedro nos repite que sólo en Cristo está la verdadera sal­vación (v. 12). Sólo él ha vencido de verdad la muerte.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 4, 8-12

En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo:
—Jefes del pueblo y senadores, escuchadme; porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre. Pues quede bien claro, a vosotros y a todo Is­rael, que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, éste se presenta sano ante vosotros.
Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los ar­quitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar y, bajo el cielo, no se nos hadado otro nombre que pueda salvarnos.

Palabra de Dios.


IV. Aquel a quien Dios resucitó, no ha conocido la corrupción

272. La religión judía era una religión fundada en la promesa (vv. 32, 34). La cristiana, a pesar de reconocer cumplidas en Cristo aquellas promesas, no pierde por ello su carácter funda­mental de esperanza: el cristiano cree y espera, contra toda espe­ranza, que también en él se realizará la plena salvación del dolor y de la muerte realizada en Cristo.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 32-39

En aquellos días, Pablo dijo:
—Nosotros os anunciamos que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
«Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy».
Su resurrección para no volver a morir la anunció diciendo:
«Os cumpliré la promesa que aseguré a David»; y así dice en otro lugar:
«No dejarás a tu fiel conocer la corrupción».
David murió después de haber cumplido la misión que Dios le dio para su época; se juntó con sus padres y conoció la corrupción. Pero aquél a quien Dios resu­citó no ha conocido la corrupción. Sabedlo, herma­nos: os anunciamos que por él se os perdonan los pe­cados, que él justificará, al que crea, de lo que no pudo justificarlo la ley de Moisés.

Palabra de Dios.


V. El compartir sus sufrimientos es señal de que compartiremos su gloria

273. El Espíritu de Dios es energía interior que continúa en nosotros la obra de Cristo y nos va configurando con él. Ese Espíritu nos impulsa a ver en Dios a nuestro Padre (w. 14-16) y nos lleva a padecer como Cristo para así ser como él glorificados (v. 17).

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 8, 14-17

Hermanos:
Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios,
ésos son hijos de Dios.
Habéis recibido no un espíritu de esclavitud,
para recaer en el temor,
sino un espíritu de hijos adoptivos,
que nos hace gritar: ¡Abba! (Padre).
Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde:
que somos hijos de Dios;
y si somos hijos, también herederos,
herederos de Dios y coherederos con Cristo;
pues el compartir sus sufrimientos
es señal de que compartiremos su gloria.

Palabra de Dios.


VI. Aguardando la redención de nuestro cuerpo

274. Los dolores de parto son punto de partida de una vida nueva, están henchidos de esperanza y convergen en la cruz, donde se vence a la muerte. El sufrimiento forma parte del camino que conduce a otra patria, donde nuestra condición que­dará radical y divinamente transformada.

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 8, 18-27

Hermanos:
Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifes­tación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto.
Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Porque en esperanza fuimos salvados. Y una espe­ranza que se ve, ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, esperamos con perseverancia.
Así también el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es se­gún Dios.

Palabra de Dios.


VII. ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

275. Cristo es la Palabra («yo os amo») que el Padre pronun­cia y nos entrega. El que da lo más está dispuesto a dar todo lo de­más (v. 32). Por eso no puede haber ni sufrimientos ni enfermedad ni muerte que pueda separarnos de ese amor que está sobre noso­tros. Sólo huyendo voluntariamente de ese Amor, que se ha entre­gado por nosotros y a nosotros, lograríamos separamos de él.

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 8, 31b-35, 37-39

Hermanos:
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra no­sotros?
El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo en­tregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios?
Dios es el que justifica.
¿Quién condenará?
¿Será acaso Cristo que murió, 
más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, 
y que intercede por nosotros?
¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?; ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?
Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios manifiestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.


VIII. Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres

276. Pablo recuerda, y se lo recuerda a los cristianos de Co­rinto, cómo llegó a su ciudad, al barrio de los desechados por la sociedad, que entusiásticamente se habían abierto a la fe. Venía de Atenas (Hch 17), donde había podido comprobar por con­traste cómo la sabiduría enorgullecía al hombre y cerraba su ac­ceso a la fe en Dios.

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1, 18-25

Hermanos:
El mensaje de la cruz es necedad
para los que están en vías de perdición;
pero para los que están en vías de salvación
—para nosotros— es fuerza de Dios.
Dice la Escritura:
«Destruiré la sabiduría de los sabios,
frustaré la sagacidad de los sagaces».
¿Dónde está el sabio?
¿Dónde está el letrado?
' ¿Dónde está el sofista de nuestros tiempos?
¿No ha convertido Dios en necedad
la sabiduría del mundo?
Y como, en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación
para salvar a los creyentes.
Porque los judíos exigen signos,
los griegos buscan sabiduría;
pero nosotros predicamos a Cristo crucificado:
escándalo para los judíos,
necedad para los griegos;
pero para los llamados a Cristo —judíos o griegos—:
fuerza de Dios
y sabiduría de Dios.
Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres;
y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Palabra de Dios.


IX. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él

277. No estamos solos. Saberse formando parte de un cuerpoda sentido a nuestros triunfos y a nuestros sufrimientos. Todo ad­quiere un significado en el conjunto, incomprensible desde la es­trecha mira individual. Eso llevará a los demás miembros a sinto­nizar con tus sufrimientos (v. 26) y a ti a sintonizar con los de los otros.

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 12, 12-22, 24b-27

Hermanos:
Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.
Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo.
Si el pie dijera: «No soy mano, luego no forma parte
del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo?
Si el oído dijera: «No soy ojo, luego no formo parte
del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo?
Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría?
Si el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería?
Pues bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso.
Si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Los miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decir a la mano:
«No te necesito»;
y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito».
Más aún, los miembros que parecen más débiles son más necesarios.
Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los más necesitados.
Así no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros.
Cuando un miembro sufre, todos sufren con él;
cuando un miembro es honrado, todos le felicitan.
Vosotros sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro.

Palabra de Dios.


X. (Para los moribundos) Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado

278. La fe se vive en comunidad. Ahí se animan y exigen los creyentes a creer y esperar. La palabra que se predica y se cree es entonces el mejor argumento de nuestra esperanza. Esa palabra dice: Cristo ha resucitado, luego es posible la resurrección del cuerpo mortal, luego es también posible nuestra resurrección. Animémonos mutuamente con esa palabra (1 Ts 4, 18).

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 15, 12-20

Hermanos:
Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que decía alguno que los muertos no resucitan?
Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resu­citó; y si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo.
Además, como testigos de Dios, resultamos unos embusteros, porque en nuestro testimonio le atribui­mos falsamente haber resucitado a Cristo, cosa que no ha hecho si es verdad que los muertos no resucitan.
Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo, se han perdido.
Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados.
¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.

Palabra de Dios.


XI. Nuestro interior se renueva día a día

279. Sigue siendo válida y luminosa la distinción paulina en­tre hombre exterior e interior. Llevamos nuestro tesoro en vasos de arcilla. Importa poco que el vaso exterior visible (v. 18) se vaya deteriorando si nuestra atención y cuidado se centra en mantener y acrecentar el tesoro interior.

Lectura de la segunda carta dél Apóstol San Pablo a los Corintios 4, 16-18

Hermanos:
No nos desanimamos.
Aunque nuestra condición física se vaya deshaciendo,
nuestro interior se renueva día a día.
Y una tribulación pasajera y liviana
produce un inmenso e incalculable tesoro de gloria.
No nos fijamos en lo que se ve,
sino en lo que no se ve.
Lo que se ve, es transitorio;
lo que no se ve, es eterno.

Palabra de Dios.


XII. (Para los moribundos) Tenemos una casa eterna en los cielos

280. Caminar en la vida es peregrinar. La mejor morada es más posada que hogar. El Hogar del Padre al que van caminando sus hijos alienta nuestra esperanza y relativiza al tiempo todos los lazos que nos unen al lugar de nuestras tareas.

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 5, 1.6-10

Hermanos:
Es cosa que ya sabemos: Si se destruye este nuestro tabernáculo terreno, tenemos un sólido edificio cons­truido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano de hombre y que tiene duración eterna en los cielos.
Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos, estamos desterrados lejos del Señor.
Caminamos sin verlo, guiados por la fe.
Y es tal nuestra confianza, que preferimos deste­rrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor.
Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarle.
Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.

Palabra de Dios.


XIII. Os anuncié el Evangelio con motivo de una enfermedad mia

281. Pablo empezó enfermo su evangelización en Galacia (v. 13) y lleno de dolores siguió predicando después (v. 19) con su palabra y ejemplo. Podemos hacer mucho a pesar de nuestra en­fermedad. E l dolor y la muerte podrá ir haciendo su obra en nosotros mientras conseguimos que hagan su obra la alegría y la vida en cuantos nos rodean.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas 4, 12-19

Poneos en mi lugar, hermanos, por favor, que yo me puse en el vuestro. En nada me ofendisteis. Recordáis que la primera vez os anuncié el Evangelio con motivo de una enfermedad mía, pero no me despreciasteis ni sentisteis asco de mí, aunque era una prueba para vo­sotros por mi estado físico; al contrario, me recibisteis como a un mensajero de Dios, como a Jesucristo en persona.
¿Habéis olvidado lo felices que os sentíais? Puedo afirmar en vuestro honor que, a ser posible, os habríais sacado los ojos para dármelos. ¿Y ahora me he hecho enemigo vuestro por ser sincero con vosotros?
El afecto que ésos os tienen no es bueno, quieren aislaros para acaparar vuestro afecto. Sería bueno, en cambio, que os interesarais por lo bueno siempre, y no sólo cuando estoy ahí con vosotros. Hijos míos, otra vez me causáis dolores de parto, hasta que Cristo tome forma en vosotros.

Palabra de Dios.


XIV. Estuvo enfermo, pero Dios tuvo misericordia de él

282. Pablo, que tantas veces afirma su deseo de morir para gozar de lleno del Señor, se entristece, sin embargo, con sólo el pensamiento de que su ayudante y amigo pueda morir (vv. 26-27). Por eso quiere que todos participen como él de la alegría de verle sano de nuevo (v. 29).

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses 2, 25-30

Hermanos:
He creído necesario enviaros a Epafrodito, nuestro hermano, cooperador y camarada mío, vuestro en­viado y ministro en mis necesidades, puesto que está suspirando por todos vosotros y está angustiado, por­que ha llegado a noticia vuestra que estuvo enfermo.
Ciertamente que estuvo a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no sólo de él, sino también de mí, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza.
Así pues, le envío más prestamente, para que, vién­dole de nuevo, os alegréis y yo quede menos triste. Re­cibidle, pues, en el Señor con toda alegría y honrad a los que son como él, que por el servicio de Cristo es­tuvo a la muerte, habiendo puesto en peligro su vida para suplir en mi servicio vuestra ausencia.

Palabra de Dios.


XV. Completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo

283. Los sufrimientos que Pablo padece están llenos para él de sentido. Los sufre pensando en otros («por vosotros»; v. 24) y ve en ellos el modo de prolongar la acción salvadora de Cristo (v. 24), que se ciñó a un espacio y tiempo muy reducidos. Siente además que el mismo Cristo es energía que obra poderosamente en él (v. 29) para llevara cabo esa continuación de su obra.

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 1, 22-29

Hermanos:
Ahora, gracias a la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, habéis sido reconciliados y Dios puede admitiros a su presencia como a un pueblo santo sin mancha y sin reproche.
La condición es que permanezcáis cimentados y es­tables en la fe, e inamovibles en la esperanza que escuchasteis en el Evangelio.
Es el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo, y yo, Pablo, fui asignado a su servicio. Me alegro de sufrir por vosotros:
así completo en mi carne los dolores de Cristo,
sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia,
de la cual Dios me ha nombrado ministro,
asignándome la tarea de anunciaros a vosotros
su mensaje completo:
el misterio que Dios ha tenido escondido desde siglos
y generaciones
y que ahora ha revelado a su pueblo santo.
Dios ha querido dar a conocer a los suyos
la gloria y riqueza que este misterio
encierra para los gentiles:
es decir, que Cristo es para vosotros
la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a ese Cristo;
amonestamos a todos, enseñamos a todos,
con todos los recursos de la sabiduría,
para que todos lleguen a la madurez
en su vida cristiana:
ésta es mi tarea,
en la que lucho denodadamente
con la fuerza poderosa que él me da.

Palabra de Dios.


XVI. No tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas

284. No es el menor fruto de la enfermedad el de experimen­tar en la propia carne el sufrimiento y el dolor que a tantos her­manos nuestros afecta (v. 15). El dolor, como la alegría, puede encerrarnos en nosotros mismos y hacernos olvidar que debemos compartirlos. La solidaridad en el dolor une, impulsa a la súplica (vv. 16. 7) y enseña la aceptación y la obediencia.

Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9

Hermanos:
Tenemos un Sumo Sacerdote que penetró los cielos —Jesús, el Hijo de Dios—, Mantengamos firmes la fe que profesamos.
Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo, igual que nosotros, excepto en el pecado. Acer­quémonos, por tanto, confiadamente al trono de gra­cia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos en el tiempo oportuno.
Cristo, en los días de su vida mortal,
a gritos y con lágrimas,
presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su actitud reverente.
El, a pesar de ser Hijo,
aprendió, sufriendo, a obedecer.
Y, llevado a la consumación,
se ha convertido para todos los que le obedecen
en autor de salvación eterna.

Palabra de Dios.


XVII. La oración de fe salvará al enfermo

285. El espíritu entonado deberá volverse a Dios para ala­barle (v. 13b), el espíritu abatido, para orar, presentando su aflic­ción y su limitación (v. 13a). Esa oración personal del enfermo le une más fuertemente con Dios. La oración de unos por otros no sólo aumentará la unión con Dios, sino la unión y solidaridad de todos.

Lectura de la carta del Apóstol Santiago 5, 13-16

Queridos hermanos:
¿Sufre alguno de vosotros? Rece.
¿Está alegre alguno? Cante cánticos.
¿Está enfermo alguno de vosotros?
Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él,
después de ungirlo con óleo, en el nombre del Señor.
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo
curará,y, si ha cometido pecado, lo perdonará.
Así, pues, confesaos los pecados unos a otros,
y rezad unos por otros, para que os curéis.
Mucho puede hacer la oración intensa del justo.

Palabra de Dios.


XVIII. Alegraos, aunque de momento tengáis que sufrir un poco

286. El gozo de aquello en que esperamos (v. 3) deberá hacer superar las pruebas y tristezas de que está lleno el camino (v. 6). Esas pruebas servirán para acrisolar nuestra fe y nuestra espe­ranza (v. 7). La prueba hace peor al m al dispuesto, pero mejor al bueno.

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 1, 3-9

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en su gran misericordia,
por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,
nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva,
para una herencia incorruptible, pura, impere­cedera,
que os está reservada en el cielo.
La fuerza de Dios os custodia en la fe 
para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final.
Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comrobación de vuestra fe
—de más precio que el oro que, aunque perece­dero, lo aquilatan a fuego—
llegará a ser alabanza y gloria y honor
cuando se manifieste Jesucristo.
No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis;
no lo veis, y creéis en él;
y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado,
alcanzando así la meta de vuestra fe:
vuestra propia salvación.

Palabra de Dios.


XIX. Aún no se ha manifestado lo que seremos

287. El que ama no descansa hasta elevar al amado y hacerlo semejante a él. Esa es nuestra esperanza: que el amor que Dios nos tiene, experimentado ya en nuestra vida (v. I), no cesará hasta ha­cernos semejante a él.

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 3, 1-2

Queridos hermanos:
Mirad que amor nos ha tenido el Padre
para llamarnos hijos de Dios,
pues ¡lo somos!
El mundo no nos conoce
porque no le conoció a él.
Queridos: ahora somos hijos de Dios
y aún no se ha manifestado lo que seremos.
Sabemos que, cuando se manifieste,
seremos semejantes a él,
porque le veremos tal cual es.

Palabra del Señor.


XX. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor

288. No debemos dejarnos atar y limitar por un pasado y un presente dolorosos (v. 4), sino afirmarnos con renovada fe en la absoluta novedad de lo que nos espera (w. 1 y 4). Debemos estar abiertos a la súbita aparición de *lo nuevo» en nuestra vida y a la profunda transformación que ello es capaz de realizar en nosotros.

Lectura del libro del Apocalipsis 21, 1-7

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, 
porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe.
Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén,
que descendía del cielo, enviada por Dios,
arreglada como una novia que se adorna para su esposo.
Y escuché una voz potente que decía desde el trono:
—Esta es la morada de Dios con los hombres:
acampará entre ellos.
Ellos serán su pueblo
y Dios estará con ellos.
Enjugará las lágrimas de sus ojos.
Ya no habrá muerte, ni luto,
ni llanto, ni dolor.
Porque el primer mundo ha pasado.
Y el que estaba sentado en el trono dijo:
—«Ahora hago el universo nuevo.»
Y volvió a decirme:
—Escribe: estas palabras son verdaderas y fidedignas.
Y añadió:
—Está hecho:Yo soy el Alfa y la Omega,
el Principio y el Fin.
Los sedientos beberán de balde
de la fuente de agua viva.
El que ha vencido es heredero universal:
Yo seré su Dios y él será mi hijo.

Palabra de Dios.


XXI. (Para los moribundos) ¡Ven, Señor Jesús!

289. La vida es un camino que no hacemos solos. Lo recorre­mos caminando hacia un Dios que está viniendo a nuestro en­cuentro. El cristiano que exclama «Ven, Jesús», está pidiendo que se intensifique y actualice en su espíritu esa presencia del Espíritu de Jesús que es ya realidad. «Amén» es la palabra confiada, llena de esperanza, de que así será.

Lectura del libro del Apocalipsis 22, 17. 20-21

El Espíritu y la novia dicen: ¡Ven!
El que lo oiga, que repita: ¡Ven!
El que tenga sed y quiera,
que venga a beber de balde el agua de la vida.
El que atestigua esto responde:
«Sí, vengo en seguida.»
—Amén. ¡Ven, Señor Jesús!
La gracia del Señor Jesús sea con todos. Amén.

Palabra de Dios.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Miércoles 26 abril 2017, San Isidoro, obispo y doctor, fiesta (España).

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

CAPÍTULO IV. DE LOS ALTARES

1235
§ 1. El altar, o mesa sobre la que se celebra el Sacrificio eucarístico, se llama fijo si se construye formando una sola pieza con el suelo, de manera que no pueda moverse; y móvil, si puede trasladarse de lugar.

§ 2. Conviene que en todas las iglesias haya un altar fijo; y en los demás lugares destinados a celebraciones sagradas, el altar puede ser fijo o móvil.

1236 § 1. Según la práctica tradicional de la Iglesia, la mesa del altar fijo ha de ser de piedra, y además de un solo bloque de piedra natural; sin embargo, a juicio de la Conferencia Episcopal, puede emplearse otra materia digna y sólida; las columnas o la base pueden ser de cualquier material.

§ 2. El altar móvil puede ser de cualquier materia sólida, que esté en consonancia con el uso litúrgico.

1237 § 1. Se deben dedicar los altares fijos, y dedicar o bendecir los móviles, según los ritos prescritos en los libros litúrgicos.

§ 2. Debe observarse la antigua tradición de colocar bajo el altar fijo reliquias de Mártires o de otros Santos, según las normas litúrgicas.

1238 § 1. El altar pierde su dedicación o bendición conforme al c. 1212.

§ 2. Por la reducción de la iglesia u otro lugar sagrado a usos profanos, los altares fijos o móviles no pierden la dedicación o bendición.

1239 § 1. El altar tanto fijo como móvil, se ha de reservar solamente al culto divino, excluido absolutamente cualquier uso profano.

§ 2. Ningún cadáver puede estar enterrado bajo el altar; en caso contrario, no es lícito celebrar en él la Misa.

CALENDARIO

26 MIÉRCOLES. SAN ISIDORO, obispo y doctor, fiesta

Fiesta de san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, que, discípulo de su hermano Leandro y sucesor suyo en la sede de Sevilla, en la Hispania Bética, escribió con erudición, convocó y presidió varios concilios, y trabajó con celo y sabiduría por la fe católica y por la observancia de la disciplina eclesiástica (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. prop. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV.
- 1 Cor 2, 1-10. Vuestra fe se apoye en el poder de Dios.
- Sal 118. R. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.
- Mt 5, 13-16. Vosotros sois la luz del mundo.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 27 de abril, pág. 277.
CALENDARIOS: León y Sevilla: (S).
Arzobispado Castrense-Cuerpo de Intervención Militar, Franciscanas de Nuestra Señora del Buen Consejo y Heraldos del Evangelio: Nuestra Señora, Madre del Buen Consejo: (S). Agustinos: (F). HH. de las Escuelas Cristianas: (MO). Asuncionistas y Hospitalarios de San Juan de Dios: (ML).
Orden Premonstratense: San Ludolfo, obispo y mártir (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: Beatos Bonifacio y Emérito, obispos (ML).
Paúles e Hijas de la Caridad: Traslación de las reliquias de san Vicente de Paúl (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del Martirologio
Fiesta de san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, que, discípulo de su hermano Leandro y sucesor suyo en la sede de Sevilla, en la Hispania Bética, escribió con erudición, convocó y presidió varios concilios, y trabajó con celo y sabiduría por la fe católica y por la observancia de la disciplina eclesiástica. (636)

26 de abril
SAN ISIDORO, OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA
Fiesta
COMMUNE DOCTORUM ECCLESIAE 1
Antífona de entrada Sb 6, 13
Radiante e inmarcesible es la sabiduría, la ven con facilidad los que la aman y quienes la buscan la encuentran. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 15, 5
In médio Ecclésiae apéruit os eius, et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntiae et intelléctus; stolam glóriae índuit eum (T.P. allelúia).
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excelsis.
Oración colecta
Señor, Dios todopoderoso, tú elegiste a San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, para que fuese testimonio y fuente del humano saber; concédenos, por su intercesión, una búsqueda atenta y una aceptación generosa de tu eterna verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens aetérne Deus, qui beátum N. (epíscopum) Ecclésiae tuae doctórem dedísti, praesta, ut, quod ille divíno affátus spíritu dócuit, nostris iúgiter stabiliátur in córdibus, et quem patrónum, te donánte, ampléctimur, eum apud tuam misericórdiam defensórem habeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, fiesta (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA 1 Cor 2, 1-10
Vuestra fe se apoye en el poder de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Sabiduría, sí, hablamos, entre los perfectos, pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria.
Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido, pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.
Sino que, como está escrito:
«Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».
Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 99-100. 101-102. 103-104 (R.: 105)
R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.
O bien: Aleluya.

V. Soy más docto que todos mis maestros,
porque medito tus preceptos.
Soy más sagaz que los ancianos,
porque cumplo tus leyes. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

V. Aparto mí pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra.
No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

V. ¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca!
Considero tus decretos,
y odio el camino de la mentira. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.

Aleluya Mt 5, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre. R.

EVANGELIO Mt 5, 13-16
Vosotros sois la luz del mundo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Santa Teresa del Niño Jesús, Historia de un alma, cap. 9.
Ahora adivino que la verdadera caridad consiste en soportar todos los defectos del prójimo, en no extrañar sus debilidades, en edificarse con sus menores virtudes; pero he aprendido especialmente que la caridad no debe permanecer encerrada en el fondo del corazón pues 'no se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero a fin de que alumbre a todos los de la casa'. Me parece que esta antorcha representa la caridad que debe iluminar y alegrar no sólo a aquellos que más quiero, sino a todos los que están en la casa.


Oraciones de los fieles
324. Oremos a Dios Padre, fuente de toda verdad, en esta fiesta de san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia.
- Por el Papa y los obispos, pastores y maestros en la fe del pueblo de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los teólogos, que profundizan en la fe de la Iglesia para exponerla con claridad. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes, responsables de la educación y la cultura de sus pueblos. Roguemos al Señor.
- Por los que viven entregados a la investigación científica y técnica. Roguemos al Señor.
- Por los que tienen dudas de fe o prejuicios que les impiden creer. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, que nos alimentamos en la mesa abundante de la palabra de Dios. Roguemos al Señor.
Dios Padre nuestro, que nos has enviado a Jesucristo, camino, verdad y vida, escucha la oración de tu Iglesia que está en España, en esta celebración de san Isidoro, intercesor nuestro. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Que estas ofrendas, Señor, fruto del trabajo del hombre, atraigan tus bendiciones y nos hagan dóciles al Espíritu de la verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifícium tibi pláceat, Deus, in festivitáte beáti N. libénter exhíbitum, quo monénte, nos étiam totos tibi réddimus collaudántes. Per Christum.
Prefacio: El magisterio de san Isidoro
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san Isidoro, y fortaleces a tu Iglesia con el ejemplo de su vida, la abundancia de su doctrina y la luz de su saber. De este modo la instruyes con su palabra y la proteges con su intercesión.
Por eso, nos asociamos al júbilo de los coros celestiales y, llenos de su misma alegría, proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Sb 7, 13-14
Sin engaño aprendí la sabiduría, sin envidia la comparto y no escondo sus riquezas; porque es un tesoro inagotable para los hombres: los que lo adquieren se ganan la amistad de Dios, pues los dones de la instrucción los recomienda. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 1, 2-3
Qui meditábitur in lege Dómini die ac nocte, dabit fructum suum in témpore suo (T.P. allelúia).
Oración después de la comunión
A los que has alimentado con Cristo, pan de vida, ilumínalos, Señor, con las enseñanzas de Cristo, Maestro, para que en la fiesta de san Isidoro aprendan tu verdad y la hagan vida propia en la práctica del amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Quos Christo réficis pane vivo, eósdem édoce, Dómine, Christo magístro, ut in festivitáte beáti N. tuam discant veritátem, et eam in caritáte operéntur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 27 de abril
1. En Jerusalén, conmemoración de san Simeón, obispo y mártir, que, según la tradición, era hijo de Cleofás y pariente del Salvador según la carne. Ordenado obispo de Jerusalén después de Santiago, el hermano del Señor, en la persecución bajo el emperador Trajano fue sometido a varios suplicios hasta que, ya anciano, murió en la cruz (107).
2. En Cibali, en Panonia, san Polión, lector y mártir, que, detenido en la persecución durante el emperador Diocleciano, e interrogado por el prefecto Probo, como confesase insistentemente a Cristo y se negase sacrificar a los ídolos, fue quemado vivo fuera de la ciudad (c. 303).
3. En Tabennesi, de la Tebaida, en Egipto, san Teodoro, abad, discípulo de san Pacomio y padre de una congregación de monasterios (s. IV).
4*. En Altino, de la región de Venecia, san Liberal, eremita (c. 400).
5*. En la isla de Man, en la parte septentrional de Cambria, san Macaldo o Maughold, obispo, célebre por su santidad (s. VII).
6. En la isla de Afusia, en Propontide, san Juan, hegúmeno de Catari, que, por defender el culto de las santas imágenes en tiempo del emperador León el Armenio, tuvo de luchar con constancia (s. IX).
7*. En Luca, de la Toscana, santa Zita, virgen, la cual, nacida de hogar humilde, a los doce años entró a servir a la familia de los Fatinelli, perseverando hasta la muerte con admirable paciencia en este servicio doméstico (1278).
8*. En Tarragona, de la corona de Aragón, en España, beato Pedro Ermengol, que, siendo jefe de bandoleros, se convirtió a Dios y entró en la Orden de la Virgen María de la Merced, dedicando su vida a rescatar cautivos en África (1304).
9*. En Bitetto, en la Apulia, beato Jacobo de Iádere Varinguer, religioso de la Orden de Hermanos Menores (c. 1485).
10*. En Kotor (Cattaro), de Montenegro, beata Catalina, virgen, la cual, bautizada en la Iglesia ortodoxa, ingresó en la Orden de Penitencia de Santo Domingo, tomó el nombre de Hosanna y vivió como reclusa durante cincuenta y un años, entregada a la contemplación, e intercedió por el pueblo cristiano en el asedio de los turcos (1565).
11*. En Reims, en Francia, beato Nicolás Roland, presbítero, que, preocupado por la formación cristiana de la infancia, estableció escuelas para niñas pobres que quedaban fuera de otras instituciones y fundó la Congregación de las Hermanas del Santo Niño Jesús (1678).
12*. En la ciudad de Ninh-Binh, en Tonquín, san Lorenzo Nguyen Van Huong, presbítero y mártir, que, detenido cuando de noche visitaba a un moribundo, por no querer pisotear la cruz fue azotado y degollado, siendo emperador Tu Duc (1856).
13*. En Salamanca, en España, beata María Antonia Bandrés y Elósegui, virgen, de la Congregación de las Hijas de Jesús, que entregó su vida a Dios y se consumió en la desolación en breve tiempo (1919).

Ritual de Enfermos: Lecturas del Antiguo Testamento.

Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos (6ª ed. española 1996)

CAPÍTULO IX. LECCIONARIO PARA EL RITUAL DE ENFERMOS

LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO


I. Elías, desfallecido por el camino, es confortado por el Señor 

260. Viático es la comida para la vía o camino. En la angustia de muerte (v. 4) que el hombre de Dios, Elías, experimenta, el viático de pan y agua que Dios le depara, le permite seguir un duro camino de 40 días (como los 40 años del desierto) y poder llegar así al monte donde Dios se le revelará.

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 1-8

En aquellos días, Ajab contó a Jezabel lo que había hecho Elías, cómo había pasado a cuchillo a los profetas. Entonces Jezabel mandó a Elías este recado:
—Que los dioses me castiguen si mañana a estas ho­ras no hago contigo lo mismo que has hecho tú con cualquiera de ellos.
Elías temió y emprendió la marcha para salvar la vida.
Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su criado.El caminó por el desierto una jornada de camino, y
al final se sentó bajo una retama, y se deseó la muerte diciendo:
—Basta ya, Señor, quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres.
Se echó debajo de la retama y se quedó dormido.
De pronto un ángel lo tocó y le dijo:
—Levántate, come.
Miró Elías y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y una jarra de agua. Comió, bebió y volvió a echarse. Pero el ángel del Señor le tocó por segunda vez diciendo:
—Levántate, come, que el camino es superior a tus fuerzas.
Se levantó Elías, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta no­ches, hasta el Horeb, el monte de Dios.

Palabra de Dios.


II. ¿Por qué dio luz a un desgraciado?

261. El dolor y enfermedad de Job le llevan a una crisis pro­funda que pone en entredicho el sentido de una existencia tan llena de dolor y de miseria. La visión de Dios que se manifiesta al fin del libro, le llevará a aceptar —aunque no lo comprenda— su dolor y bendecir la mano que le hiere.

Lectura del libro de Job 3, 1-3. 11-17. 20-23

Job abrió la boca y maldijo su día, diciendo:
—¡Muera el día en que nací,
la noche que dijo: «Se ha concebido un varón»!
¿Por qué al salir del vientre no morí,
o perecí al salir de las entrañas?
¿Por qué me recibió un regazo
y unos pechos me dieron de mamar?
Ahora dormiría tranquilo,
descansaría en paz,
lo mismo que los reyes de la tierra
que se alzan mausoleos;
o como los nobles que amontonan oro
y plata en sus palacios.
Ahora sería un aborto enterrado,
una criatura que no llegó a ver la luz.
Allí acaba el tumulto de los malvados,
allí reposan los que están rendidos.
¿Por qué dio luz a un desgraciado
y vida al que la pasa en amargura,
al que ansia la muerte que no llega
y escarba buscándola, más que un tesoro,
al que se alegraría ante la tumba
y gozaría al recibir sepultura,
al hombre que no encuentra camino
porque Dios le cerró la salida?

Palabra de Dios


III. Recuerda que mi vida es un soplo

262. Junto a momentos de intensa plenitud la vida ofrece al hombre otros de angustia y desengaño. Por eso es normal que desde el fracaso y la enfermedad vea Job así su propia vida: dura como la lucha y el trabajo (v. 1), rápida como un soplo (v. 7), in­cierta como una nube (v. 9).

Lectura del libro de Job 7, 1-4. 6-11

En aquellos días, habló Job diciendo:
El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio,
sus días son los de un jornalero.
Como el esclavo, suspira por la palabra,
como el jornalero, aguarda el salario.
Mi herencia son meses baldíos,
me asignan noches de fatiga;
al acostarme pienso: ¿cuándo me levantaré?
Se alarga la noche
y me harto de dar vueltas hasta el alba.
Mis días corren más que la lanzadera
y se consumen sin esperanza.
Recuerda que mi vida es un soplo,
y que mis ojos no verán más la dicha,
los ojos que me ven no me miran,
y cuando me mires tú, habré desaparecido.
Como la nube pasa y se deshace,
el que baja a la tumba no sube ya;
no vuelve a su casa,
su morada no vuelve a verlo.
Por eso no frenaré mi lengua,
hablará mi espíritu angustiado
y mi alma amargada se quejará.

Palabra de Dios.


IV. ¿Qué es el hombre para que le des importancia?

263. A toda fe en la resurrección acompaña la duda del ani­quilamiento y de la no supervivencia (w. 16, 21). Esta duda profunda se mantiene en Job junto con el vivo sentimiento de la cer­canía de Dios que le busca (v. 20), le mira (v. 19), le visita (v. 18) y le atiende hasta la propia sorpresa (v. 17).

Lectura del libro de Job 7, 12-21

En aquellos días, habló Job diciendo:
¿Soy el monstruo marino o el Dragón
para que me pongas un guardián?
Cuando pienso que el lecho me aliviará
y la cama soportará mis quejidos,
entonces me espantas con sueños
y me aterrorizas con pesadillas.
Prefería morir asfixiado,
y la muerte, a estos miembros que odio.
No he de vivir por siempre:
déjame, que mis días son un soplo.
¿Qué es el hombre para que le des importancia,
para que te ocupes de él,
para que le pases revista por la mañana
y lo examines a cada momento?
¿Por qué no apartas de mí la vista
y no me dejas ni tragar saliva?
Si he pecado, ¿qué te he hecho?
Centinela del hombre,
¿por qué me has tomado como blanco,
y me he convertido en carga para ti?
¿Por qué no me perdonas mi delito
y no alejas mi culpa?
Muy pronto me acostaré en el polvo,
me buscarás y ya no existiré.

Palabra de Dios.


V. (Para los moribundos) Yo sé que está vivo mi Vengador

264. El pensamiento de que Dios nos está castigando y persi­guiendo (w. 21-22): •me ha herido la mano de Dios, que me per­sigue») nos asalta a nosotros como a Job en los momentos de sufrimiento inexplicable. Sin embargo, eso debe coexistir con la fuerte convicción de que él es el verdadero y último fiador y salva­dor que nos lleva a ver a Dios (v. 26; cf. Jn 1, 18).

Lectura del libro de Job 19, 1. 23-27a

Respondió Job:
¡Ojalá se escribieran mis palabras,
ojalá se grabaran en cobre,
con cincel de hierro y en plomo
se escribieran para siempre en la roca!
«Yo sé que está vivo mi Vengador
y que al final se alzará sobre el polvo:
después que me arranquen la piel,
ya sin carne, veré a Dios;
yo mismo lo veré, y no otro,
mis propios ojos lo verán.»

Palabra de Dios.


VI. ¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das sabiduría?

265. Si ya le es difícil al hombre predecir acontecimientos futuros intraterrenos (v. 14), cuánto más saber qué es lo que le puede pasar una vez terminada esta vida (v. 16). Para ello necesitamos sabiduría, consejos y espíritu de lo alto (v. 17). A si nos identificaremos con Dios hasta conocer lo que él conoce de noso­tros y querer lo que él quiere hacer de nosotros.

Lectura del libro de la Sabiduría 9, 9-11. 13-18

Señor misericordioso,
contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.
Mándala de tus santos cielos,
y de tu trono de gloria envíala,
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.
Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras
y me guardará en su esplendor.
¿Qué hombre conoce el designio de Dios,
quién comprende lo que Dios quiere?
Los pensamientos de los mortales son mezquinos
y nuestros razonamientos son falibles;
porque el cuerpo mortal es lastre del alma
y la tienda terrestre abruma la mente que medita.
Apenas conocemos las cosas terrenas
y con trabajo encontramos lo que está a mano:
pues, ¿quién rastreará las cosas del cielo,
quién conocerá tu designio,
si tú no le das sabiduría
enviando tu Santo Espíritu desde el cielo?
Sólo así serán rectos los caminos de los terrestres,
los hombres aprenderán lo que te agrada;
y se salvarán con la sabiduría
los que te agradan, Señor, desde el principio.

Palabra de Dios.


VII. Fortaleced las manos débiles

266. El destierro operó en el pueblo judío, como tremenda enfermedad, una total frustración de sus ideales en cuanto a su propio destino histórico y religioso. Desde ese desánimo y frustración surge una esperanza renovada en el poder de Dios, que hará resurgir para el pueblo una vida de paz y de gozo, completamente renovada.

Lectura del Profeta Isaías 35, 1-10

Esto dice el Señor:
El desierto y el yermo se regocijarán,
se alegrarán el páramo y la estepa,
florecerá como flor de narciso,
se alegrará con gozo y alegría.
Tiene la gloria del Líbano,
la belleza del Carmelo y del Sarión.
Ellos verán la gloria del Señor,
la belleza de nuestro Dios.
Fortaleced las manos débiles,
robusteced las rodillas vacilantes,
decid a los cobardes de corazón:
Sed fuertes, no temáis.
Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite;
viene en persona, resarcirá y os salvará.
Se despegarán los ojos del ciego,
los oídos del sordo se abrirán,
saltará como un ciervo el cojo,
la lengua del mundo cantará.
Porque han brotado aguas en el desierto,
torrentes en la estepa;
el páramo será un estanque,
lo reseco, un manantial.
En el cubil donde se tumbaban los chacales
brotarán cañas y juncos.
Lo cruzará una calzada
que llamarán Vía Sacra:
no pasará por ella el impuro
y los inexpertos no se extraviarán.
No habrá por allí leones,
ni se acercarán las bestias feroces,
sino que caminarán los redimidos
y volverán por ella los rescatados del Señor.
Vendrán a Sión con cánticos:
en cabeza, alegría perpetua;
siguiéndolos, gozo y alegría.
Pena y aflicción se alejarán.

Palabra de Dios.


VIII. El soportó nuestros sufrimientos

267. Ya sabe el profeta que no le van a creer (53, 1). ¿Cómo va a poder considerarse bendecido por Dios aquel a quien Dios mismo ha humillado (v. 4) y triturado (v. 10)? Y, sin embargo, lo afirma sin vacilar, lleno de esperanza: con su dolor, aceptado sin rechistar, intercediendo por los pecadores entre los que se le cuenta, parecía morir para siempre (Sb 3, 2-4), pero no es así. Tendrá éxito. Sus cicatrices nos curan. No sufrió en vano.

Lectura del Profeta Isaías 52, 13—53, 12

Mirad, mi siervo tendrá éxito,
subirá y crecerá mucho.
Como muchos se espantaron de él,
porque desfigurado no parecía hombre,
ni tenía aspecto humano,
así asombrará a muchos pueblos:
ante él los reyes cerrarán la boca,
al ver algo inenarrable
y contemplar algo inaudito.
¿Quién creyó nuestro anuncio?
¿A quién se reveló el brazo del Señor?
Creció en su presencia como un brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza.
Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un hombre de dolores, acos­tumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros; despreciado y desestimado.
El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado,
traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes.
Nuestro castigo saludable vino sobre él, sus cicatrices nos curaron.
Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.
Maltratado, voluntariamente se humillaba y no habría la boca; como un cordero llevado al mata­dero, 
como oveja ante el esquilador, enmudecía y no habría la boca.
Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron.
¿Quién meditó en su destino?
Lo arrancaron de la tierra de los vivos,
por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
Le dieron sepultura con los malechores;
porque murió con los malvados, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento.
Cuando entregue su vida como expiación,
verá su descendencia, prolongará sus años;
lo que el Señor quiere prosperará por sus manos.
A causa de los trabajos de su alma, verá y se hartará;
con lo aprendido, mi Siervo justificará a muchos,
cargando con los crímenes de ellos.
Por eso le daré una parte entre los grandes,
con los poderosos tendrá parte en los despojos;
porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, y él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

Palabra de Dios.


IX. El Espíritu del Señor me ha enviado para consolar a los afligidos

268. El espíritu de Dios presente y operante en nosotros es un espíritu que obra en nuestro interior esperanza, salvación, gracia y consuelo. Se trata de dejarle obrar, abandonando la mirada egoísta y preocupada hacia nosotros mismos, y permitiendo que él transforme en gozo nuestro luto, en alabanza nuestro abati­miento.

Lectura del Profeta Isaías 61, 1-3a

El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los que sufren, 
para vendar los corazones desgarrados,
para proclamar la amnistía a los cautivos
y a los prisioneros la libertad;
para proclamar el año de gracia del Señor,
el día del desquite de nuestro Dios;
para consolar a los afligidos,
los afligidos de Sión;
para cambiar su ceniza en corona,
su traje de luto en perfume de fiesta,
su abatimiento en cánticos.

Palabra de Dios.

martes, 21 de marzo de 2017

Martes 25 abril, 2017, San Marcos, evangelista, fiesta.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

CAPÍTULO III. DE LOS SANTUARIOS

1230
Con el nombre de santuario se designa una iglesia u otro lugar sagrado al que, por un motivo peculiar de piedad, acuden en peregrinación numerosos fieles, con aprobación del Ordinario del lugar.

1231 Se requiere la aprobación de la Conferencia Episcopal para que un santuario pueda llamarse nacional; y la aprobación de la Santa Sede, para que se le denomine internacional.

1232 § 1. Corresponde al Ordinario del lugar aprobar los estatutos de un santuario diocesano; a la Conferencia Episcopal, los de un santuario nacional; y sólo a la Santa Sede los de un santuario internacional.

§ 2. En los estatutos se han de determinar sobre todo el fin, la autoridad del rector, y el dominio y administración de los bienes.

1233 Se pueden conceder determinados privilegios a los santuarios cuando así lo aconsejen las circunstancias del lugar, la concurrencia de peregrinos y, sobre todo, el bien de los fieles.

1234 § 1. En los santuarios se debe proporcionar abundantemente a los fieles los medios de salvación, predicando con diligencia la palabra de Dios y fomentando con esmero la vida litúrgica principalmente mediante la celebración de la Eucaristía y de la penitencia, y practicando también otras formas aprobadas de piedad popular.

§ 2. En los santuarios o en lugares adyacentes, consérvense visiblemente y custódiense con seguridad, los exvotos de arte popular y de piedad.

CALENDARIO

25 MARTES. SAN MARCOS, evangelista, fiesta


Fiesta de san Marcos, evangelista, que primero acompañó en Jerusalén a san Pablo en su apostolado, y después siguió los pasos de san Pedro, quien lo llamó su hijo. Es tradición que en Roma recogió en su Evangelio la catequesis de Pedro a los romanos y que fue él quien instituyó la Iglesia de Alejandría, en el actual Egipto (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (rojo).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. II Apóstoles. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV.
- 1 Pe 5, 5b-14. Os saluda Marcos, mi hijo.
- Sal 88. R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
- Mc 16, 15-20. Proclamad el Evangelio a toda la creación.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 26 de abril, pág. 275.
CALENDARIOS: Pamplona: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Valencia: Aniversario de la ordenación episcopal del cardenal Antonio Cañizares Llovera, arzobispo (1992).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de san Marcos, evangelista, que primero acompañó en Jerusalén a san Pablo en su apostolado, y después siguió los pasos de san Pedro, quien lo llamó su hijo. Es tradición que en Roma recogió en su Evangelio la catequesis de Pedro a los romanos y que fue él quien instituyó la Iglesia de Alejandría, en la actual Egipto. (s. I)

25 de abril
SAN MARCOS, EVANGELISTA
Fiesta
Die 25 aprilis
S. MARCI, EVANGELISTAE
Festum
Antífona de entrada Mc 16, 15
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. Aleluya.
Antiphona ad introitum Mc 16,15
Eúntes in mundum univérsum, praedicáte Evangélium omni creatúrae, allelúia.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Oh, Dios, que enalteciste a tu evangelista san Marcos con la gracia de la predicación evangélica, concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas que sigamos con fidelidad las huellas de Cristo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui beátum Marcum evangelístam tuum evangélicae praedicatiónis grátia sublimásti, tríbue, quaesumus, eius nos eruditióne ita profícere, ut vestígia Christi fidéliter sequámur. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de san Marcos, evangelista, Fiesta.

PRIMERA LECTURA 1 Pe 5, 5b-14
Os saluda Marcos, mi hijo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro

Queridos hermanos:
Revestíos todos de la humildad en el trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, mas da su gracia a los humildes. Así pues, sed humildes bajo la poderosa mano de Dios, para que él, os ensalce en su momento. Descargad en él todo vuestro agobio, porque él cuida de vosotros.
Sed sobrios, velad. Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle, firmes en la fe, sabiendo que vuestra comunidad fraternal en el mundo entero está pasando por los mismos sufrimientos. Y el Dios de toda gracia que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo Jesús, después de sufrir un poco, él mismo os restablecerá, os afianzará, os robustecerá y os consolidará. Suyo es el poder por los siglos. Amén.
Os he escrito brevemente por medio de Silvano, al que tengo por hermano fiel, para exhortaros y para daros testimonio de que esta es la verdadera gracia de Dios. Manteneos firmes en ella.
Os saluda la comunidad que en Babilonia comparte vuestra misma elección, y también Marcos, mi hijo. Saludaos unos a otros con el beso del amor.
Paz a todos vosotros, los que vivís en Cristo.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 88, 2-3. 6-7. 16-17 (R.: cf. 2a)
R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in aetérnum cantábo.

V. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «La misericordia es un edificio eterno»,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in aetérnum cantábo.

V. El cielo proclama tus maravillas, Señor,
y tu fidelidad en la asamblea de los santos.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in aetérnum cantábo.

V. Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in aetérnum cantábo.

Aleluya 1 Cor 1, 23a. 24b.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Nosotros predicamos a Cristo crucificado, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. R.
Nos praedicámus Christum crucifíxum. Dei virtútem et Dei sapiéntiam.

EVANGELIO Mc 16, 15-20
Proclamad el Evangelio a toda la creación
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a predicar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium 275.
Si pensamos que las cosas no van a cambiar, recordemos que Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive. De otro modo, «si Cristo no resucitó, nuestra predicación está vacía» (1Co 15, 14). El Evangelio nos relata que cuando los primeros discípulos salieron a predicar, «el Señor colaboraba con ellos y confirmaba la Palabra» (Mc 16, 20). Eso también sucede hoy. Se nos invita a descubrirlo, a vivirlo. Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda.

Oración de los fieles
391. Pidamos, amados hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que escuche nuestra oración al celebrar la fiesta del evangelista san Andrés.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sólidamente establecida sobre el fundamento de los apóstoles, viva con plenitud y predique con fidelidad el Evangelio recibido de ellos. Roguemos al Señor.
- Por el papa N., por nuestro obispo N. y por todo el episcopado universal: para que, llenos del Espíritu Santo, transmitan con toda fidelidad la palabra apostólica. Roguemos al Señor.
- Por los que gobiernan nuestra patria y todas las naciones del mundo: para que trabajen sin desfallecer por la justicia y la paz de todos los pueblos. Roguemos al Señor.
- Por los cristianos perseguidos: para que sean confortados por el ejemplo de la firmeza apostólica y se alegren de poder sufrir por el nombre de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los miembros de nuestra comunidad: para que, fieles a la doctrina apostólica, anuncien el Evangelio a los pueblos y trabajen por el bien de nuestros hermanos. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios todopoderoso, al pueblo a ti consagrado y, por la intercesión de tu evangelista san Marcos, concédele tu protección en las cosas temporales y eternas. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, celebrando la gloria de san Marcos, y te pedimos humildemente que la predicación evangélica se mantenga siempre en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Glóriam beáti Marci venerántes, tibi, Dómine, hóstias laudis offérimus, teque supplíciter deprecámur, ut evangélica praedicátio in Ecclésia tua iúgiter persevéret. Per Christum.
PREFACIO II DE LOS APÓSTOLES
Los Apóstoles, fundamento de la Iglesia y testimonio para el mundo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque has querido que tu Iglesia tenga por fundamento a los apóstoles, para que permanezca en la tierra como signo perpetuo de tu santidad y ofrezca a todos los hombres las enseñanzas del cielo.
Por eso, Señor, con toda la multitud de los ángeles, te aclamamos ahora y por siempre diciendo con humilde fe:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE APOSTOLIS
De apostolico fundamento et testimonio
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quóniam Ecclésiam tuam in apostólicis tribuísti consístere fundaméntis, ut signum sanctitátis tuae in terris manéret ipsa perpétuum, et caeléstia praebéret cunctis homínibus documénta.
Quaprópter nunc et usque in saeculum cum omni milítia Angelórum devóta tibi mente concínimus, clamántes atque dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos, dice el Señor. Aleluya.
Antiphona ad communionem Mt 28, 20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem saeculi, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Dios todopoderoso,
que nos santifique el don recibido de tu santo altar y nos fortalezca en la fe del Evangelio que san Marcos predicó. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut, quod de sancto altári tuo accépimus, nos sanctíficet, et in fide Evangélii, quod beátus Marcus praedicávit, fortes effíciat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 26 de abril

1. En Roma, conmemoración de san Cleto, papa, que fue el segundo que rigió la Iglesia Romana después de san Pedro (88).
2. En el lugar de Gabio, en el miliario treinta de la vía Prenestina, san Primitivo, mártir (s. inc.).
3. En Amasea, del Ponto, san Basileo, obispo y mártir, en tiempo del emperador Licinio (c. 322).
4. En el eremo del bosque de Crézy, en la región de Amiens, en Neustria, san Ricario, presbítero, que, conmovido por la predicación de unos monjes escoceses, se convirtió a una vida de penitencia (645).
5. En el monasterio de Corbie, también en Neustria (hoy Francia), san Pascasio Radberto, abad, que expuso de modo claro y lúcido la verdad sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor en el misterio de la Eucaristía (865).
6*. En Foggia, en la Apulia, santos Guillermo y Peregrino, eremitas (s. XII).
7*. En Aragón, beatos Domingo y Gregorio, presbíteros de la Orden de Predicadores, que, sin llevar oro ni plata, mendigando cada día el alimento necesario, peregrinaban anunciando a todos la Palabra de Dios (s. XIII).
8*. En el monasterio de la Transfiguración, de Moscú, en Rusia, sepultura de san Esteban, obispo de Perm, que evangelizó a los nativos zyrjani, inventó un alfabeto para aquella lengua, en la que celebraba la liturgia, destruyó ídolos, erigió iglesias y confirmó las verdades de la fe de aquellas gentes (1396).
9*. En el monasterio de san Isidoro de Dueñas, en España, san Rafael Arnáiz Barón, religioso de la Orden Cisterciense, que, siendo novicio, enfermó gravemente y, confiando siempre en el Señor, con gran paciencia soportó su enfermedad (1938).
10*. En la aldea de Montjuic, cerca de Girona, también en España, beato Julio Junyer Padern, presbítero de la Sociedad Salesiana y mártir, que, durante la persecución contra la fe, alcanzó por el martirio la gloria de la vida eterna (1938).
11*. En el campo de concentración de Sachsenhausen, en Alemania, beato Estanislao Kubista, presbítero de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, que durante la ocupación militar de Polonia, encerrado en durísima cárcel, entregó su alma a Dios. Con él se conmemora también al beato Ladislao Goral, obispo auxiliar de Lublín, que padeció en el mismo lugar por defender la dignidad de los hombres y de la fe, falleciendo en día impreciso, víctima de la enfermedad (1942).